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Eduardo LópezPor: Eduardo López
La página del Lunes

Los alumnos no tienen derechos humanos

En otro tiempo se decía -y se lo cumplía- de que “los únicos privilegiados son los niños”. Hoy eso ha quedado en el olvido y es una frase bonita más. Tanto es así que ni siquiera se respetan “los derechos humanos” de ellos, que hacen a su propia vida, como tener la comida, los remedios y la educación que se merece todo ser humano.

Las estadísticas señalan que de los 32 por ciento de pobres que existen en la Argentina, la mitad son menores. Y una de las peores pobrezas, tanto o más que la de la comida y las medicinas, es el de no poder ir a la escuela. Y no porque no quieran, sino porque las aulas están cerradas o no tienen un maestro a su frente. Y todo, todo, todo, porque no se arregla el salario de quienes deben enseñar.

Es un verdadero escándalo ante el mundo y que acreditaría la intervención de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, por ejemplo, que los niños argentinos en edad escolar tengan las aulas cerradas o vacías de docentes por un problema ajeno a ellos y por una, ya ancestral pelea, entre gobiernos y gremios que para colmo, en este 2017 se mezcla con mezquinos intereses electorales. Aquí, en el Chaco, deberían llevarse ya diez días de clases desde el 6 de marzo. Sin embargo, los que tuvieron suerte sólo pudieron concurrir a tres en medio de un anárquico panorama de no saber si estará el docente, si la escuela se abrirá, si habría suplente, en un tiempo fundamental para todo el curso como son los primeros días del año en el que maestro y alumnos se conocen, se ponen de acuerdo en las rutinas y planifican el año. Comenzar un año de esta manera repercute, sin dudas, en todo el desarrollo.

Muchos problemas y sin acuerdo

Lo cierto y verdadero es que no hay clases porque gobernantes y gremialistas que dicen representar a todos los docentes no se ponen de acuerdo en cuánto deben ganar. Que si el mínimo es tanto, que si la inflación es cuanto, que se trata de una paga miserable, que el presupuesto no da para más, que hay que discutir con los alumnos en las aulas, que si debe haber paritaria nacional o provincial, etcétera, etcétera.

Todos motivos atendibles de uno y otro lado. Pero lo que no se puede permitir es que se niegue a los niños el derecho a tener educación, que es peor que negar un vaso de agua. Lo que se escucha de las discusiones, de las motivaciones de uno y otro lado, sólo se refiere a cuánto deber ser el sueldo docente y cuánto se puede pagar. A los alumnos, que los parta un rayo. Ellos no tienen derechos humanos. Deben adaptarse a los que resuelvan los que se pelean que no saben ni discutir, ni dialogar. Los chicos no tienen gremios y no son interlocutores válidos. Lo único que vale es el bolsillo de los docentes y el del Estado.

¿Alguien habla por los alumnos?

Porque además, los que debieran hacerse sentir ante esta situación de indefensión o no lo hacen, o lo hacen en voz muy baja. No se escucha ni se ve a los padres manifestarse en forma conjunta, tampoco a las cooperadoras escolares, a los partidos políticos, a las ONG relacionadas con la Educación, a Vecinos Autoconvocados, mucho menos a diputados y senadores que ante un problema de tal gravedad miran para otro lado y tampoco parece ser tema del Defensor del Pueblo, para quien sí preocupan los aumentos de tarifa del transporte, de la electricidad, del gas.

Los alumnos están solos y se están muriendo de hambre de educación y no hay nadie que con fuerza levante la voz por ello. Claro que esto tiene responsables directos: el gobierno primero y los gremios docentes después. Y ambos deberían preguntarse seriamente si no tienen nada qué ver en el pésimo nivel de la Educación argentina, en otro tiempo, un ejemplo mundial.

La plata mal gastada

Los entendidos aseguran que el 7 por ciento del PBI es una buena suma para Educación. De serlo así, evidentemente está mal gastado, porque ese dinero no llega directamente a los bolsillos de los que ponen el hombro en forma directa a la Educación: los que están al frente del aula. Se impone -al tiempo en que se resuelve la coyuntura- una revisión del gasto, de la burocracia del sector, de analizar si los organismos existentes cumplen bien su cometido, si no hay exceso de personal y tantas otras cosas que los del sector conocen mejor que nadie. Además deberían echarse mano de todos los recursos necesarios para adecuar todos los instrumentos para que el sector funcione bien. No es comprensible, ni aceptable que no se pueda ni quiera reformar el Estatuto del Docente, cuando se ha sometido a ese procedimiento a la Constitución Nacional y también a la provincial.

El jueves de la semana que pasó se rindió homenaje al doctor Mario Bosch un líder de los Derechos Humanos sobre todo en lo relacionado con las causas de violación durante la dictadura. No dudamos, conociendo su sensibilidad, que hoy estaría sumamente preocupado por el tema de la negación del Derecho Humano de la Educación a los niños y jóvenes del Chaco y de todo el país. Hoy nos conformamos con ver ese lamentable espectáculo de las peleas entre los responsables por los medios de comunicación. Se necesitan voces responsables que se alcen para terminar con este comportamiento, también genocida, en el área del conocimiento y de la formación humana de la generación que viene.