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Eduardo LópezPor: Eduardo López
La página del lunes

Los CEOS del aula

Hay un problema que desvela hoy a los argentinos (y a los chaqueños) bien nacidos: la educación de los niños, es decir el futuro de la Patria. Y hoy está en grave situación. Las escuelas no funcionan y sus actores y responsables, en pie de guerra y metidos en un callejón sin salida que parece haber pasado a un tema de orgullo personal. Nadie quiere dar el brazo a torcer.

Desde el inicio de las clases, el 6 de marzo, sobre 27 días calendario, hubo 14 en los que algún gremio estuvo de paro y sólo 13 de clases. En los pizarrones de entrada a las escuelas se escriben los grados que tienen actividad. Es decir, un clima de anarquía que no favorece el aprendizaje y que va camino a profundizar el pésimo resultado del servicio educativo, pese a que el máximo responsable haya dicho que, al fin y al cabo, no fue tan malo el resultado de las evaluaciones.

En todo este gran embrollo el tema excluyente que se discute es el del salario docente. De otras cosas no se habla. Y todos están de acuerdo en que debe ser mucho mejor que el actual, pero cuando se trata de pasar a los hechos, todo queda en la nada y los días pasan y los que más sufren deterioro son los alumnos, que no tienen sindicato que los defienda, ni padres, ni entidades, ni poderes del Estado que hagan algo para modificar las cosas. Para los alumnos no hay Defensor del Pueblo que valga.

Al frente de las aulas

En este tiempo en el que se ha puesto de moda hablar de los CEOS, porque se afirma que gobierna la Nación un grupo de CEOS, es bueno saber que así se denomina, según los manuales de Economía, al “máximo responsable de la gestión y dirección de una empresa”. En otras palabras es “la persona que tiene la mayor responsabilidad directiva en una empresa”. Traspolando este concepto al acto educativo, se podría afirmar que quienes tienen la mayor responsabilidad en la Educación, son los maestros y profesores que están al frente de las aulas. Maestros y profesores son los CEOS del acto educativo. Sólo por eso y, precisamente por eso, deberían ser tenidos en cuenta a la hora de la remuneración y ser, como pasa en las empresas, los mejor remunerados para que puedan cumplir con su misión.

Este gobierno de CEOS sabe que eso es así, pero cuando llega el momento de hacerlo cumplir, se hace el distraído. Debería empezar por allí. Debería buscar acuerdos para que las remuneraciones se mejoren a partir de los están al frente de las aulas, que son los que menos ganan. Aquellos que los defienden y dicen defender la educación, deberían hacer propuestas para eso.

En toda discusión se empieza por el “salario del maestro que recién se inicia” pero no se dice nada de la impresionante burocracia que existe en el sistema educativo, que se expande hacia el personal directivo, de supervisión, de jefaturas de nivel, administrativos, programas especiales, infraestructura escolar, etcétera, etcétera, etcétera. Tampoco se habla de la cantidad de establecimientos, de cargos, de secciones, de porcentajes de ausentismo y de sus causas y no se sabe si quienes tienen responsabilidades lo conocen o se basan en datos que van pasando de generación en generación sin que nadie los constate. Además el recibo de sueldo de los docentes es hoy un enorme jeroglífico con sumas en negro, incluido el incentivo docente y el fondo de compensación que conspira con la futura jubilación.

Más importante que la Constitución

Hoy los CEOS de la Educación no parecen ser los maestros y profesores con responsabilidades en las aulas sino los gremialistas, muchos de los cuales hace rato que dejaron de estar en ellas, algunos son de la época de los tinteros en el pupitre y otros, que nunca estuvieron, y que por eso mismo creen que los únicos problemas son los económicos. Y que, además, piensan que el Estatuto del Docente es más importante que la Constitución, que pudo ser reformada.

Días atrás la senadora chaqueña María Inés Pilatti Vergara, que fue ministra de Educación del Chaco y conoce de adentro el problema se manifestó preocupada por la falta de acción del Congreso de la Nación que no funciona y sobre la necesidad del cumplimiento de las leyes educativas por parte del gobierno nacional. Y tiene mucha razón. Y lo mismo puede decirse en la provincia, que aunque sesionen los legisladores, están terminando el cuarto mes del año un tercio- sin haber aprobado el presupuesto, algo que sirve de pretexto al Ejecutivo en la toma de decisiones.

Y en medio de todo esto, todos preocupados por la formación de las listas de las elecciones, que por lo que se aparenta va ser más de lo mismo. Si se dedicara por lo menos el mismo interés para resolver la forma de cumplir con el Derecho Humano ineludible de la Educación para con los niños y jóvenes del Chaco, se cumpliría con el deber asumido. Y de esta manera cumplir, en primer lugar con los verdaderos CEOS de la Educación, los que están al frente de las aulas.