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Por la ruta de lo colectivo

La experiencia cecualera que se transformó en un vecindario cultural: “La idea fue y sigue siendo la amplia participación de colectivos culturales, plurales y diversos, que si bien conservan su individualidad, convergen todos en un gran proyecto colectivo gestionado por el Cecual”, señaló Corcho Benítez, director a cargo del Centro Cultural Alternativo, dependiente del Instituto de Cultura del Chaco, el cual se distingue en la escena cultural regional y nacional por su gestión de cara a la comunidad, integrando el trabajo de numerosos colectivos culturales. El empoderamiento que estos colectivos hacen de un espacio que permite pensar que hay un rol del Estado que puede crear, de manera exitosa, espacios de participación autónomos.

Basados en la reciprocidad, la colaboración y la convivencia, los colectivos culturales hicieron del Cecual un espacio de referencia en la región y el país. En la casa del ambay confluyen numerosos colectivos con sus referentes; Jarumi Nishishinya (Cerámica “El Escondite”); Seba Ibarra (Ruta Nacional Canción); Francis Martina, Juan Frangioli y Federico Ramírez (colectivo Chedé); Carolina Sampor (Espacio de Arte y Diseño); Gustavo Insaurralde y Andrés Silva (CecualBar); Víctor Cardozo (Los del Callejón); Claudia Margosa (Danza Identidad); Alfredo Germignani y Guido Moussa (Literatura Tropical); Juan Zapponi y Diego Brollo (Taller Karaí); Chino Ramírez y Érica Ferrer (FotoClub Chaco); Gustavo Campos (La Vagancia Cultural); Alejandro Schmid, Lucas Ameri y Gabriel Casco (Editorial Cospel); Rocío Navarro, Nuria Fleita Zain y Luis Ruvira (Fotocleta), entre muchos otros.

El espacio físico no es un detalle menor al momento de pensar dicha construcción colectiva. Los patios y aulas cecualeras no son un escenario decorativo sino un espacio social y edilicio que acompaña y fortalece los proyectos. “Cecual es: patio de hogar, noches de luna llena y gatos en el tejado, amores, amigos, cálidas melodías, tambores con sonidos ancestrales, cuerpos danzando, actores en acción, mañanas de invierno bañadas de sol, siempre un mate bajo el ambay y el arte al alcance de todos”, destacó Jarumi Nishishinya del taller El Escondite.

“Todas nuestras puestas arrancan pensando en el Cecual”, agregaron desde el colectivo teatral Los del Callejón. “Es el espacio en que se desarrolla la acción. Nos brinda comodidad, experiencias, intercambios y la sensación de entrar en un entramado donde no existen jerarquías, o no son agobiantes, como otros centros culturales de la ciudad. Cecual es nuestra segunda casa”, resumieron.

La casa cecualera es una casa del hacer: todos los días, a cualquier hora, se ilumina con el trabajo de artistas, gestores y productores. “Producción audiovisual, edición de libros, creación artística y hasta reparación de bicicletas lo vuelven un espacio de oficios, producción y creación permanente”, agregó Benítez. Se tornó, además, la experiencia de un espacio del Estado con lazos estrechos con la comunidad y sus organizaciones. “Desde el primer momento abrió sus puertas al diseño de autor local y a los aristas, y propició que desde el Espacio podamos acompañar desde hace años con ferias, capacitaciones, muestras, logrando constituirnos en un espacio referencial en la región en diseño y arte. Así pudimos acompañar a cientos de diseñadores de toda la región. La casa cecualera es abierta, un espacio que permanentemente acompaña el entusiasmo, las ideas y proyectos de todos. Estamos felices de poder formar parte de la casa cecualera”, expresó Carolina Sampor del Espacio de Arte y Diseño.

Cecual no sólo es un espacio de creación y producción artística, sino que está movilizado bajo la más amplia concepción de cultura, esa que promueve las “formas de vivir juntos”. Sobre este vivir juntos dan cuenta las palabras del colectivo Chedé: “Desde un principio y hasta el presente, el Cecual fue una gran mano recibidora de ideas y contenedora de pasiones, abierto a la comunidad, nunca se negó a la escucha de propuestas de todo tipo. Desde Chedé, significa un espacio de infinitas oportunidades, actividad constante sin cansancio, siempre con alegría y máxima predisposición buscando la excelencia en cada proyecto, sin importar las dimensiones”.

Diversidad y respeto

En un contexto así, se impone el desafío de gestionar la convivencia desde el Estado. Esta convivencia genera un intercambio que Cecual intenta favorecer, vínculos de trabajo y colaboración y también experiencias autónomas y descentralizadas, en las que el centro cultural es un “acompañador de entusiasmos”. El punto es siempre brindar el acompañamiento que los colectivos precisen, aportar para que sus proyectos se fortalezcan y visibilicen. “Por supuesto, una experiencia de este tipo no está exenta de discusiones y tensiones, pero a lo largo de los años Cecual ha demostrado ser capaz de generar una gran experiencia de convivencia y diálogo”, aclaró el director del Cecual.

La capacidad de generar vínculos, redes y lazos determinan la vitalidad de un espacio cultural, y el Cecual, con tantos colectivos participando activamente dan cuenta de un lugar vivo, activo y en permanente crecimiento. Al respecto, desde el colectivo de Editorial Cospel, expresaron: “El Cecual es ante todo un hogar cultural, donde los proyectos incipientes, las ideas más delirantes, se pueden nutrir de la experiencia de gestión y acción colectiva para llevarlas a cabo. Ha logrado una mística y el reconocimiento que merece. El respeto por el trabajo autogestionado es una bandera que se respira, y quien llega por primera vez, celebra. En la dificultad que implica sostener este tipo de emprendimientos es vital saberse contenido y eso se agradece. Los que estamos desde hace tiempo valoramos y bancamos al Cecual porque es un lugar donde la dignidad del trabajador cultural independiente no se negocia”.

Ámbitos permeables

Pensar en experiencias como éstas es pensar el intento de generar ámbitos del Estado en este caso del Cecual como espacio institucional, cada vez más permeables, menos jerárquicos y más horizontales. Que contribuyan, a partir de valores, a una mejor vida comunitaria.

No hay política cultural exitosa, profunda y real si no es construida a partir de procesos de plena participación y con base en demandas concretas de la comunidad, en este caso, desde los colectivos culturales. “Yo encuentro en la casa cecualera un lugar donde puedo hacer realidad mis proyectos musicales, allí también tengo la posibilidad de enseñar y así transmitir información a los que quieren aprender; también es un lugar donde puedo aprender de mis colegas músicos y de cada persona con la que trabajo”, contó Juanjo Martínez del colectivo de percusionistas La Maquinaria y el quinteto Son Canela.

Un ida y vuelta, el enriquecimiento mutuo. De esto habla Claudia Margosa -Colectivo Danza Identidad- cuando dice que “el Cecual es un espacio de libertad de expresión, donde nos conocemos, nos disfrutamos, aprendemos e intercambiamos artes, sabores, saberes, afectos, acciones. Acciones que marcan buenos caminos a seguir. Es nuestro hogar artístico”. Reciprocidad, construcción colectiva, el rol del Estado como favorecedor de espacios de encuentro y desarrollo constituyen los pilares del proyecto cecualero. Por último, heterogeneidad organizativa, diversidad estética y múltiples formas de producción conviven en la casa cecualera que funciona como un gran conversatorio comunitario. Este enfoque y modo de hacer permite acompañar las particularidades e improntas de cada proyecto, pero también fortalece la idea de que esas individualidades forman parte de un proyecto colectivo. “Para el FotoClub, el Cecual es el amigo que nos brinda el lugar y el acompañamiento que necesitamos para desarrollar nuestras ideas y actividades, además nos incentiva a generar nuevas cosas, a trabajar con otros colectivos artísticos, a vincular iniciativas. Es un grato espacio que agradecemos que esta ciudad lo tenga y lo contenga”, argumentaron los hacedores del FotoClub Chaco.

Estos colectivos colaboran entre sí, generan vínculos y además tienen contraprestaciones con el Cecual. Así surgen y se nutren instancias colectivas de trabajo; como proyecto, no se entiende completamente sin la participación de estos espacios. El Cecual y su experiencia de gestión desde el ámbito público, asociado a colectivos independientes, organizaciones, asociaciones, etcétera, le valió el reconocimiento nacional, siendo invitado a dar charlas en todo el país. La más reciente fue su participación en el Encuentro de Gestión Cultural Pública, realizado en Mendoza hace unas semanas. Esta vecindad cultural congrega a más de trescientos hacedores, entre todos los colectivos. Cómo construir entre todos, cómo generar espacios a pesar de las dificultades son los ejes de este patio que reúne, todos los días, a la gran familia cecualera.