Temas de hoy: Toma yaguareté Ley de emergencia alimentaria CAME náufrago
Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/129490
Carolina Giménez, presidenta del Grupo Autoayuda Mujeres

Unidas por la violencia de género

En nuestra sociedad se manifiestan muchas formas de violencia. Un problema que está tomando visibilidad lentamente muestra que es más importante de lo que aparenta o creemos que es e implica a muchas personas sin distinción de edad, ni clase social, ni nivel educativo. La violencia de género gana espacios, muestra facetas preocupantes y consecuencias y ramificaciones. Es un tema muy actual y lo que es peor, no resuelto. 

Texto de Raúl S. Vinokurov – Fotos de Germán Pomar 

En la mayoría de los casos, las mujeres son víctimas de agresiones de todo tipo por parte de su pareja. En Resistencia existe una organización llamada Grupo Autoayuda Mujeres, conformado casi totalmente por víctimas de violencia y golpeadas. Para conocer algo más sobre este problema social, conversamos con su presidenta, Carolina Giménez.

Integrantes del Grupo Autoayuda de Mujeres.

 

¿Existen varios tipos de violencia de género?

- Existen muchos tipos de violencia. Físicas y psicológicas. Sexuales y económicas. En un determinado momento es una mezcla.

 

¿Se pueden determinar tipos de conducta que inician una relación violenta?

- Al comienzo el victimario ejerce violencia psicológica, trabaja sobre la conciencia y la autonomía de la mujer pudiendo llegar a su anulación total. Luego comienza la etapa de la violencia física, sexual y económica. Se establece una relación de dependencia absoluta, en todo sentido, llegando a estados de sometimiento. Una degradación total.

 

¿Cuáles son las causas que producen que un hombre se convierta en golpeador?

- Nadie nace victimario. La violencia se aprende, se incorpora, porque se convive con ella. En la mayoría de los victimarios se observa que fueron víctimas de alguna situación de violencia en el hogar. Repiten formas de vida o historias de familia. Si en la pareja hay hijos, lo común es que luego estos chicos se transformen en víctimas o victimarios.

El victimario siente la necesidad de golpear, de ejercer violencia para imponerle al otro  pautas y normas de conducta. El alcoholismo o la drogadicción en sí mismas no son causas según nuestra experiencia. Existen en la misma proporción en hogares sin manifestaciones de violencia.

 

¿A qué extremos se puede llegar?

- La víctima llega a ser anulada aún en situaciones domésticas rutinarias. La mujer, cuando se viste, no piensa en ella, tiene presente la forma o el tipo de ropa que “él” quisiera que use. Pero lo hace no para agradar sino para no ser castigada si cometiera algún “error”. En mi experiencia personal, no podía usar minifalda y a pesar de que hace varios años dejé de ser víctima y pude rehacer mi vida, nunca más usé minifalda o me peiné de tal o cual manera o me maquillé un poco más o un poco menos. Evidentemente algo quedó en mi subconsciente y me hace pensar que la minifalda ya no me queda bien.

 

¿Te conoció usando minifalda pero luego te impuso el dejar de usarlas?

- Así es. Las minifaldas las usan las mujeres de la calle, las prostitutas, era el discurso diario. Las mujeres usan minifalda para provocar a los hombres.

 

¿Se pueden anticipar señales o indicios?

- Supongo que sí, que deben existir señales o actitudes, pero no lo ves venir. Vengo de una familia complicada, antes de los 20 años ya vivía sola, trabajaba, me consideraba una mujer hecha, preparada, independiente y sin embargo el tipo logró someterme. Un sometimiento total. Sobre cómo vestirme, peinarme, cuándo y con quién salir, o adónde ir y yo lo aceptaba como algo natural. A esto no se llega de un día para otro, se va dando en forma paulatina, va construyendo un caminito. El primer golpe llegó después de tres años de convivencia y antes todo pasaba por lo psicológico. Y yo no me daba cuenta. Te lo disfrazan como si fuera amor y la mujer cree que eso es amor. Te piden perdón, te juran que nunca más y una le cree, esperanzada en cambiar la conducta del hombre que la golpea porque la ama. Gran error. Hoy, después de tanto tiempo, pienso que tal vez yo buscaba la figura paterna ausente y esa figura la idealizamos como alguien fuerte, machista.

 

¿Es una idea común entre las víctimas?

- Es el resultado de haber tenido un hogar, una familia, en la que el hombre es el que manda e impone las reglas y condiciones para convivir. Es mucho menor la cantidad de casos inversos, donde la madre es la figura fuerte, pero esto también puede ser causa de violencia de género sufrida por un hombre o una mujer.

En general lo que observamos es que las víctimas repiten historias. Como si eso fuera algo que se busca. Hijas de madres solteras, por ejemplo, y si había un hombre en la familia, tenía características machistas, como educar a las hijas para tareas del hogar, luego casarse, atender a los hijos, cuidar y agradar al hombre. Cosas así. Yo pude rescatar a mi mamá, sacarla de la situación de violencia en que vivía y sin embargo fui incapaz de ver a tiempo lo que me pasaba a mí.

 

¿Por qué?

- Lo que prevalece es la negación, nos pasa a casi todas. Todo lo que nos dicen y hacen es por nuestro bien, aceptamos que es así. Hay casos en que la relación terminó con un femicidio, pero la mujer nunca reconoció ser víctima de violencia de género. En mi caso, luego de dos años de haber terminado la relación con mi victimario, recién comencé a comprender que fui víctima de violencia de género, a reconocerme y aceptarme como tal y eso gracias al testimonio de una víctima donde me vi plenamente reflejada.

 

¿Cómo terminaste la relación?, ¿qué te llevó a tomar esa decisión?

- En la última situación que vivimos juntos yo reaccioné, dije ‘hasta aquí llegamos’ y de alguna manera mi reacción fue igualarme a él, reaccioné en forma violenta y eso también fue un serio llamado de atención. No podía continuar viviendo así. Entendí además que ése no era el futuro que quería para mis hijos. Lo que yo había soñado era algo totalmente distinto.

En el grupo conocimos casos en que cuando la mujer reacciona y enfrenta al hombre, se termina la actitud machista del victimario. No siempre, pero conocemos experiencias así. También están los casos donde el hombre no acepta los límites que le plantea la mujer y termina matándola.

 

¿Cómo se trabaja para erradicar la violencia de género?

- Enseñando valores. Educando en todos los ámbitos de la vida. Destruyendo algunos estereotipos. Tratar de que las madres no inculquen, no eduquen a sus hijos dentro de conceptos machistas. ¿Quién tiene que lavar los platos en la casa? ¿El cuidado de un bebé es tarea exclusiva de la mujer? Nos pueden parecer valores o cositas muy pequeñas, pero que sin embargo pueden marcar la diferencia. En nuestras visitas a las escuelas, en los talleres que hacemos con los chicos, en las charlas con ellos, reconocemos a quienes provienen de un hogar donde se convive con la violencia. De alguna manera lo expresan, lo dejan ver, son conscientes y sufren esa situación.

 

¿Qué pasa con los hijos?

-  Por lo general el niño o el adolescente se torna violento y lo muestra en la escuela. Hay que estar muy atentos a estas señales. En nuestra experiencia, en la mayoría de los casos los chicos son tan víctimas como la mamá, a quien naturalmente intentan defender. También vemos que en muchos casos son los hijos los que hacen reaccionar a la madre, a tomar la decisión de terminar con esa vida de violencia cotidiana. Las madres nos dicen que necesitan rehacer sus vidas, porque quieren lo mejor para sus hijos. En ese momento, una mujer víctima de la violencia de género, todavía no se da cuenta que debe terminar la relación por ella misma, que debe dejar de ser víctima, recuperar su dignidad. 

 

¿Es tan difícil tomar conciencia, que puede llevar años darse cuenta?

- Todos los años de sometimiento, el día a día se transforma en algo natural, se convierte en algo propio de tu vida. En los talleres que hacemos con los grupos de víctimas, hay una rutina que repetimos siempre. Preguntamos a las víctimas cuál es la frase o la palabra que escuchan a diario y las hace sentir muy mal, que las hace sentir heridas, lastimadas. Podría asegurar que en el 80 por ciento de los casos, la respuesta es la misma: “No servís para nada”. Eso lo escucharon desde su infancia y, por supuesto, se incorpora y se seguirá escuchando del marido, novio o pareja. Esto además determinaba que no servía para estudiar, para seguir una carrera; elimina toda posibilidad de superación y desarrollo.

Cuesta mucho en los talleres contar y escuchar estas experiencias que son todas diferentes entre sí y al mismo tiempo tan parecidas en muchos aspectos. Lleva mucho tiempo evitar llorar. Pero es muy importante hablar, contarlo, ayuda mucho, a vos y a quienes escuchan. Personalmente me ayudó a salir. Fue terapéutico para mí.

 

¿Hay avances en la contención y en el tratamiento de estos problemas sociales?

- Hoy se habla mucho de estos temas, hay políticas públicas que se están ejecutando, pero falta mucho, hay mucho camino por recorrer. Hay experiencias muy positivas, como por ejemplo un grupo de niñas de unos 7 u 8 años, llamadas Las Susurradoras. Van a las bibliotecas y le susurran en el oído a las chicas frases como: “Nadie te puede golpear”, “Él no puede decirte que te quiere y más tarde lastimarte”, “Si te quisiera no te golpearía, no te haría sufrir”. Que a esa edad tomen conciencia de la gravedad del tema para nosotros es un paso adelante muy importante. No todas las nenas susurradoras provienen de un hogar violento. Es muy buena esa iniciativa. Además la violencia entre los chicos en las escuelas es algo de todos los días, la discriminación, la burla, la instalación de líderes, el bulling en general, puede transformarse mañana en personas golpeadoras o víctimas. Debemos instalar el tema con mucha fuerza. Debemos saber que hay personas que desde la niñez conviven y soportan actos de violencia cotidianos. Y no solamente en sus hogares.

 

¿Cómo se sale de una situación de violencia?

- Cuando una reacciona y se da cuenta que lo que le pasa está mal, cuando busca las fuerzas necesarias y las encuentra para comenzar a tomar decisiones por sí misma. No puedo explicar cuál es el detonante ni que es lo que te produce el click en la cabeza.

Hay distintas experiencias sobre esta cuestión. Hay mujeres agotadas que ya no se resignan a ser golpeadas, a veces alguien de afuera te ayuda, te contiene, te muestra el camino. Tus padres, tus amigas, alguien. Muchas veces las mujeres deciden seguir soportando la violencia para preservar el hogar para sus hijos. Nos cuesta explicar lo que en realidad significa eso.

Nadie que haya sido víctima de violencia de género y haya salido de ese infierno, vuelve a ser la persona que era. La mujer que el victimario conoció y te convenció de que estaba perdidamente enamorado, que eras la mujer de su vida y que no hay otra igual en el mundo, ya no existe más y en mi experiencia dentro del grupo, nunca volverá a ser lo que fue. En ningún aspecto. Yo ya no quiero que alguien decida o me diga que debo hacer. Quiero tener capacidad de conversar, de negociar, de llegar a acuerdos, quise y quiero recuperar mi dignidad de mujer. Por supuesto siempre es necesario buscar el justo equilibrio en la vida de una pareja.

 

El trabajo del Grupo Autoayuda Mujeres 

Hace 20 años, una víctima de la violencia dijo basta y propuso hacer algo para terminar con la violencia de género. Esa mujer fue la primera presidenta del grupo. Ella buscó a otras víctimas, que fueron dando su testimonio, mostrando lo vivido para que las demás tomen decisiones. Con el tiempo la organización fue cambiando y mejoró en muchos aspectos de su funcionamiento.

En la actualidad no cuentan con equipos interdisciplinarios, pero encuentran ayuda en forma voluntaria y gratuita de algunos abogados y psicólogos.

“Escuchamos a la víctima, la orientamos, contenemos, la fichamos y delegamos a los organismos públicos. Es muy grande el número de mujeres sin posibilidad de pagar un abogado o un psicólogo. El victimario también la anuló en ese sentido, le anula toda posibilidad de independencia económica”, narra Carolina Giménez.

El largo camino del acompañamiento comienza con la construcción del vínculo, tratando de no perder el contacto con la víctima. En la sede del grupo (en un local prestado) organizan charlas periódicas en las que hablan de sus experiencias y se mantiene el contacto si hay casos de víctimas en alguna etapa de recuperación.

Muchas se transforman en guías, que aconsejan sobre pasos legales. Y si hay hijos, con más razón, porque está el tema de la cuota alimentaria, que es clave en muchos aspectos.

La víctima comienza a decidir sobre el uso del dinero, que es otro paso adelante. Por eso proponen recibir algún tipo de capacitación para un oficio que les permita acceder a una alternativa laboral. 

Giménez considera importante aclarar que en el grupo no se la da cabida únicamente a la mujer golpeada, sino que también concurren víctimas de todos los tipos de violencia de género y violencia familiar. “Tratamos de cambiar el chip cultural que traemos incorporados”, agrega.

 

¿Creés que falta mucho por hacer?

- Hay mucho por hacer, todavía nos faltan muchas cosas. Por ejemplo, en  2009 se aprobó la ley nacional 26.485 sobre erradicación de la violencia de género, pero aún no está reglamentada. En la provincia existe legislación que acompaña esta problemática y existen varios organismos provinciales abocados a esta cuestión más las leyes provinciales 4.175 y 6.548. 

Hay mucho por hacer, hay muchas mujeres en situación de violencia y muchas ganas de seguir trabajando con ellas. Se puede, ese es siempre nuestro mensaje. Se puede. Además hay que entender y aceptar que un no, quiere decir no. Sin otras interpretaciones.

 

Dónde acudir 

  • Grupo Autoayuda Mujeres funciona en avenida Alberdi 217, primer piso, de Resistencia. Es una asociación civil, avalada por decreto 2.357 de 2010, matrícula 2853.
  • La Línea gratuita 911 de la Policía del Chaco. 
  • Comisaría de la Mujer, Colón 36, de Resistencia, teléfono 44453272
  • La División Atención a la Mujer funciona en varias ciudades de la provincia: Sáenz Peña, Villa Ángela, Charata, General San Martín y Juan José Castelli, entre otras.
  • El Programa Provincial de Prevención y Asistencia a las Víctimas de Violencia Familiar funciona en el cuarto piso de Casa de Gobierno, teléfono 4456445.
  • Línea gratuita 102, del Ministerio de Desarrollo Social.
  • Línea gratuita 137, de la Dirección de la Mujer, Santa María de Oro 229, de Resistencia, teléfono 4452633.