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Los cambios que la actividad privada aspira para modernizar el transporte polimodal

En opinión de los empresarios locales consultados sobre el puerto de Barranqueras, existe coincidencia en que no se puede negar el deterioro que ha sufrido y, además, no funcionan los distintos elementos que atraigan a los interesados en su movimiento y transporte por vía fluvial de mercaderías. Muchos de ellos abandonaron esta vía de comunicación o buscaron puertos vecinos para trasladar la producción chaqueña.

Por José V. Derewicki

En resumen señalan las siguientes deficiencias:

-El sistema de dragado es altamente deficitario y costoso a pesar de los resultados logrados a mediano y largo plazo, lo que consideran no obstante, escasos.

-Mal funcionamiento del sistema de grúas.

-Dificultad de la operatividad en el riacho Barranqueras para las barcazas, especialmente por el cierre de la punta norte.

-Existe un escaso volumen de productos operados, especialmente para exportadores de carbón y de tanino, entre otros.

-Faltan estadísticas de carga y descarga veraces en tiempo y forma para que los empresarios hagan análisis correctos. Es necesario que cada seis meses o un año, un detalle desagregado de los tipos y cantidades de mercaderías operadas en el puerto, entre otras estadísticas.

-Los trabajos de estiba se realizan con personal precario, en algunos casos sin experiencia, que los expone a errores y, en consecuencia, a mayores riesgos laborales. 

Las obras

Como síntesis de las opiniones recogidas se señala que el puerto de Barranqueras debe contar con una logística adecuada. Es fundamental que la vía navegable, en este caso el riacho Barranqueras en toda su extensión, tiene que estar en condiciones durante todo el año porque si no continuará sin todo su potencial. Esto significa asegurar un calado mínimo de 10 pies.

Desarmar convoyes de barcazas para operar o realizar un alije, con un mayor costo y demora, no es el mejor ejemplo de utilización del puerto ni de esta vía de comunicación.

La infraestructura necesaria 

La opinión nacional de las distintas cámaras que utilizan nuestros puertos es coincidente con la de los empresarios locales y mantienen la esperanza de un cambio en el país para incrementar los envíos por carretera, trenes y vía fluvial.

En la década del ‘30, la Argentina supo tener uno de los mejores sistemas de puertos con ferrocarriles del mundo. La Argentina ya contaba con un perfecto transporte intermodal. Es decir, funcionaba aceitadamente el transporte por mar, tierra y aire. Sin embargo, lo que habíamos logrado, aun antes que otros países como Estados Unidos, ya no está. Desapareció esa infraestructura en un país tan grande y tan rico.

El ejemplo es el Chaco: el ferrocarril tenía dos ramales, uno al sur y otro al norte, que transportaban pasajeros y su riqueza y hoy no existe ninguno, pero estamos tratando de recuperarlo.

¿Qué pasó? La falta de planificación y ejecución de infraestructura por parte del Estado, la baja incidencia del ferrocarril en el transporte de cargas, más la falta de coordinación en la comunicación entre los operadores y sus clientes en materia fluvial, son algunos de los puntos críticos que perjudican a la actividad logística local.

Si alguna vez el Estado supo construir los ferrocarriles, vagones de pasajeros y de carga, tolvas, etcétera, porque no existía interés privado, acaso ahora que tenemos mejores herramientas, mano de obra y, hasta nuevas maquinarias, ¿los podemos construir? 

También las barcazas y los barcos

Tandanor es el mejor ejemplo. La cuestión es proponernos fabricar lo que nos hace falta para dar trabajo a nuestros obreros, ahorrar y no gastar divisas en el exterior.

Las distintas cámaras ligadas al transporte marítimo y fluvial, como el carretero, proponen la creación de un Ministerio de Transporte para diagramar lo que hoy le hace falta a la Argentina y lograr la competitividad que los tiempos requieren, ya que desde hace 60 años no existe una planificación. Ese es el desafío de aquí en adelante. 

El autor es socio honorario de la Liga Naval Argentina sección Chaco.