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Hipólito Ruiz
Por: Hipólito Ruiz

Mensaje en negativo: ¿realidad o pesimismo?

Si el Chaco está a un paso de abandonar su cultivo emblema para dedicarse al maíz o a la soja, es un tema serio. Más allá de los análisis de cálculos y de una cruda realidad que ha sido reflejada en las páginas de NORTE Rural sobre el desplazamiento a la zona de Gancedo y de Santiago del Estero el centro de producción textil, la afirmación del consejero de Coninagro Juan Hutak merece ponerse en la mesa de debate.

No olvidemos que Hutak es el presidente de la Unión de Cooperativas Algodoneras Limitadas (UCAL), entidad de segundo grado, que históricamente jugó un rol preponderante en la vida de las cooperativas agrícolas y sin embargo la debacle la fue arrastrando de manera sistemática a su institución madre, pero es un tema que merece un capítulo aparte.

En el decir del dirigente Hutak, la casi nula rentabilidad que ofrece el algodón en esta provincia históricamente textil está haciendo que el productor vaya corriéndose hacia otros cultivos.

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Alega el presidente de UCAL que este año solo se implantaron 80.000 hectáreas, y que la falta de precio en el algodón promovió que en ese distrito se sembraran este año unas 600.000 hectáreas de soja y un récord de 201.000 hectáreas de maíz. Argumenta también que la relación precio-costos no resulta favorable para el productor chaqueño. “A la espera de la decisión que adopten Chaco y Formosa -dijo- ya fijó un valor de $7.500 para la tonelada producida, mientras que el costo de siembra es de $7.500 por hectárea”.

El rinde por hectárea de algodón, según información oficial, ronda los 1.300 kilos, pero -según le dijo Hutak al portal rural.net- el productor sabe que debe encarar una productividad por arriba de los 2000 kilos para obtener ganancias, ya que si se acerca a los 1000 kilos por hectárea apenas “saldría empatado”.

“Mi padre era algodonero, yo hacía algodón y hace una década lo dejé y se me hace que no volvería, ya que uno se acostumbra a la producción de otros cultivos: es difícil que vuelva”. Así se expresó el presidente de UCAL.

El algodón tiene futuro

Demos vuelta de hoja: el INTA Sáenz Peña hizo la presentación del trabajo que se lleva adelante entre las cuatro provincias algodoneras y el INTA Castelar, referido a una nueva variedad de semilla resistente al picudo del algodonero.

La ingeniera Diana Piedra, del Centro Regional del INTA Chaco-Formosa, dijo con optimismo que la lucha contra la superplaga algodonera comienza a obtener consecuencias favorables a partir del aporte extraordinario del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), líder en investigación y transferencia de conocimientos hacia los productores.

Entre los años 2018 y 2019 las cuatro provincias algodoneras de la Argentina tendrán la posibilidad de contar con una semilla transgénica que contrarrestará los daños que provoca el picudo en los cultivos de algodón, con lo cual se pondría punto final al avance que registró la plaga del textil en los últimos años.

Otra buena

Por un lado, el único semillero de algodón del país -Gensus S.A.- que trabaja con material genéticamente modificado, a través de su presidente Pablo Vaquero reconoció que “quizá 2017 no sea un año espectacular en producción de semillas como uno podría esperar”, pero habló de importantes avances para hacerlo mucho mejor en 2018.

“Claramente vemos una gran oportunidad en dinamizar nuevamente este tema y por eso queremos anunciar como primer punto que Gensus obtuvo las autorizaciones para lanzar la nueva tecnología BGIIRRFlex al mercado, la cual esperamos complete su proceso de aprobación regulatoria para antes de junio del 2017”, dijo. Añadió que se han sembrado ensayos con nuevas variedades con esta tecnología “con lo cual esperamos que en el término de las próximas dos campañas todos los productores que siembran semilla fiscalizada puedan contar con esta nueva herramienta que dé soporte a mejores rendimientos y mejor fibra”.

Todos estos nuevos adelantos en semillas más los aportes del INTA y otras empresas que como Gensus vienen trabajando en mejorar el cultivo de algodón se verán en los Centros de Excelencia.

Vaquero dijo que el laboratorio está en el Chaco y el Norte argentino “para sumarse a los que quieren que el sector crezca y que el algodón sea nuevamente un orgullo”.

Optimismo desmotador

Pese al panorama desalentador que presenta el algodón, Luis Alal considera que el cultivo tiene futuro, “siempre y cuando el dinero destinado a la campaña llegue a tiempo”.

“La plata tiene que aparecer cuando hay que sembrar y para que preparen la tierra, eliminen rastrojos y después de eso el gobierno tiene que controlar, llevar un registro de los productores que recibieron dinero y qué sembraron y cuánto sembraron, pero eso no ocurre, el dinero siempre llega tarde”, sostiene.

Alal considera que el gobierno debe proyectar un plan de cara a la nueva campaña, destinando los recursos en tiempo y forma, y controlar que el dinero sea empleado para tal fin.

En conclusión

El Chaco, no por capricho, no puede dejar de ser algodonero. Debe cambiar, obviamente, su estructura y su matriz de producción textil. Habrá que tomar el tema algodón “y no soltarlo más, como un soldado toma su armamento”, como le decía a NORTE don Vladislav Romachevsky, ese veterano dirigente cooperativista.

Habrá que cambiar muchos esquemas, sin ninguna duda, e incluso la cultura del trabajo agrícola, y algún gobierno tendrá que asumir el costo político de esto. Pero habrá que hacerlo, sin renunciar jamás a esa bandera que fue y debe ser orgullo de los chaqueños.