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Hipólito Ruiz
Por: Hipólito Ruiz

Tocar fondo debe significar una oportunidad para levantarse

“Qué imagen triste de nuestra cooperativa: portones cerrados y persianas bajas en los mercaditos y no permiten ingreso de nadie. En la vereda, colas de 4 o 5 proveedores de hacienda queriendo cobrar su deuda por animales entregados a fines de marzo”, fue el mensaje que un exdirigente cooperativista le envió a este periodista al pasar por calle Comandante Fernández y ver que los empleados de la Cooperativa La Unión nuevamente entraron en conflicto por falta de pago de haberes.

La entidad “amaneció” ayer martes con un paro de actividades dispuesto por empleados de granja. Los portones cerrados y los obreros advierten de rumores que hablan de probables despidos de unos 30 operarios temporarios de la desmotadora, que la última campaña no operó y no se sabe que sucederá en la actual campaña porque el equipo está en condiciones de funcionar. 

A ello, se agrega otro dato: el próximo 5 de julio, las autoridades de La Unión están citadas por la jueza Civil y Comercial N° 2, Laura Zovak, a realizar una propuesta a los acreedores y concursar pagos. De no cumplir puede haber pedido de quiebra por parte de juicios laborales adeudados y ser intervenida para proceder a remates y liquidación. De ser así, sería similar al caso Cosecha, la Cooperativa de Seguros Limitada, que fue orgullo de todo el Chaco. 

 

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La madre y sus hijas

“Muy pocas cooperativas agropecuarias chaqueñas no han pasado a ser socias de UCAL. Muchas han desaparecido, pero ninguna siendo acreedora de nuestra entidad, por el contrario, casi todas fueron deudoras de su cooperativa madre”, lo había dicho años atrás, casi en forma de alegato, su exgerente Emir Saúl Reche.

Como un claro pase de factura de la entidad de segundo grado a sus asociadas, el escrito, tan actual, es categórico: “Siempre hubo ayuda económica financiera que surgió del conjunto cooperativizado a la enferma antes de desaparecer”.

Algo falló, dice UCAL, y sigue fallando en el cooperativismo algodonero chaqueño donde no subsisten cooperativas en pie.

¿Será por el clima? ¿Será por falta de políticas algodoneras? ¿Por la política económica o por las fallas propias de su compleja administración o conducción?

UCAL, la madre de las entidades cooperativas agrícolas chaqueñas, está próxima a cumplir 83 años de vida.

Días atrás, el presidente de la entidad madre dijo que hay salir del algodón, en un sincericidio que muestra poca voluntad de hacerle frente a la adversidad; pero el presidente de Coninagro dio a entender todo lo contrario: habla de una nueva oportunidad, con otros actores que tengan capacidad, tecnología y apertura a un nuevo sistema de producción.

 

¿Y qué pasó?

Es que a medida que sucedieron los cambios, tanto en el sistema de producción como de comercialización, las cooperativas agrícolas del Chaco se alejaron del centro de la escena y cedieron el protagonismo económico a otros actores de la cadena productiva.

En la actualidad, la administración de las entidades sociales responde a una toma de decisiones basada sobre el concepto reactivo prescindiendo por completo de búsquedas intencionales de nuevos horizontes que permitan el diseño y construcción de un porvenir sustentable.

Es decir, el concepto proactivo es ignorado completamente en la mayoría de los casos de las conducciones institucionales. El concepto de gerenciamiento se reduce en enfocarse sobre “el día a día” y solo se siente satisfecho en responder a las amenazas, abandonando las herramientas estratégicas que les permitan prever las amenazas y oportunidades. Figurativamente, “se limita a estar entre las cuerdas resistiendo los golpes de la realidad diaria -como el caso de los obreros de La Unión en medida de fuerza- sin siquiera imaginar cómo llegar al centro del ring para retomar la iniciativa”.

La estrategia ideal para adaptarse al cambio continuo es lograr y permitir que los integrantes de las administraciones cooperativas busquen generar nuevas formas de crear los resultados más deseados para beneficio de los asociados.

Es poco conocido en la alta conducción del cooperativismo algodonero el término “torbellino de ideas” y directamente nula la utilización del “tablero de comando” para la óptima toma de decisiones mediante el análisis de una paleta de información integral y actualizada.

Cuanto más se demore en reconocer que la diversidad de las capacidades de los hombres y lo imprevisible de su espíritu, es lo que permite la creatividad, la aparición de iniciativas y el emprendimiento, más se demorará la esperada reconversión del sector cooperativo en la provincia.