Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/151002

Las abejas ven mejor de lo que se creía

Se ha descubierto que las abejas poseen una visión mucho mejor que lo que se pensaba previamente. El hallazgo aporta información nueva y reveladora sobre la vida de las abejas melíferas, y nuevas oportunidades para trasladar este conocimiento a campos como la visión robótica.

Lo hallado procede de “pruebas oculares” realizadas sobre abejas melíferas (Apis mellifera) por el equipo de Elisa Rigosi y David O’Carroll (Universidad de Lund en Suecia) y Steven Wiederman (Universidad de Adelaida en Australia).

La visión de la abeja se ha venido estudiando desde las investigaciones pioneras de Karl von Frisch en 1914, quien descubrió la capacidad de ver colores de éstas a través de un inteligente conjunto de experimentos de adiestramiento.

escolar.jpg

Entre otras cosas, las abejas de la miel son la clave para responder preguntas como: ¿de qué forma un cerebro diminuto de menos de un millón de neuronas consigue realizar procesos complejos, y cuáles son sus límites máximos? En las últimas décadas se ha demostrado que las abejas, a través de la visión, pueden clasificar objetos, así como aprender conceptos como el de simétrico y los de “por encima” y “por debajo”.

Pero hay una pregunta que solo ha sido evaluada parcialmente: ¿cuál es en realidad la agudeza visual del ojo de la abeja melífera? ¿Cuán buena es la vista de la abeja?

En investigaciones anteriores ya se hicieron mediciones de la agudeza visual de las abejas, pero la mayoría de estos experimentos se llevaron a cabo con poca luz. La luz brillante del día y los laboratorios oscuros son dos entornos completamente diferentes, lo que implica cambios anatómicos y fisiológicos en la resolución del ojo.

Los autores del nuevo estudio han hallado que en la parte frontal del ojo, donde la resolución es máxima, las abejas melíferas pueden ver claramente objetos con un ángulo de hasta 1,9 grados, es decir, aproximadamente el ancho de nuestro pulgar cuando estiramos nuestro brazo frente a nosotros.

Esto es una vista un 30 por ciento mejor de lo registrado previamente. En cuanto al objeto más pequeño que puede detectar una abeja, aunque no claramente, estaríamos hablando de uno visto con un ángulo de 0,6 grados (un tercio de nuestro pulgar a la distancia de nuestro brazo extendido). Esto es aproximadamente un tercio de lo que las abejas pueden ver claramente y cinco veces más pequeño de lo que hasta ahora se había detectado en experimentos de comportamiento.

Estos nuevos resultados sugieren que las abejas tienen la oportunidad de ver a un posible depredador, y así escapar, mucho antes de lo que creíamos hasta ahora, o percibir mejor de lo esperado rasgos del entorno que les sirvan de referencias para orientarse.