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Las universidades y el riesgo de quedar rezagadas

Las universidades argentinas deben redoblar sus esfuerzos para no quedar rezagadas frente al impulso que muestran otros centros de altos estudios de la región. A esa conclusión se llega si se analiza el listado con las casas de educación superior de América Latina con mejor desempeño en docencia, investigación, alcance internacional y transferencia de conocimientos, elaborado por la revista británica Times Higher Education. Ninguna universidad local figura en el grupo de las que ocupan los diez primeros lugares del ranking.

Una aclaración antes de avanzar con el tema: no se trata de señalar con el dedo a las universidades argentinas y decir que están haciendo todo mal. Lo que se quiere mostrar es que, de acuerdo con esta comparación, mientras Brasil tiene cinco universidades en el grupo de las diez con mejor desempeño de la región, Chile y México tienen dos, y Colombia destaca a una, las universidades argentinas que lograron mejores posiciones fueron la Universidad Nacional de Córdoba, que se ubicó en el grupo ubicado entre los puestos del 26 al 30, y la Universidad Austral, que quedó entre las posiciones 61 al 70.

Según los responsables de estas comparaciones, al ser evaluado con otros países de la región, Argentina tiene una alta proporción de investigadores y destaca además por contar con muy altas tasas de participación universitaria, así como una investigación de alto nivel. Sin embargo, está claro que todavía está lejos del desempeño que logra, por ejemplo, Brasil. Es que los centros de educación superior del gigante sudamericano dominan desde hace varios años este ranking de las mejores universidades de América Latina, elaborado por la revista británica. De acuerdo con esta última evaluación, correspondiente a 2017, en la lista de 81 centros de estudio hay 32 brasileños.

La Universidad Estatal de Campinas encabeza la lista, superando a la también brasileña Universidad de Sao Paulo, que el año pasado había encabezado el ranking pero que este año ocupa el segundo lugar. Otros países que se destacan por el número de universidades incluidas en el índice son Chile (17), México (13) y Colombia (11).

Para armar esta lista, la revista británica evalúa a las universidades de acuerdo con 13 indicadores agrupados en varias áreas: docencia (el ambiente educativo), investigación (cantidad, ingresos y reputación), citas en publicaciones académicas (influencia de la investigación), alcance internacional (equipo, estudiantes e investigación) e ingresos del sector empresarial (transferencia de conocimiento). Cabe aclarar que las casas de estudios que participan de esta evaluación lo hacen en forma voluntaria, para lo cual debe proporcionar los datos que requeridos por los evaluadores y que son certificados por una empresa independiente.

Los responsables de este trabajo de evaluación observan que si bien la educación superior en América Latina exhibe, en general, un buen desempeño, tiene como desventaja que sus investigadores perciben bajos salarios, persiste la insuficiencia de fondos disponibles para investigar, hay un exceso de burocracia y una inadecuada definición de las políticas de investigación.

En esta misma columna, días atrás, se indicaba que encuesta realizada por los organizadores del Tercer Congreso de Educación y Desarrollo Económico, que se llevó a cabo recientemente en Buenos Aires, llegó a la conclusión que en las universidades argentinas hay poca innovación y no se alienta la formación para emprendedores. Según este sondeo, que consultó la opinión de docentes, profesionales y empresarios, lo que los estudiantes aprenden en las casas de altos estudios pierde actualidad en cinco años, lo que obliga a una permanente renovación de los conocimientos adquiridos en las aulas universitarias. Las instituciones de educación superior, sobre todo las que tienen sede en nuestra provincia, tienen el desafío de garantizar por un lado la accesibilidad a los estudios superiores y a la vez mejorar la calidad de las investigaciones, porque el incremento de la competencia entre las distintas universidades de la región exige nuevos esfuerzos para no quedarse atrás.