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Datos del Barómetro del Narcotráfico y Adicciones del país

Crece el consumo de drogas en el barrio

Un relevamiento sobre narcotráfico y adicciones actualizó información sobre la percepción que los argentinos tienen de lo que sucede en su barrio. Según el informe el NEA es una de las regiones con mayor crecimiento de venta y consumo de drogas ilegales en los últimos cinco años. En el Norte argentino también sobresale en las estadísticas nacionales de alcoholismo.

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Los datos pertenecen al Barómetro del Narcotráfico y Adicciones y se presentaron hace dos semanas en Buenos Aires.

La consulta incluyó a decenas de ciudades argentinas, entre ellas Resistencia, aunque el conurbano bonaerense, por ser el área con mayor concentración de habitantes, tuvo un análisis más minucioso.

Entre las conclusiones más trascendentes se menciona que de 2010 a 2015 se incrementó la venta de drogas en los barrios. La afirmación fue construida en base a la percepción de las personas consultadas, la mayoría personas con más de 18 años.

Comparación

A fines de 2015, casi 5 de cada 10 identificó que existía venta o tráfico de drogas en su calle, manzana o vecindario. En 2016 se confirmó la tendencia con un 48,5% de respuestas similares.

Los valores más altos en venta corresponden a las regiones urbanas de mayor concentración de población: el Area Metropolitana de Buenos Aires y la Región Pampeana, por un lado, y el norte del país (NEA y NOA), por otro. Si se comparan los dos momentos (2010 y 2015) por regiones, se percibe que el crecimiento fue mayor en la Patagonia y el NEA, seguido del conurbano bonaerense.

El análisis de la evolución de venta según características socio residenciales revela la alta vulnerabilidad que presentan frente al problema los asentamientos informales y los barrios de sectores populares y clases medias bajas urbanas.

En 2015 y 2016 se observa especialmente en las villas y asentamientos informales un importante descenso, sin embargo, estos espacios siguen presentando los más altos niveles de registro de venta: 3 de cada 4 hogares.

Si bien el registro de venta de drogas tiende a ser más alto en los espacios con baja presencia policial, se incrementó de manera independiente de este factor.

También el alcoholismo

Los perfiles de adicción en el alcohol y las drogas son distintos. En el Área Metropolitana de Buenos Aires hay una mayor problemática asociada a las drogas (especialmente en el conurbano bonaerense), mientras que en el NOA y NEA sobresale el alcoholismo.

Además si se consideran las regiones urbanas, el Conurbano Bonaerense, NOA y NEA se posicionan por sobre el resto en la severidad de la adicción. Estas diferencias no habrían registrado cambios durante 2016.

Por otra parte los hogares que se identifican con adicciones severas (a drogas o al alcohol) no se perciben diferencias significativas, aunque el consumo de alcohol podría marcar una tendencia decreciente de 2012 a 2015.

En el 3,4% de los hogares urbanos de la Argentina se mencionan adicciones severas; de ellas el alcoholismo es la de mayor presencia, mientras que el consumo de drogas ilegales afecta al 2% de las familias.

Buscar ayuda

La mitad de las familias que buscaron ayuda para recibir orientación profesional frente a un consumo problemático lo hizo a través de instituciones públicas, observando diferencias según áreas urbanas. Una situación que tampoco registró cambios en 2016.

En los jóvenes de asentamientos informales del conurbano bonaerense hay aspectos particulares: mayor vulnerabilidad frente al avance del narcotráfico y las drogas en los barrios, por su particular contexto de exclusión social y la ausencia de un Estado protector. El avance se expresa en altos niveles de prevalencia y consumo problemático de sustancias psicoactivas y en el aumento del tráfico y la producción (pasta base), el registro por parte de los jóvenes de una colusión político-policial y la falta de instituciones públicas de asistencia y protección.

Condiciones propicias

Los ambientes donde las condiciones de vida están muy deterioradas son terreno fértil para el desarrollo del narcotráfico.

Como en los barrios marginales de tantas ciudades, la mitad de los hogares del Conurbano bonaerense tiene necesidades básicas insatisfechas (50,7%) y está bajo la línea de pobreza (50,6%). En esas poblaciones, solamente un tercio (33,6%) vive en un hogar nuclear biparental.

A su vez el 36,1% tuvo algún problema grave durante su infancia o adolescencia, y el 29,5% algún problema moderado.

Los jóvenes

El 7% no posee redes de contención familiar, condición que se agudiza entre los varones que no estudian ni trabajan. Estos jóvenes se encuentran en gran medida excluidos del sistema educativo formal y ocupan un lugar subalterno en el mercado laboral. Solo uno de tres (35,2%) terminó el secundario, y apenas el 7,4% accedió a un terciario o la universidad.

Mientras que en el mercado laboral: el 29,3% está inactivo. La tasa de desocupación es del 21,7%.

Solamente el 9,5% de los ocupados en un empleo formal de calidad (en situación plena de derechos). Esto representa al 13,4% de los jóvenes económicamente activos. A su vez, un tercio (33,9%) no estudia ni trabaja. Mientras que es el 22,8% de los varones, entre las mujeres alcanza el 43,8%.

Porcentajes

* El 43,7% de los jóvenes probó drogas alguna vez, el 27,3% consumió durante el último año y el 22,1%, en el último mes. * Los varones son mucho más proclives que las mujeres, especialmente los que no completaron el secundario, no trabajan o no tienen responsabilidades familiares.

* Entre los consumidores de drogas ilegales, el 32,7% tiene un consumo intensivo de marihuana, 16,3% consume regularmente y 46,5% solo de forma ocasional o experimental.

* El 17% de los jóvenes probó cocaína alguna vez, el 10,1% el último año y el 6,1%, en el último mes. El 8% de los que probaron, el consumo es intensivo para cocaína, 5,9% lo hace en forma regular y 24,9% ocasional.

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* Cuatro de cada cinco jóvenes (81%) consideran que les sería fácil acceder a drogas ilegales si se lo propusieran, y tres de cuatro (75,9%) alguien de su entorno (familiares, amigos y conocidos) consume drogas ilegales. * El 30% de quienes consumieron alguna vez presenta signos o síntomas de dependencia.

* En cuanto a la venta de drogas en el barrio, más de la mitad de los jóvenes encuestados (55,2%) identifica que en la cuadra en la que viven se vende droga, el 62,5% conoce de la venta de drogas en su barrio, y el 28,5% reconoce que allí se produce pasta base. * El 31,7% identifica que en su barrio hay narcotráfico organizado, y la mitad de los jóvenes (48,9%) reconoce la existencia de enfrentamiento entre bandas.

* El 68,3% afirma que la policía conoce y/o participa del tráfico de las drogas en su barrio y el 27,5% afirma que los punteros políticos también lo hacen.

* La violencia y criminalidad son experiencias bastante frecuentes para estos jóvenes. Más de la mitad (55,4%) considera que existen altas probabilidades de que ellos o su familia sean víctimas de un delito.

* A nivel gubernamental, el actual Plan Argentina Sin Narcotráfico del Ministerio de Seguridad, así como también en el Plan Nacional contra las Drogas a cargo de la Sedronar, todavía no han tenido un impacto significativo que permita observar un cambio cualitativo en la reducción de problemas. (

Recomendaciones de expertos

En forma complementaria al informe un grupo de opiniones de expertos con recomendaciones:

● Además de la información relevante, actualizada y sistemática para implementar políticas públicas (Observatorio Argentino de Drogas, Ministerio de Seguridad, expertos e investigadores) falta un debate más profundo y una articulación más fluida entre agencias estatales, las organizaciones sociales y de especialistas del campo académico y profesional con el fin de elaborar diagnósticos realistas sobre la verdadera complejidad del problema y sus derivaciones.

● Se destaca la ausencia y, por lo tanto, la necesidad de construir políticas de Estado de largo plazo que trasciendan las cuestiones partidarias y electorales, así como los ciclos de una gestión gubernamental. Se convoca a las agencias estatales, a las diferentes fuerzas políticas y a los actores sociales a construir consensos más amplios, evitando utilizar la problemática de las adicciones en la arena político-electoral. La Planificación debe ser regida en los principios de la intersectorialidad y la coordinación para poder dar respuestas integrales a problemas complejos y que no pueden ser abordados desde un único espacio o sector.

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Un grupo de expertos acompañó la presentación del barómetro del narcotráfico y adicciones del país.

● Estas políticas deben detener el avance del narcotráfico y el narcomenudeo no sólo por vía represiva que eleven el riesgo de estas actividades, sino también a través de dispositivos de inclusión y rescate socio-económico de las familias y jóvenes que participan del negocio como una estrategia de supervivencia. En la Argentina, habría evidencias de que la fuerte penetración del narcomenudeo en sectores vulnerables e incluso de sectores medios no estaría asociada a la operación de grandes cárteles de droga, sino sobre todo a la proliferación de pequeñas unidades económicas familiares y a la existencia de bandas locales con cierto grado de organización. Lo cual obliga a tener que pensar estrategias específicas y diferenciadas a las llevadas adelante en la región.

● Es necesario un abordaje de la problemática de las drogas y las adicciones específico para las poblaciones en situación de precariedad y exclusión social. Es entre estas poblaciones donde el consumo y las adicciones presentan los mayores niveles de vulnerabilidad. Ante este panorama, es fundamental comprender que una parte importante de los problemas de fondo es la exclusión social y precariedad en las condiciones de existencia.

● La problemática debe ser abordada de manera estratégica, integral y decidida desde las políticas públicas en articulación con las poblaciones vulnerables y las organizaciones sociales de base. Con un abordaje territorial e integral.

● Es fundamental fortalecer desde políticas públicas a las instituciones y organizaciones que ya trabajan en las comunidades más pobres o vulnerables, y donde no existen, fortalecer a la comunidad y crear tramas sociales orientadas a prevenir, así como promover la construcción de dispositivos de apoyo y contención a los jóvenes sometidos a adicciones en donde la educación, el deporte, la acción de voluntariado y el trabajo constituyen espacios fundamentales de recuperación.

● Se remarca la importancia de contar con dispositivos/centros de atención terapéutica de bajo umbral integrados al contexto de vida de los adictos. No debe trabajar solamente sobre la persona, sino sobre su vida socio-comunitaria, incluyendo el papel que ocupa el grupo familiar y comunitario.

● Considerar la particular vulnerabilidad que afecta a los adolescentes de entre los 15 y 18 años. Los programas y acciones estatales culminan cuando cumplen los 15, y el empleo está orientado para población mayor de 18 años.

● Se destaca la importancia de poder promover o acompañar a los jóvenes a alcanzar un proyecto de vida y a las comunidades un horizonte de ‘rescate’ posible. Es necesario creer que pueden salir de la situación de sufrimiento y abandono. La importancia de espacios de expresión como los centros culturales o deportivos, donde se ponga en juego la palabra. En cualquier caso, y para cualquier sector social, la situación de adicción debe ser ‘descriminalizada’ y abordada centralmente como una problemáticas de salud y de rescate social.

● Las diferentes investigaciones observan la centralidad del consumo problemático de alcohol como problema en sí mismo y como iniciación en prácticas de consumo de sustancias psicoactivas. Sin embargo, la venta de alcohol, así como de ciertas drogas es legal en el país, y no existen aplicaciones efectivas de los marcos regulatorios. Es este un tema clave que tampoco está en la agenda pública.

Los participantes

En la presentación y análisis de datos hubo representantes de la Subsecretaría de Participación Ciudadana y de Lucha contra el Narcotráfico, de la Nación, de Sedronar y de áreas provinciales afines a la temática. Por las organizaciones no estatales hubo participantes de las fundaciones KAS, Convivir y Uocra, de las universidades nacionales de Buenos Aires y de Córdoba y de Conicet, periodistas de I Jóvenes. También del Obispado de San Isidro y de la comisión nacional de adicciones del episcopado, de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (Aciera). Con un nivel de confianza del 95% y un error muestral de 1,3%(+/-), el relevamiento tomó 5.683 casos.

Las personas consultadas en el cuarto trimestre viven en ciudades del país con 80.000 habitantes o más agrupadas en tres conglomerados entre los que se consideró el Gran Resistencia.

En testimonios

La mitad de los jóvenes (49,9%) fumó alguna vez en la vida y el 40,1% fumó tabaco durante el último mes. El 57,4% consumió alcohol en el último mes. Más de un tercio (35,6%) lo hizo con frecuencia alta (varias veces por semana). El 11,3% muestra síntomas de consumo problemático.

El documental Amanecidos reúne testimonios de vida de un grupo de adolescentes y jóvenes de barrios vulnerables del Gran Buenos Aires afectados por adicciones severas y condiciones de exclusión social, así como también de un grupo de asistentes sociales voluntarias que trabajan a diario para reducir su sufrimiento y ayudarlos en su recuperación, que se puede ver a través del siguiente video publicado en YouTube.