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Archivos de Inteligencia revelan que Cortázar fue perseguido por denunciar la dictadura en los 70

Julio Cortázar fue perseguido y prohibido por denunciar junto a otros intelectuales, que vivían en el exterior, los crímenes del terrorismo de Estado cometidos en América Latina, en la década del 70, un hecho que la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) difunde al cumplirse el 101 aniversario del nacimiento del escritor.

Si bien el autor de "Rayuela", nacido el 26 de agosto de 1914, en Bruselas, se autoexilió en 1951 por decisión propia y solo volvió a la Argentina ocasionalmente, los servicios de inteligencia recogieron información sobre su participación internacional en la denuncia de los crímenes perpetrados por el terrorismo de Estado en Latinoamérica.
La ficha del escritor fue hallada entre "las 217.000 fichas personales" del archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) que decidió investigar a Cortázar en esos años, dijo a Télam Samanta Salvatori, directora del programa de investigación de la Comisión, que tiene a su cargo la preservación de ese archivo.
"Existen análisis con respecto a la censura en obras de Cortázar, pero estas son por su participación política, lo que nos resultó muy llamativo", sostuvo la integrante de la CPM, organismo que se presentó como querellante en una causa para investigar a la DIPPBA por delitos de lesa humanidad relacionados con inteligencia, durante la dictadura. 
Según la investigación, el 29 de agosto de 1975, la DIPPBA elaboró el legajo N° 3178 con una ficha que solo tiene seis datos: apellido (Cortázar), nombre (Julio Florencio, el segundo escrito a mano alzada), nación (Arg. Francia), localidad, profesión (escritor) y antecedentes sociales o entidad: "Habeas".
Para ese entonces, Cortázar llevaba 24 años lejos del país -primero por decisión propia, luego por mandato militar-, era ya un escritor consagrado y, en el último tiempo, se había acercado a los movimientos de liberación en América Latina. 
Su compromiso político se puso de manifiesto, por ejemplo, en "La fascinación de las palabras", que escribió junto al escritor y periodista uruguayo Omar Prego Gadea, donde se refiere al impacto que le produjo conocer Cuba en 1963, año en que apareció Rayuela.
"El amor de Cuba por el Che me hizo sentir extrañamente argentino el 2 de enero, cuando el saludo de Fidel en la plaza de la Revolución al comandante Guevara, allá­ donde está, desató en 300.000 hombres una ovación que duró diez minutos", le manifestó a su amigo Francisco Porrúa, en febrero de 1967.
Asimismo, el escritor dona en 1967 los derechos de autor de varias de sus obras para ayudar a presos políticos de varios países, entre ellos Argentina; en 1970 viaja a Chile y se solidariza con el gobierno de Salvador Allende y al año siguiente junto a otros escritores se opone a la persecución y arresto del autor Heberto Padilla, desilusionado con la actitud del proceso cubano. 
En 1974, fue miembro del Tribunal Russell II reunido en Roma para examinar la situación polí­tica en América Latina, en particular las violaciones de los derechos humanos, de la que surgió el cómic Fantomas contra los vampiros multinacionales.
Junto a Borges, Bioy Casares y Octavio Paz, ese año también pidieron la liberación de Juan Carlos Onetti, apresado por deliberar como jurado en favor del cuento El guardaespaldas de Nelson Marra.
Ese posicionamiento político había transformado también su literatura. En el poema Ándale (1976) escribe: Habrá que reunirse / con los que llegan fugitivos / de Uruguay y Argentina.
La entidad "Habeas" de la que Cortázar participó fue creada por Gabriel García Márquez como una organización destinada a defender a prisioneros políticos. 
El escritor colombiano había donado cien mil dólares de su regalía para constituir la institución y a medida que el terror militar avanzaba sobre los pueblos latinoamericanos, sumaría nuevas adhesiones, entre ellas la de Cortázar.
Un memorando del 21 de mayo de 1979, con origen en el Batallón de Inteligencia 601 y remitido al director general de Inteligencia, advierte que el mensuario OPCIÓN (órgano de difusión del Partido Socialista de los Trabajadores) transcribe una carta fechada "México Dic./78", firmada entre otros por el autor de "Final de juego". 
El documento de inteligencia transcribe algunos pasajes de esa carta en los que se expone la finalidad de la organización: "poderosa campaña de solidaridad con los pueblos latinoamericanos que padecen la tiranía, la barbarie y la negación de sus esenciales derechos humanos [?] Más que poner en evidencia a los verdugos, se procurará, hasta donde sea posible, clarificar la suerte de los desaparecidos y allanar a los exiliados los caminos de regreso a su tierra".
La actividad política de los desterrados permitió visibilizar las atrocidades cometidas por los regímenes militares y los servicios de inteligencia se infiltraron, espiaron y recogieron información sobre esa militancia en el exterior.
Otro documento que constata el seguimiento que las fuerzas de seguridad hacían del escritor se remonta al 20 de enero de 1976. Sellado con carácter de "RESERVADO URGENTE", la SIDE envía un parte a la SIN, SIA, Batallón 601, SID, SIPNA, DIG, DIPBA sobre la celebración del Tribunal Russel -reunido en Roma para examinar la situación polí­tica en América Latina- y la participación del escritor.
Este informe "da cuenta de otro rasgo esencial de los servicios de inteligencia a partir de 1975: los vínculos entre las agencias de inteligencia (la denominada comunidad informativa) para la persecución política e ideológica", señala la CPM.
Durante la investigación, los agentes de la DIPPBA amplían la información y bajo la categoría de actividad subversiva sostienen que la celebración de la sesión del Tribunal Russel "forma parte integrante de la campaña internacional de desprestigio", que "el escritor Julio Cortázar, que actuó en calidad de jurado, fue aplaudido por la concurrencia al pedir deponer como testigo.
La última información sobre Cortázar en el archivo de la DIPPBA corresponde a un parte del 20 de mayo de 1980, referido a "la elasticidad en las prohibiciones" pese a lo cual Cortázar fue calificado como un F.4. que significaba, de hecho, la prohibición de presentarse públicamente o difundir su obra. 
En el anexo 2 del Acta Nº 11, bajo el título: "Actualización lista periodistas - escritores y artistas plásticos (F.4)" aparece el nombre de "CORTAZAR, Julio Florencio", con la siguiente referencia: "Por ser ciudadano argentino por opción, nacido en Bélgica, se sugiere retirarle la citada ciudadanía".
No obstante, "el gobierno militar no le quitó su ciudadanía; la prohibición que pesaba sobre Cortázar sólo era una prohibición meramente de forma, no fue necesaria su aplicación porque el escritor nunca volvió, ni reclamaría "colaboración" o "auspicio" de un gobierno genocida al que denunció permanentemente en la prensa internacional", señala el informe de la Comisión.

 

Fuente: Télam.