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Daniel Moscatelli entre la medicina y el arte: Patrimonio de Resistencia

“Me dicen que pisé la huella del indio”, cuenta Daniel Moscatelli - “El Mosca”- , en una entrevista con NORTE, como confirmando la leyenda popular que dice que la huella del indio atrae para siempre a quien la pisa, para explicar ese algo de magia y misterio que tiene Resistencia y que lo atrapó para siempre.

Fotos-Miguel Romero

La medicina y el arte han corrido por caminos casi paralelos en la vida de este médico, que, pese a su reconocida trayectoria como cantante, compositor y sowhman -fundador e integrante del Elenco Inestable de la Casa del Médico- y figura destacada de la cultura reivindica, por encima de todo, su pasión por el arte de curar o aliviar el padecimiento de los otros, como la que marca y marcó a fuego su camino.

Daniel Rodolfo Moscatelli nació en Banfield, conurbano sur del gran Buenos Aires, el 30 de octubre de 1947 “soy uno de los cuatro hinchas del Taladro (Banfield) que hay en el Chaco”, dice entre risas.

-Entonces hoy es su cumpleaños, ¿por cuantos vamos? ¿Lo celebra?

- Voy por los 69 y no los celebro, voy a ahorrar para los 70, ríe

-¿Qué recuerda de su infancia?

- Al año de edad mis padres se trasladaron a Olavarría, donde transcurrió mi infancia y adolescencia. Allí terminé el colegio secundario y me radiqué en Buenos Aires, donde estudié y me gradué de médico en la UBA en 1973. Entre la medicina y el arte -¿Qué fue primero, la medicina o el canto, la vocación artística, la actuación y esa cualidad de showman que lo distingue? -Creo que fue primero esto último, porque ya en la escuela secundaria andaba armando conjuntos.

-¿Por qué estudió medicina entonces? ¿Vocación, mandato familiar, social…?

-No hay tradición de médicos en la familia. Elegí la profesión por curiosidad científica y admiración a los médicos. El libro “Cazadores de Microbios” de Paul de Cruif, fue uno de los incentivos para ingresar en el mundo de las ciencias biológicas. En 1977 se casó con Blanca María Pérez, kinesióloga que conoció durante una rotación en el Instituto María Ferrer, comenta, y tuvieron tres hijos: Malena, Gricel y Julián, estos dos últimos radicados actualmente en Bs As. Malena es hoy médica hematóloga del Hospital Perrando.

-Usted es clínico, ¿hizo la residencia también en Buenos Aires?

- Si, hice la residencia de Clínica Médica en el Instituto Lanari, de Capital Federal.

-¿Cuándo resuelve venir a Resistencia y por qué?

-En 1977 tuve el ofrecimiento de la Subsecretaría de Salud del Chaco, que estaba a cargo del doctor Hugo Schanton, para organizar y dirigir la residencia de clínica médica del Hospital Perrando, a iniciativa del doctor Alfredo Lanari, que había visitado ese hospital. Yo estaba terminando mi jefatura de residentes en Buenos Aires y el ofrecimiento, que incluía un contrato full time, otro para mi esposa como kinesióloga, una vivienda y la mudanza, resultaba más que interesante. Así comenzó esta experiencia, con seis médicos recién recibidos para entrenar, y creo que la dinámica que ello le significó al Hospital determinó un cambio importante y positivo.

Primero fue el canto, la vocación artística, la actuación y esa cualidad de showman que lo distingue. “Ya en la escuela secundaria andaba armando conjuntos” cuenta Daniel Moscatelli
El Elenco sigue con actuaciones periódicas, siempre a beneficio de distintas instituciones. Las próximas son los días 5 y 12 de noviembre, en el Auditorio dela Casa del Médico, con la reposición de unos de los grandes éxitos del grupo: “El Elenco en Hollywood”.
Con un grupo de Residentes del Hospital Perrando. Cuando vino a Resistencia, recién graduado de médico, lo hizo para organizar y dirigir la residencia de clínica médica del Hospital Perrando. “En este momento hay más de 120 médicos residentes en formación, en distintas disciplinas”, afirma Daniel Moscatelli.
Junto a su hija Malena, actual médica hematóloga del Hospital Perrando. Gricel y Julián, sus otros dos hijos, residen en Buenos Aires.

“No son fáciles de congeniar ambas vocaciones, ya que a veces, a la tarde estoy informándole a un familiar de un paciente sobre la gravedad de la enfermedad y cómo sobrellevar la situación, y a las pocas horas debo cantando en el Fogón, o sobre el escenario actuando en algún show”.

 

“Lo que más me preocupa del hombre contemporáneo tal vez sea la pérdida progresiva de los valores como el respeto, la cortesía, la cultura del trabajo como fuente de sustento y cosas por el estilo. Da la impresión de que ahora nadie mueve un dedo si no es por plata”, dice con un dejo de nostalgia.
Un contingente de turistas a los que conduce, en los llamados viajes musicales, a los centros culturales más importantes de Nueva York.

-Era su primera experiencia y responsabilidad, ¿fue difícil?

-En el desarrollo científico y la formación de los residentes influyó la existencia de una biblioteca de primer nivel que dirigía con gran entusiasmo la doctora Hilda Torres de Casanello. Obviamente, no existía internet, ni la mayoría de la tecnología diagnóstica del momento actual. Pero el sistema de residencias se consolidó y en este momento hay más de 120 médicos residentes en formación, en distintas disciplinas.

-¿Cómo o por qué decide quedarse aquí definitivamente?

-Fue al terminar la experiencia cuando decidí radicarme definitivamente en el Chaco. Resistencia me había brindado una gran cantidad de amigos que se transformaron en una gran y querida familia. “Cuando llegué, con mi hija Malena de pocos meses de edad, no conocía a nadie”, recuerda, y menciona a “Héctor Orcola y su esposa Nilda, que fueron un poco mis padres adoptivos. Así me afiancé en Resistencia. Muchos dicen que pisé la huella del indio, en la plaza.”

- Alguna vez dijo que “Resistencia tiene una cosa que no lo tienen otras ciudades”, ¿cómo definiría esa “cosa”?

- “Esa cosa” que tiene Resistencia, creo que es un fenómeno subjetivo, ya que no a todos les ocurre eso de sentirse capturados por una atmósfera especial que se respira en las calles, en los bares, en los espacios culturales. Todo eso quise plasmarlo en la letra de la canción.

Una encrucijada difícil

-¿Cómo convive con ambas pasiones a la vez?

-No son fáciles de congeniar ambas cosas, ya que a veces uno a la tarde está informándole a un familiar de un paciente sobre la gravedad de la enfermedad y cómo sobrellevar la situación, y a las pocas horas estar cantando un tango en el Fogón, o sobre el escenario integrando la orquesta del Elenco Inestable.

-¿Si tuviera que recomenzar su vida, elegiría del mismo modo que lo hizo?

-Si tuviese que empezar de nuevo mi vida, estaría en un conflicto, ya que me atrae con igual intensidad la medicina -a tal punto que sigo concurriendo a los ateneos del Hospital luego de más de un año de haberme jubilado-, que la música -¿Algún referente musical?

- Mi referente más importante es el maestro Daniel Barenboim.

El Elenco Inestable

-Cuéntenos de su temprana incursión en la música

-Mi familia siempre fue afín a ella, de manera que de pequeño fui adquiriendo aptitudes en ese sentido. En el colegio secundario integraba un cuarteto folklórico, Los Unitarios, y también una orquesta de “música moderna” llamada Las 5 Estrellas, con la que ganaba unos pesos en los bailes. Siempre me acompañó la guitarra durante mi vida de estudiante,

-¿Qué género musical le gusta más?

- El tango es sin dudas una de mis mayores preferencias. -¿Cómo comenzó el Elenco Inestable de la Casa del Médico? -En mi primer año en Resistencia, se celebraba el día del Médico el 3 de diciembre de 1978 con una fiesta en el Club Regatas. Se necesitaba una animación, de manera que nos juntamos algunos médicos con habilidades musicales y conformamos una orquesta que se llamó la “Iatrogenia Jazz Band”, que tal vez represente el germen inicial del actual Elenco Inestable de la Casa del Médico.

-Usted fue su fundador

De ese grupo inicial si se quiere fui fundador; luego seguimos en carrera el doctor Alberto Barsesa y yo. Otros han fallecido o se han retirado de la actividad musical o artística. Todos los que fallecieron nos dejaron huellas imborrables, como los excelentes pianistas Daniel “Pochi Saez y Mario Mancini, el pintoresco Tirso Obal y su hermana, la emblemática Chichín, y los grandes exponentes del tango, “Beto” Solé y “Turco”Nazer.

-El grupo trascendió largamente las fronteras del Chaco

-Con el Elenco Inestable hemos recorrido toda la provincia, y hemos hecho presentaciones en Corrientes, Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario y Asunción del Paraguay. -¿Los integrantes son todos profesionales de la medicina? -Si bien casi todos son médicos, hemos tenido la colaboración desinteresada de algunos músicos profesionales, de los cuales merece destacarse al maestro Fernando Cassiet, y en los comienzos, a la profesora Marilyn Granada.

-¿Cuáles son los proyectos actuales?

-En el momento actual, el Elenco sigue con actuaciones periódicas, siempre a beneficio de distintas instituciones. Las próximas son los días 5 y 12 de noviembre, en el Auditorio dela Casa del Médico, con la reposición de unos de nuestros grandes éxitos: “El Elenco en Hollywood”.

-¿Lo conocen más como médico o como artista?

- Creo que soy más conocido en la ciudad por mi perfil cultural o musical que como médico; es más: no sé si esta nota saldría publicada si no fuera por integrar el Elenco o el Consejo del Fogón.

 Los integrantes

* Alberto Barsesa…………………..Conductor

* Daniel Moscatelli…………………Director Musical

* Silvina Grillo………………………Bailarina * Sue Schneider……………………...Bailarina

*Fernando López……………………Bailarín

*Noemí Espilocín……………………Piano

*Christian Ramírez………………... Batería y percusión

*Vanesa Varela……………………. Batería y percusión

*Alfredo Santa Cruz……………….Trompeta

*Pablo Mañanez Mazo…………….Saxo y flauta traversa

*Coco Alegre……………………….Bajo

*German Pagno……………………Guitarra *Alejandro Ventura………………..Cantante

*Gabriela Monzón…………………Cantante

*Ana Federico……………………...Cantante

* Valeria Alvarez……………………Cantante

*Raúl López Bandera……………..Cantante

*Julio Scuffi…………………………Cantante

El Fogón de los Arrieros

“Lo que más me preocupa del hombre contemporáneo tal vez sea la pérdida progresiva de los valores como el respeto, la cortesía, la cultura del trabajo como fuente de sustento y cosas por el estilo. Da la impresión de que ahora nadie mueve un dedo si no es por plata”, dice con un dejo de nostalgia.

En 1978, uno de mis residentes, el doctor Raúl Perret, que estaba relacionado por entonces con la familia Boglietti, fundadores del Fogón de los Arrieros, me llevó a conocer ese mágico lugar.

Me transformé en uno de sus habitués, comencé a colaborar con esa institución, hasta que ingresé al Consejo. Pasaron los años, y por retiros, fallecimientos y renuncias, quedé finalmente como presidente de la institución, cosa que me resulta muy gratificante, al permitirme estar en contacto directo con la voluminosa cantidad de actividades que allí se llevan a cabo en forma permanente, que incluyen todo el arco de las expresiones del arte.

 

 

Guía turístico en Nueva York

Un contingente de turistas a los que conduce, en los llamados viajes musicales, a los centros culturales más importantes de Nueva York.

Viajes musicales Una de las actividades del Fogón, el ciclo “Domingos Clásicos”, que se realiza domingos por medio, con proyecciones de óperas y conciertos, me dio la oportunidad de organizar “viajes musicales”, junto con la empresa Chacotur de Susana Boglietti, en los que oficio como una suerte de guía en la ciudad de Nueva York , conduciendo a los grupos de viajeros a los espectáculos del Lincoln Center, musicales de Broadway y lugares del jazz. FOTO 2: Un contingente de turistas a los que conduce, en los llamados viajes musicales, a los centros culturales más importantes de Nueva York.

 

Su himno a Resistencia

Siempre, de adolescente, me gustaban dos grupos: Los Santos, y los T.N.T. Los primeros tenían una canción dedicada a Buenos Aires, cuya letra iba describiendo do distintos lugares de esa ciudad. Hace unos años se me ocurrió hacer lo mismo con Resistencia y seleccioné para ello los lugares y los personajes que en ese momento me resultaban más representativos.

Al principio, iba a utilizar la música de la canción de Los Santos, pero luego me salió otra melodía, muy elemental, pero pegadiza. La intención fue hacer esto para cantar en rueda de amigos, pero, para mi sorpresa, comenzó a difundirse, y ahora la cantan en algunas escuelas, la utilizan como cortina algunas radios, y hace 10 años que la canto en el acto oficial del 2 de febrero que organiza la Municipalidad.

Ha resistido hasta cambios de gobierno y todo.

Por amor al arte

“No son fáciles de congeniar ambas vocaciones, ya que a veces, a la tarde estoy informándole a un familiar de un paciente sobre la gravedad de la enfermedad y cómo sobrellevar la situación, y a las pocas horas debo cantando en el Fogón, o sobre el escenario actuando en algún show”.

 

-¿Tiene fe en el hombre contemporáneo?

- Lo que más me preocupa como hombre tal vez sea la pérdida progresiva de los valores como el respeto, la cortesía, la cultura del trabajo como fuente de sustento y cosas por el estilo.

Da la impresión de que ahora nadie mueve un dedo si no es por plata. El Consejo del Fogón (Marcelo Gustin, Horacio Mascheroni, Patricia Cowper Coles, Cristina Bianucci y Adriana Garrido) trabajamos ad honorem para mantener en pie la institución.

No es fácil acercar gente que quiera acoplarse “por amor al arte”. No, no tengo demasiada fe en el hombre contemporáneo, que es la pregunta concreta.