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Eduardo López
Por: Eduardo López
La página del Lunes

Sensibilidad social

Una de las cualidades que debe tener un hombre público es la de la sensibilidad social. Debe saber que la ley (o un decreto) es una letra fría y que su aplicación debe contemplar las circunstancias personales de cada individuo. Esto, en muchas oportunidades, no se tiene en cuenta y se quieren aplicar las normas, caiga quien caiga. Esto pasó en estos días con la quita de beneficios a personas con alguna discapacidad que perciben el beneficio de una pensión o subsidio.

Tienen razón los muchos que han levantado su voz porque una vez más el gobierno nacional le ha dado la razón a aquellos que lo acusan ser un gobierno de empresarios a los que sólo les interesa que le cierren los números, no importa a costo de qué. Y esa falta de sensibilidad social ha sido por el repudio generalizado de la sociedad, incluida la Iglesia Católica, y ha obligado ¡una vez más! a dar marcha atrás, lo que hace dudar de las verdaderas intenciones.

Si bien es necesario dar de baja a las miles de pensiones por discapacidad mal otorgadas, le erraron en la forma. Los casos sospechosos se deberían revisar intimando al beneficiario a presentar documentación y pasar una junta médica sin dejar de cobrar mientras dure el trámite. Todos saben que especialmente en las provincias como la nuestra y la vecina Formosa eran pan corriente y todos saben que con un simple certificado médico cualquier intendente conseguía ese “beneficio” y muchos eran truchos, haciendo de esto un clientelismo político.

Esa plata mal dada a muchos que no la necesitaban debe ser recuperada, pero no a costillas de quienes la necesitan de verdad y que son los que menos voz tienen, porque carecen de padrinos. Eso es tener sensibilidad que, por lo visto, no se adquiere “timbreando”. En casos tan sensibles como éstos lo que primero hay que hacer es cerciorarse de si corresponde o no, y luego tomar la decisión. Es preferible equivocarse de más que de menos en esta circunstancia.

El Chaco entre los que más...

Según las cifras de la Dirección Nacional de Programación Económica sobre la base de datos de la Anses, la provincia con mayor porcentaje de discapacitados es Santiago del Estero con un 8,8 por ciento. Le sigue Formosa con un 7,29 por ciento y el Chaco está tercero con un 7,19 por ciento. Les siguen Misiones (6 por ciento) y Corrientes (5,2 por ciento). También en esto el Nordeste en pleno hace punta y los responsables de otorgar estos beneficios sin fundamento no pueden mirar para otro lado. Existen pueblos donde más de la mitad de sus habitantes reciben alguna pensión de este tipo, en muchos casos por gestión diligente del jefe comunal. Está entonces bien que se quiten esos beneficios y sería mucho mejor que el dinero que “se recupere” se convierta en mejoras de los que sí verdaderamente lo necesitan, ya que el monto que perciben no es para tirar manteca al techo.

También en otros temas

Este tipo de insensibilidad de los gobiernos también se puede ver en otras manifestaciones, sobre todo en sectores más vulnerables. Lo que está pasando con los “beneficiarios” del PAMI debe llamar a la sensatez. De lo contrario lo de “Reparación histórica” pasa a ser un simple eslogan sin contenido.

El sistema de atención médica tanto en los consultorios como en los sanatorios deber ser revisado. Hoy día, justo en el momento en el que las personas deben solucionar sus problemas de salud con la menor complicación posible, se debe peregrinar de un consultorio a otro, conseguir turno, autorizar los estudios, ver si el remedio recetado entra en la lista permitida y para todo esto hacer interminables colas y salas de espera que, en vez de mejorar la salud, la agravan.

Es denigrante también lo que pasa con los días de pago mensual a los jubilados tanto nacionales como provinciales en el Nuevo Banco del Chaco. Desde la noche anterior o en la madrugada ya se ven colas para lograr el beneficio. Es cierto que eso se puede obviar a través de los medios electrónicos, pero en esos días las esperas son también imposibles, más allá de que muchos son reacios a usarlos por su incompetencia con la tecnología.

En esta línea está la atención en la sede de la Anses, obsoleta e impráctica y por sobre todo muy pequeña para tantos usuarios, como lo son la mayoría de los edificios del Correo donde se pagan asignaciones o pensiones.

Al lado de todo esto y de otras discriminaciones, los discursos que se escuchan de prioridades para los sectores carenciados, para los “abuelos” de la tercera edad, para los adultos mayores, son puro verso y una demostración de que los funcionarios políticos le interesa más lo suyo que lo de los demás.

En las carreras de ciencias políticas que se dictan en las universidades debería haber una materia que enseñara a sentir con la gente sus necesidades básicas y a utilizar el poder en su función de ser servidor de los demás. Lo demás es “cartón pintado”. Pero parece que eso no es objeto de preocupación y debería tenerse en cuenta, sobre todo cuando los beneficiados son los más necesitados.