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El Catecismo Universal de la Iglesia en Braille

Preocupado en fomentar la inclusión de personas con discapacidad visual, Spatafora emprendió la tarea de proveer a la iglesia Católica de este Catecismo Universal en Braille, que permitirá el acceso para el libre culto de este colectivo de personas.

Carlos Spatafora, secretario del arzobispo de Resistencia monseñor Ramón Dus, en el momento de hacer entrega al papa Francisco del Catecismo Universal impreso en Braille, cuyo emprendimiento impulsó.

Destaca, al respecto, que el emprendimiento que impulsó no hubiese sido posible sin la colaboración del arzobispo de Resistencia, Ramón Dus y el gobernador de la provincia, Jorge Capitanich.

Cabe señalar que fue precisamente el Dus -uno de los biblistas más apreciados de la Argentina-, el primero en recibir los ejemplares de este catecismo, como presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis y de quien hay que recordar también que presentó recientemente la primera edición del Nuevo Testamento que forma parte de la Biblia de la Iglesia en América (BIA), en su condición de presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica.

Carlos Spatafora tiene por su parte una historia por demás interesante: conoció a Juan Pablo II, Benedicto XVI, el papa Francisco y hasta la Madre Teresa de Calcuta. Es que, debido a su trabajo permanente junto a la Iglesia, tuvo la oportunidad de desarrollar una amplia labor solidaria, lo que le permitió estar frente a figuras importantes de la historia mundial.

Este laico oriundo de Devoto trabaja hace años junto a arzobispos del interior Su trayectoria es sumamente interesante: conoció a Juan Pablo II, Benedicto XVI, el Papa Francisco y hasta la Madre Teresa de Calcuta. Estudió Ciencias Políticas y trabajó siempre relacionado con las Relaciones Públicas. Si bien no se ordenó dentro de la Iglesia, institución con la que mantuvo un vínculo estrecho, dado que hizo toda la escuela en el San José, en Villa del Parque, desde donde participó en infinidad de misiones y obras solidarias.

Secretario de monseñor Ramón Dus, su trabajo comenzó mucho antes, en 1985, colaborando con A.L.C.A., una organización de bien público sin fines de lucro que trabajaba contra el analfabetismo. ‘Monseñor Gómez fue quien me convocó para trabajar en esa organización, él era primo de mi mamá. Siempre decía que la iglesia necesita laicos constructores, que no existe la iglesia sin laicos, como tampoco sin sacerdotes’, explica. Y amplía: ‘Es difícil que haya laicos relacionados con la cúpula de la iglesia, porque moverte al interior del país es otra idiosincrasia, estás más cerca de Dios, ves más las necesidades de la gente.

No es lo mismo que en la Ciudad de Buenos Aires’. Trabajó en nuestra provincia con monseñor Fabriciano Sigampa, hasta el ‘92. Luego, regresaron a La Rioja, donde permanecieron por diez años. ‘Pasaba una semana en Buenos Aires y una semana en el interior. Era muy agitado, pero la experiencia de recorrer los distintos pueblos y ayudar a los más necesitados fue muy enriquecedora’, recuerda Spatafora. Cuando monseñor Fabriciano Sigampa, que se retiró a los 77 años, en su lugar nombraron a Dus y Spatafora viajó junto a él a Roma para recibir el palio, que es la distinción que lo convierte formalmente en arzobispo.

Allí estuvieron junto al Papa Francisco, a quien describe como un hombre humilde y trabajador. ‘Es una persona muy entrañable’. Respecto de su nombramiento, enfatiza: ‘Ese día estábamos en el Chaco. Si bien había un deseo enorme de que eso pase, son cosas que no se saben de antemano y nos emocionó mucho’. “El primer papa que conocí” Francisco es el tercer papa que conoce Spatafora.

En 1988, tuvo la oportunidad de estar reunido con Juan Pablo II, a quien vio en varias oportunidades, cuando fue para acompañar a monseñor Martín Gómez y luego a Fabriciano Sigampa. Y recuerda: ‘Fue el primer Papa que conocí. Me quedé helado. Al haber estudiado en colegio de curas estaba acostumbrado a estar relacionado con ellos. Pero otra cosa es llegar al Vaticano, es como ver el libro de Historia en vivo. Entrás en la Basílica y te conmueve. Encima te hablan en tu idioma, porque el Papa hablaba muy bien español’. Pero un año antes Spatafora había sido parte de otro encuentro histrico.

‘Cuando empecé en A.L.C.A., teníamos un convenio con British Airways, aerolínea de bandera del Reino Unido, que nos permitía enviar útiles para los niños de Calcuta. Un día, llegó una carta del obispo de allá, donde decía que la Madre Teresa quería conocernos’. Descreídos, decidieron comunicarse telefónicamente y tuvieron la sorpresa de hablar directamente con ella.

‘En 1987, nos atendió personalmente en agradecimiento por todo lo que hacíamos’, se emociona. En cuanto a Benedicto XVI, cuenta que solo tuvo unos pocos encuentros, dado que asumió en una época de crisis para el país y era difícil costear los viajes. Sin embargo, resalta que era un hombre de personalidad y siempre mantuvo un buen trato con ellos.

Con la llegada del papa Francisco, lleva tres misas en la capilla Santa Marta: en mayo, con Sigampa; en julio, con Dus y la última, el pasado 26 de septiembre, donde le presentó a Su Santidad la invitación formal para que encabece la recepción de la escritura del seminario La Encarnación en la Provincia del Chaco.