Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/151021
Caso Franco

Orellana: “No me sirven las disculpas, quiero saber la verdad”

CHARATA (Agencia)- Luciano Orellana, fue el primer detenido en la causa por el asesinato de Claudia Vanesa Franco. Incluso antes de que se conociera su paradero, y pasó casi un mes en prisión, hasta la declaración de Luciana Alvarenga, actual detenida y en juicio, que lo exoneró. Además, Orellana tiene en común una hija de 12 años con la víctima. Luego, de casi dos años, y tras el inicio del juicio, dialogó con NORTE.

Orellana.jpg

¿Qué te paso cuando escuchaste las declaraciones del procurador?

La escuche anoche (por el martes), en una reunión familiar que tuve. Me enteré ahí de quién era este hombre. Le presté mucha atención a lo que dijo, porque hizo alusión a que ya se disculparon con el detenido en su momento, y ellos no se disculparon con nadie, ni conmigo, ni con mi familia que es la que sigue afectada con este tema. A mí no me sirve, ni para más ni para menos, la disculpa de él, ni de nadie de la justicia, pero me molesta que me estén usando de nuevo, para quedar bien ante el público o la sociedad. Y en un caso tan serio, que en su momento me afectó, y que a mi familia la marcó, deberían tener un poco más de respeto, por formar parte de identidades que nos representan. Cuando comenzó el juicio se habló mucho de todo lo que la familia tiene que revivir.

¿Qué te pasa a vos?

Hasta ayer (por el martes) yo estaba encerrado en mi mundo, mi trabajo, mis horarios, pero estoy en un lugar donde entra mucha gente, y comenta. En el transcurso de la mañana comencé a caer, y caer. Recién anoche nos terminó de caer a todos la ficha de lo que está pasando con este juicio, y todos estamos shockeados de vuelta, porque no se la pasó bien, y a revivir momentos. Lo malo siempre uno lo recuerda, y a uno lo conmueve. Por ahí pienso cuánto tiempo pasó, estuve ahí y si las cosas se hubieran dado de otro modo, yo estaría ahí adentro, porque la idea era esa, que yo esté ahí adentro. A la vez, viendo los relatos en los medios, de lo que va sucediendo, vivo momentos de incertidumbre. No por Luciana (Alvarenga) o Dario (Cabera), yo a ellos no les guardo rencor, por ellos no siento nada, pero tiene que haber un culpable. Me da incertidumbre pensar que quede impune el crimen. Que no haya responsables. Mientras se sabía lo que iba pasando en el juicio, y veo en los medios que fue lo que declaró ella, me hizo acordar al día que me dejan libre (NdR: en esta parte de su respuesta, Orellana vuelve al momento en que lo liberaron, casi un mes después de su detención).. Que ella también usó palabras contundentes, fue precisa y cortita, y me hizo volver a ese momento. Esas declaraciones están en el expediente. Y ahora dice yo no fui, yo no hice nada, yo no la mate, algo así, no sé en qué orden. Cuando yo estaba detenido, ese día mi señora me lleva la comida, como cada día, y Luciana va saliendo de la oficina donde la tenían demorada, esposada y acompañada de una agente femenino. Ella la llama por el nombre a mi señora, y le dice ‘perdóname, por lo menos vos perdóname, porque ni Dios me va a perdonar por lo que hice, pero quédate tranquila que mañana se sabe todo. Mañana se termina todo’. Esto fue el mediodía antes de que me liberen, y al otro día todo el revuelo. Ella se presentó a declarar diciendo que ‘los dos masculinos que estaban detenidos tenían nada que ver con el hecho que yo cometí’. Al margen de lo que te tocó vivir, vas a tener la responsabilidad de explicarle a tu hija, cuando pueda entenderlo, qué fue lo que pasó con la madre.

¿Pensaste en eso?

Con B. soy como con todos mis hijos, sincero y lo menos dramático posible, y analizo mucho cómo ella va reaccionando a cada palabra que le voy diciendo. Ella sabe parte de la realidad por mí, porque no se le decía la verdad. En su momento, la sicóloga que la atendía (incluso cuando Vanesa estaba viva), y me dijo que sabía una verdad, obviamente para que no la afecte; pero una vez que todo se supo en la calle, notaba que necesitaba desahogar para que eso no le quede adentro, y le cause un daño emocional. Acá no está en juego el papel abuelos, papá o mamá, respeto que todos podamos pensar distinto, pero en esta cuestión yo no comparto algunas cosas, y tiene que ver con la religión, porque quiero que no se olvide de su mamá, que siga las costumbre de que a un difunto se lo visita, se lo recuerda.

¿Cómo fue insertarte nuevamente a tu vida. Sos una persona pública, por el deporte,

trabajas en un lugar muy público. Cómo fue volver a esa rutina otra vez?

Me costó mucho, pero vuelvo a decir yo no necesito disculpas, porque no va a empeorar o mejorar la situación de nadie, no las necesito ni de la sociedad, ni de la justicia. No soy altanero, ni mucho menos. Me aferré a mi familia, a un señor que decidió apoyarme y decirme acá tenés tu trabajo. Tuve que trabajarlo con mi sicóloga, actualmente lo sigo haciendo. En ese momento llegué a sentir dolor, odio, una mezcla de todo, y al poder comprender lo que pasaba, entendí que: no soy un boxeador, no soy un trabajador, no soy un papá, y marido solamente, soy una mezcla de todo. Lo tomé así, lo enfrenté así y salí adelante. Estoy convencido de que lo logré porque sino me hubiera quedado con eso que sentí, esa mezcla de miedo, vergüenza, sentimientos malos, pero lo superé. Lo que siento hoy es la incertidumbre de qué va pasar, creo que es lo que sienten todo. Quiero saber la verdad, no si uno y otro va preso, si aquel u otro tuvo algo que ver acá o allá, sino la verdad sobre qué pasó.

¿En eso coincidís con la familia Franco?

En eso coincidimos, incluso desde cuando yo estuve preso. Tuve la posibilidad de hablar con Ana, la mamá de Vanesa, horas después de que me demoraron, y me dijo, Luciano lo único que nosotros queremos y buscamos es saber.

El 30 de abril se cumplirán dos años del asesinato, ¿crees que para ese momento se va a saber la verdad?

Hoy como veo que se están dando las cosas, tengo mis dudas de que se sepa la verdad. Se entremezcla todo, lo que se relata del juicio, lo que dice la gente en la calle. Yo más que nada necesito saber por qué la mataron, y después me gustaría saber por qué me a mí. Siempre dije que me hubiera gustado en este tiempo hablar con Luciana preguntarle. Es algo que yo siento y no lo podés explicar, hay cosas que solo yo las guardo en mí, cuando entreno, cuando corro, cuando estoy en mi soledad, me vienen a la cabeza. No tuve la posibilidad de charlar con nadie relacionado al caso, incluida la familia de los detenidos. No pude, o no encontré o no se dio porque el tiempo pasó tan rápido.

¿Crees que son ellos los que te pueden dar la respuesta de por qué vos, o la buscas también en la justicia?

No, hoy yo le preguntaría a Luciana; pero la justicia es la responsable de que me explique por qué yo, que me digan la verdad. Eso me serviría, no que me pidan disculpas. Porque, por ejemplo, el juez determinó que a mi hija se le iba a hacer una cámara gessel, y a mí no me avisaron. Mi hija tiene 12 años, siente y entiende todo lo que se maneja. Esto pasó hace poco, me parece perfecto que cumplan su tarea, pero a mí no me notificaron y yo me entero por Facebook. Esas son cuestiones que me vienen a la cabeza, me siguen usando. Soy el padre, y lo mínimo que pueden hacer es explicármelo, tengo estudios, tengo comprensión y puedo entender lo que ellos me expliquen.

¿Sentiste que en este tiempo, así como en un momento se te juzgó a vos, también se juzgó a Vanesa, que era la víctima?

Las cosas que yo piense de ella no vienen al caso, porque ella no está. Pero si se la juzgó, y mal. Desde el punto de que no solamente no está viva, que opinen porque sí es malo. Nada es motivo para que le pase lo que le pasó. Con esa gente sigue hablando, también de mí, me gustaría hablar, y explicarles mi postura lo que pasé, lo que causa lo que ellos hablan. Porque por ejemplo, mi hijo de seis años entiende todo. Los chicos escuchan todo, en todos lados, y eso es lo que no me gusta y me afecta. Porque hay gente grande, que no se da cuenta que todo se desparrama, llega a los oídos de un nene que se está formando; y si lo traslado a mi hija que tiene 12 años, va a la escuela, tiene compañeritas, es una chica entrando a la adolescencia y es muy reservada. Son las cosas que me molestan de la gente que habla de cosas, y creen que tienen el derecho a opinar de cosas que no le corresponden.