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Los efectos de El Niño en el NEA

El conjunto de factores que componen el fenómeno El Niño podrían generar lluvias muy intensas esta primavera y en verano. Además de afectar tanto a poblaciones ribereñas del NEA como a las urbanas, una de las mayores preocupaciones alcanza a la actividad primaria.

Especialistas de organismos privados y estatales, nacionales e internacionales, universidades, bolsas de cereales e institutos americanos que estudian el clima coinciden en advertir que este año las características severas de El Niño se potenciarán con el cambio climático.

Se espera que las lluvias de esta primavera sean las más fuertes desde que se empezó a estudiar el fenómeno en 1950, un aporte de agua que ejercería sobre los cultivos una fuerte presión porque el exceso de humedad reproduce malezas, plagas y enfermedades.

Para tener una dimensión de cuán dañinos pueden ser los efectos, alcanza con recordar que en 2011 provocó 11 millones de hectáreas inundadas en la Cuenca del Salado, en la provincia de Buenos Aires.

El Niño y La Niña son dos partes opuestas de un fenómeno climático vinculado a las temperaturas del océano Pacífico conocido como la Oscilación del Sur. El Niño es la etapa cálida e implica lluvias abundantes en Sudamérica y se presenta cada cuatro o cinco años -aunque también se presentó cada dos- y ocasiona múltiples pérdidas. Como contrapartida, La Niña siempre trae clima seco y frío.

La protección de los humedales

Después de las inundaciones de agosto en el noreste de la provincia de Buenos Aires y sur de Santa Fe, varias organizaciones ambientalistas instaron a los gobiernos a proteger los humedales y asignar un presupuesto propio a través de una norma nacional.

El Este chaqueño es zona de humedales y desde 2004 fue designado sitio Ramsar, una región considerada de importancia internacional.

A mediados de septiembre el Comité Argentino de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) recordó ‘la urgente necesidad de sancionar una ley de presupuestos mínimos para la conservación, protección y uso racional y sostenible de los humedales’.

Ya existe un proyecto de ley votado por unanimidad por la Cámara de Senadores el 13 de noviembre de 2013. Sin embargo, el proceso en Diputados se ha vuelto extremadamente lento.

Los ecosistemas de humedales se caracterizan por la presencia de agua por lo tanto, su régimen hidrológico es clave para mantener sus propiedades funcionales y estructurales. Cuando se modifican flujos de agua -por drenado, terraplenado o canalización- se perjudica a la función de amortiguar los excedentes hídricos que traen las grandes lluvias.

La entidad que agrupa a organizaciones como Vida Silvestre señaló además que no solo se contribuiría a la protección y conservación de los espejos de agua sino también se posibilitaría una producción sustentable compatible con la integridad ecológica, preservando las fuentes de agua dulce.

‘La problemática de las inundaciones -que hoy afecta a cientos de personas y acarrea grandes consecuencias económicas, sanitarias y habitacionales- podría ser atendida con una ley que favorezca una planificación estratégica del uso del territorio’, defendió.

Seguimiento de la APA

Hace un mes el director de Estudios Básicos de la Administración provincial del Agua (APA) resumió en un informe los efectos que se producirían en la región hasta noviembre. El trabajo tenía por objetivo alertar a las autoridades y a la población urbana y rural sobre la posibilidad de incremento de las precipitaciones por encima de lo normal y que el río Iguazú pueda crecer e incidir en el Paraná, como en julio.

El escrito firmado por el ingeniero Hugo Rohrmann detallaba que las crecidas del Iguazú se caracterizan por ser muy rápidas: en 2 o 3 días se presenta el pico en cataratas, y unos seis días después en la costa chaqueña, con un pico de corta duración de alrededor de una semana, para un posterior descenso. Además se aclaraba que para el resto de la cuenca brasileña del río Paraná se pronosticaban precipitaciones normales.

El servicio de alerta hidrometeorológico de la APA actualizaba información sobre el comportamiento trimestral de los fenómenos meteorológicos (septiembre, octubre y noviembre), situación que sigue con atención especialmente en estos días.

Entre las fuentes que aportan datos al análisis están el Servicio Meteorológico Nacional, el Ministerio de Defensa, el Instituto Nacional del Agua, la Comisión Regional del Río Bermejo, Argentina-Bolivia, el centro brasileño CPTEC/INPE/MCT y el Instituto y centro de estudios atmosféricos de Estados Unidos.