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Primera etapa por inaugurar

Meteoritos de Campo del Cielo

Se inaugura la primera etapa del ambicioso proyecto del centro de interpretación científica  y educativa del valioso patrimonio chaqueño.

La inauguración de la primera etapa del Parque Científico y Educativo Campo del Cielo – con una inversión  inicial de 15 millones de pesos en conjunto con el Ministerio de Turismo de la Nación -, plasma la estrategia turística del Chaco con una importante gestión del gobernador Jorge Capitanich, que logró  que hoy este proyecto comience a materializarse a través del Instituto de Turismo.

Un ambicioso sueño que  ha devenido en un Plan Maestro que contempla 41 proyectos con una inversión global de más de 150 millones de pesos en un plazo de 10 años, que incluyen desde asfaltar 13 kilómetros de acceso al parque hasta proyectos de investigación científica, pasando por la implementación de infraestructuras turísticas como la incorporación de un globo aerostático para posibilitar la experiencia de ver los cráteres desde lo alto, o la instalación de un observatorio astronómico.

El primer paso

De estos 41  planes el próximo 6 de diciembre se inaugura el centro de interpretación alrededor del cual se irán generando el resto de proyectos durante la gestión de Domingo Peppo, ya que la idea es dar continuidad al Plan Maestro.

También se podrá seguir trabajando para la nominación de Campo del Cielo como patrimonio mundial.

Para esto el trabajo en conjunto con la Provincia de Santiago del Estero será fundamental, y para  reanudar las negociaciones entre ambas jurisdicciones será necesario que Santiago del Estero envíe la documentación pertinente y que el Chaco cree los instrumentos legales para concretar la devolución del meteorito MC-17.

Es importante resaltar que el contenido del Centro de Interpretación es el resultado del trabajo intelectual de un elevado número de profesionales interdisciplinares: museógrafos, científicos, divulgadores, artistas, asesores, arquitectos, diseñadores, que han trabajo en conjunto para el diseño de una infraestructura de primer nivel en la que las más modernas técnicas interpretativas se han puesto el servicio de hacer comprensible para el público general un complejo fenómeno de carácter científico que se ha convertido en un Patrimonio de gran valor para el Chaco

 El programa es multiparticipativo y su eje es la construcción del primer centro de interpretación del Plan Chaco Explora 2015. Por eso, plantea la conservación y puesta en valor de la Reserva de Campo del Cielo y sus alrededores, y del área de cráteres, desde un enfoque científico, medioambiental y cultural.

“Básicamente es un proyecto de obra”, dice Ignacio Saife, presidente del Instituto de Turismo, ente motorizador de la iniciativa.

Aclara que su elaboración fue un proceso de dos años y el documento final surgió del consenso de varios actores: los institutos de Turismo y de Cultura de la Nación, la Asociación Chaqueña de Astronomía (ACHA), la Municipalidad de Gancedo, el pueblo moqoit, el Ministerio de Producción a través de la Subsecretaría de Recursos Naturales y Fiduciaria del Norte S.A.

Desde su concepción las condiciones son extraordinarias: hay muy pocos espacios en el mundo que permitan apreciar a los cuerpos celestes de las proporciones y características que tenemos en la zona fronteriza de Chaco y Santiago del Estero.

Entre los mayores atractivos podemos citar el segundo meteorito más grande del mundo, El Chaco, de 37 toneladas; el misterio aún sin dilucidar de Mesón de Fierro, lo descubierto en las últimas dos décadas y hacia dónde se orientan las nuevas investigaciones científica.

Cuando el sol cayó sobre la tierra

Hace cuatro mil años, dicen los científicos, un asteroide que pesaba 800 toneladas y venía del espacio sideral se desintegró al entrar en la atmósfera de la Tierra, a una velocidad estimada en 50.000 kilómetros por hora.

El cuerpo del asteroide, puro hierro y níquel, se desintegró en un racimo de meteoritos. Esta lluvia de fuego cayó sobre la región del sudoeste de Chaco que hoy se conoce como Campo del Cielo, un área de 1.350 kilómetros cuadrados

Testigos de aquel cataclismo fueron los antepasados de los pobladores originarios tobas, matacos y mocovíes, que lo vivieron como una versión del Génesis. “Cuando el sol cayó sobre la Tierra y consumió a todos los seres vivientes”, dicen sus leyendas, ellos dieron a luz a la cultura.

Así, las parejas humanas que sobrevivieron al cataclismo –cuatro, según los mocovíes– fundaron las tribus. Aquellos que se escondieron en el agua se convirtieron en yacarés o en nutrias, mientras los que treparon a los árboles se transformaron en monos.

Mucho después, cuando en el siglo XVI los conquistadores españoles soñaban con Eldorado y cruzaban los bosques chaqueños en busca de oro, encontraron que aquellos indios –que no conocían la metalurgia– usaban puntas de hierro para sus flechas. Así nació el mito del Mesón de Fierro, un “árbol de fuego” que encarnaba a la divinidad indígena.

Los inicios de la investigación  científica con William Cassidy

Pero no es hasta finales de la década de 1950 en que un grupo de investigadores argentinos inicia su estudio metódico y en  los 60, William Cassidy, uno de los científicos más importantes del mundo en esta materia, hoy ya con 87 años de edad, y la geóloga argentina Luisa Villar continuaron  la investigación, a la que años después se unió la Asociación Chaqueña de Astronomía. Gracias a sus trabajos hoy se conocen más de 25 cráteres, en las provincias del Chaco y de Santiago del Estero.

El meteorito Chaco es el mayor fragmento, de aproximadamente 37 toneladas conocido de la lluvia que impactó en la región denominada Campo del Cielo, a 12 kilómetros de la localidad de Gancedo.

Su cráter fue descubierto en 1969 por Raúl Gómez, un habitante de la zona. La excavación fue dirigida hasta 1972 por William Cassidy, un destacado astrónomo de la NASA que desde el año 1962 realizó investigaciones en el lugar.