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Leer en vacaciones de invierno

Sugerencias de la Fundación Leer- Por Marcela Sisto- Coordinadora Pedagógica de dicha fundación

Para que los niños lean hay algunas propuestas:

• Que nos vean leer.

• Leerle nosotros.

• Contarles cuentos e historias.

• Ofrecerles materiales atractivos y adecuados para motivarlos a la lectura.

• Leer con ellos.

• Invitarlos a escribir.

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También hay algunas actividades que pueden compartir con los chicos durante las vacaciones. En todas ellas se propone el contacto con diferentes tipos de materiales y propuestas vinculadas con la lectura:

Visitar un museo: Los museos son siempre un destino turístico popular. En algunas ciudades y localidades hay museos que los niños pueden conocer. En ellos, es posible encontrar información sobre temas de su interés (por ejemplo, de ciencias naturales, de historia, vinculados con las maneras de vivir en otras épocas) y ponerse en contacto con diferentes expresiones artísticas. Antes de visitar un museo pueden leer algún libro o historieta que entusiasme a los niños con la visita. Por ejemplo, si visitan un museo histórico pueden leer un cuento que transcurra en otra época, donde aparezcan elementos que verán en el museo o leer un libro informativo sobre la temática de una muestra (por ejemplo, sobre dinosaurios, medios de transporte, etc.).

Un paseo al aire libre: A pesar del frío, siempre es lindo pasear con los chicos aunque vayan abrigados hasta la nariz. Organicen un paseo a algún parque o plaza de la ciudad. Planifique junto con sus hijos el paseo y elaboren una lista de libros a consultar que los entusiasmen para observar la naturaleza. Por ejemplo, libros sobre pájaros o insectos. También pueden llevar un cuento, leerlo juntos y luego hacer collages sobre el cuento utilizando hojas y ramas.

Chocolateada con historias: Organicen una merienda especial y compartan cuentos e historias de su niñez o las historias que les contaban sus padres o abuelos.

Con los abuelos: Invítenlos a compartir historias de cuando ellos eran chicos. También pueden contar leyendas o anécdotas familiares.

Entre hermanos: Proponga que los hermanos mayores lean a los más chiquitos. También pueden presentar una obra de títeres.

La cápsula del tiempo: Una cápsula del tiempo puede ser una caja, un baúl u otro elemento que contenga elementos representativos de una época (fotos, periódicos, dibujos, listados de música, de películas, objetos, entre otros) que se reúnen para ser vistos en el futuro por los interesados en conocer cómo se vivía en “nuestros tiempos”. La cápsula se cierra y se estipula una fecha en la que podrá ser abierta, por ejemplo, dentro de 20 años. Pueden armar una cápsula, seleccionar los elementos que incluirán en ella y escribir una carta para quienes la abrirán en el futuro. Estas son algunas actividades donde se propone el uso de la palabra escrita y hablada. Cada familia las puede adaptar de acuerdo con sus preferencias:

Crear un álbum familiar con anécdotas y comentarios: Al tradicional álbum de fotos familiar se le pueden sumar comentarios sobre las fotos, relatos de las situaciones que en ellas se presentan, poemas que las acompañen o cualquier otro texto que deseen incorporar. Las familias que cuentan con computadoras y disfrutan trabajando con ellas, pueden armar una presentación de las fotos acompañadas con textos y sonidos.

El libro de los personajes de la familia. Pueden armar un libro en donde presenten a diferentes “personajes de la familia”. En ese libro pueden incluir sus fotos, ilustraciones, anécdotas que protagonizaron y algunos rasgos que lo caracterizan.

Calendario de los cumpleaños de la familia. Pueden elaborar una libreta con datos sobre los cumpleaños diferentes miembros de la familia.

Elaborar un árbol genealógico de la familia. Pueden armar un “árbol” con todos los miembros de la familia. Pueden decorarlo y hacer copias para compartir con los familiares.

Armar un recopilación de historias familiares. En la mayoría de las familias se cuentan historias que pasan de generación en generación. Se trata de relatos que no están escritos. Los más jóvenes de la familia pueden encargarse de escribirlas e ilustrarlas, armando así un libro que reúna y pueda ser compartido por futuras generaciones. Leer en vacaciones de invierno