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Miles de fieles desafiaron al viento y al frío para celebrar la Coronación de la Virgen de Itatí

ITATI, 16 (Enviados especiales Facundo Bustamente-Miguel Romero) - La fe mueve montañas. Incluso este antiguo axioma parece haber sido superado por la devoción de los miles de fieles que desafiaron las distancias y las inclemencias del tiempo para llegar hasta Itatí para celebrar el 117° aniversario de la Coronación Pontificia de la Virgen María.

Actividades que comenzaron los primeros días de julio, con una novena que concluyó el 9 de este mes con las fiestas patronales, misas y oraciones por los ancianos, los niños y los más desprotegidos y demostraciones de fe expresadas en caminatas, cabalgatas o recorridos en bicicleta desde distintos puntos de toda la Argentina y los países limítrofes le dieron un imponente marco a esta pequeña localidad del norte correntino, que se convierte en el epicentro donde la fe se renueva y la identidad como pueblo se reafirma. 

Procesión-2.jpgUna multitud acompañó la procesión acuática que permitió el encuentro de María de Itatí y de Caá Cupé, y le dio marco a la procesión desde el muelle hasta la basílica.

Como cada 16 de julio, los momentos salientes de la fría jornada fueron el saludo de la Santa Patrona a su grey, durante los primeros minutos del domingo; la procesión náutica, en la que María de Itatí se encontró con María de Caá Cupé para después recorrer el pueblo, estar presentes en la misa central, encabezada por monseñor Stanovik, quien llamó a dejar atrás las diferencias y arengó al pueblo católico para no claudicar en la lucha contra las drogas. Justamente, desde una localidad en la que este flagelo ha hecho estragos y la ubicó, hace un par de meses, en el centro de la escena.

Devoción incondicional

El viaje de NORTE por los poco menos de 90 kilómetros que separan a Resistencia de Itatí se desarrolla sin demasiadas complicaciones. El tránsito por la Ruta Nacional 12, tomada desde la rotonda de la Virgen en la vecina ciudad de Corrientes, aunque “cargado” no genera mayores contratiempos. 

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Los operativos policiales en la entrada Paso de la Patria y San Cosme denotan el paso de miles de fieles que, desde mediados de la semana, comenzaron a peregrinar hacia “la casa” de la Santa Madre.

Según la leyenda, la imagen tallada de Virgen, en madera, que se venera en el lugar fue encontrada en Itatí hacia 1624. Desde entonces se han popularizado grandes milagros, lo que hoy atrae a miles de devotos y creyentes desde distintos puntos del país y el extranjero.

El 16 de julio, pero de 1900, la imagen fue coronada con gran pompa aunque la ceremonia se realizó en la iglesia de la Santísima Cruz de los Milagros en la ciudad de Corrientes. En estos 117 años, la fe y la devoción del pueblo católico por María siguen intactas.

Sin embargo, algunas prácticas se han modificado y el día en que el pueblo concurre a saludar a su Patrona se ha convertido en una oportunidad tanto para pasar un tiempo fuera de casa como para hacer unos pesos extra en épocas en que a las vacas se les cuentan las costillas a la legua.

Ese variopinto cuadro presentan las cinco cuadras que anteceden a la icónica basílica que, con la imagen de la Virgen posada arriba de los 80 metros que alcanza la cúpula, espera por sus devotos.

Así, la calle 25 de Mayo, que cotidianamente no ve pasar más que algunos autos, se convierte en un hervidero, a pesar de la temperatura que en el cuerpo pega con más rigor por el fuerte viento sur dominical.

La oferta es variada: desde la indumentaria urbana a los ponchos y boinas más tradicionales, hasta los spinner que llaman la atención a los más chicos, pasando por merchandising de María, con estatuas de todos los tamaños, posters, estampillas y rosarios.

La propuesta gastronómica tiene también una carta generosa: desde la tarta parrilla y chipá cuerito hasta asado de pollo y carne o choripanes, acompañadas con bebidas con y sin alcohol, dependiendo del gusto del cliente.

Transitan y aprovechan ofertas por allí gauchos emponchados y jóvenes vestidos siguiendo los mandatos de las modas más actuales, con colores y gorros de vistosa variedad.

La respuesta obligada a la pregunta de rigor es, a pesar de estas diferencias, la misma: “sentimos que, pase lo que pase y haga frío o calor, tenemos que estar acá para celebrar con María otro aniversario de su coronación”.

Procesión-3.jpgLa calle 25 de Mayo, principal arteria de Itatí, fue el epicentro del comercio y la gastronomía durante la celebración y el paseo de la Virgen.

Encuentro acuático

En el muelle de Itatí, cientos de fieles le dan marco a la procesión acuática, en la que la Santa Patrona correntina se encuentra con María de Caá Cupé, la patrona del hermano país del Paraguay. La pintoresca actividad se realiza desde 1989 y se ha convertido en una de las principales atracciones de la jornada en que se cierran los festejos en la localidad.

Cerca de las 10.30 de la mañana, la imagen de la Virgen fue ubicada en una lancha de la Prefectura para iniciar el periplo por un Paraná más calmo de lo esperable, por las condiciones del tiempo imperante.

Tras recorrer un kilómetro río arriba, acompañada por alrededor de 100 embarcaciones de distintas dimensiones, se ubicó cerca de la costa paraguaya para encontrarse con la embarcación que trasladaba a María de Caá Cupé. Una voz en off relataba los pormenores de la corta travesía, y los fieles apostados en la costa respondían con un unánime “Viva María” que emergía del corazón.

Una hora más tarde, las imágenes de las vírgenes volvieron a la costa para iniciar una corta procesión de unos 500 metros hasta la basílica.

Expresiones de júbilo y emoción invadieron a los fieles en ese peregrinar en el que los acordes chamameceros se mezclaron con oraciones y pedidos de paz, y al que se sumaron las imágenes de San Luisito, San Antonio de Padua y la Cruz de los Milagros.