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Inmenso aporte humanitario de docentes, alumnos y exalumnos de la UBA

Dentistas solidarios se albergaron en escuelas para atender a 300 chicos y adultos en Tres Isletas

Diez profesionales odontológicos entre docentes, graduados y estudiantes de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Buenos Aires, a través de la Fundación Global Agro, arribaron a la localidad chaqueña de Tres Isletas para realizar la atención a niños y adultos. 

“La fundación cubre los gastos de traslado, alimentación e insumos. Durante estos días nosotros comemos y dormimos en las escuelas donde vamos a realizar la atención comunitaria”, explicó en comunicación telefónica con NORTE Carlos Fernández, jefe de trabajo practico de la cátedra de Odontología Preventiva y Comunitaria de la UBA. 

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En Tres Isletas ya atendieron en las escuelas 411, 477 y este año incorporaron la escuela 601.

La Fundación Global Agro se contactó con los odontólogos para extender sus programas de salud. “Ellos nos adelantan la cantidad de pacientes para que nosotros podamos organizamos en cuanto a los materiales e insumos necesarios para la atención. Desde el 2013 estamos yendo a Tres Isletas siempre entre la última semana de junio o la primera semana de julio”, explica el odontólogo Carlos Fernández.

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Un esfuerzo loable: los visitantes abandonan sus comodidades de Buenos Aires para dormir en salones escolares y trabajar hasta catorce horas por día.

Al principio sólo iban docentes hasta que se incorporaron alumnos y ex alumnos de la facultad de Odontología de la UBA.  En Tres Isletas ya atendieron en las escuelas 411, 477 y este año incorporaron la escuela 601.  Al principio la campaña iba dirigida solamente a niños, pero cada vez que llegaban, los odontólogos veían que las necesidades eran también de padres y hermanos de las criaturas. Y así fueron ampliando su trabajo solidario,

Realidad del norte

“La realidad es similar a todas las realidades del NOA.  La población vive sin acceso a la salud bucal por cuestiones de distancia, cuestiones económicas, la salud está restringida y la odontología que forma parte de la salud está totalmente excluida. La población no tiene acceso a servicios odontológicos públicos y los servicios privados implican gastos que la gente no cuenta. La actividad nuestra es preciada en este sentido. Nosotros llevamos la salud odontológica que no tienen, nosotros nos acercamos desde lo geográficos y desde lo económico”, destaca Fernández. 

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Parte del equipo profesional que llegó a Tres Isletas, con algunos de sus pacientes. Un aporte a puro corazón que llega desde mil kilómetros de distancia.

El programa de salud bucal desarrolla extracciones, restauración de dientes careados, prevención con fluor. Lo único que no es posible realizar en el lugar es prótesis para adultos, advierten los especialistas.  Desde el lunes 3 al sábado 8 de julio estuvieron diez profesionales de la salud, tres docentes, cuatro exalumnos y tres alumnos de la carrea de odontología de la UBA.

Días enteros de labor

“Durante estos días tuvimos jornadas muy extensas desde las 7.30 de la mañana hasta las 21.  La demanda de pacientes nos exigía ese ritmo de trabajo. Había gente esperando afuera y las distancias para algunos eran de 20 o 30 kilómetros hasta sus casas. La prioridad del programa nos lleva atender a los chicos en edad escolar, pero además atendíamos a sus hermanos, a sus padres y al resto de la familia”, comentó Fernández.

“A nosotros nos gusta mucho lo que hacemos”, desliza Miguel De Santis, otro de los odontólogos que estuvo en Tres Isletas. “Nos llena de alegría observar lo bien que le hace a los chicos esta atención odontológico. Nosotros además de la atención también hacemos educación de la salud bucal. Muchos de estos niños a través de este programa conocen un cepillo de dientes. Nosotros dejamos todo para ir con ellos, dejamos nuestras actividades y trabajamos jornadas casi de 14 a 15 horas. Hay días en que dormimos cuatro o cinco horas y después arrancamos de vuelta porque lo hacemos con todo el amor del mundo”, concluye De Santis.