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Pequeños emprendedores, grandes sueños

Dos historias personales reflejan cómo con un crédito bancario lograron satisfacer una necesidad y a la vez crear una actividad laboral sustentable.

Bailarinas: zapatillas de baile con espíritu

Paola Ogas tiene 32 años, vive y trabaja en Resistencia. Con un tenaz espíritu emprendedor, hace un año ve crecer su emprendimiento Bailarinas, fábrica de zapatillas de danza y gimnasia, e indumentaria Actualmente, abastece a 40 escuelas de baile de Corrientes, Formosa, Misiones y Chaco.

¿Qué te inició en la fabricación de zapatillas? -Arranqué a raíz de mis hijas. Las dos estudian danzas y me incentivaron para comenzar a confeccionar las zapatillas de danza, al ver que había una demanda en la región y nadie que las fabrique aquí. En general, vienen de Santa Fe o Buenos Aires. Entonces, vi la posibilidad de hacerlas y comercializarlas aquí en las academias y los negocios dedicados a la venta de indumentaria para danza. Comencé en octubre del año pasado, con la máquina de coser común. Empecé a hacer las zapatillas para mis hijas, pero cuando las compañeras y profesoras vieron la calidad y el precio, bastante más accesible, comenzaron a hacerme pedidos. Se fue corriendo la voz y ahora vendo en Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa.

¿Cómo aprendiste a confeccionarlas? -Tengo una cuñada que es profesora de danza y mi hija que estudia danza, así que empecé a preguntar qué les convenía, qué les molestaba del diseño tradicional, y así trabajé en un diseño propio, cómo se podría modificar y agregar lo que le faltaba. Después de un mes de pruebas, de distribuir a profesoras, armé un molde propio que es el que estoy usando ahora. Las zapatillas de danza eran de cuerina o de lona, pero son muy duras y no se adaptan bien al pie. Entonces conseguí una tela de la misma calidad, que dura lo mismo, pero se adapta mejor.

¿Fue muy difícil ingresar en el mercado? -Al principio para hacernos conocidos teníamos que andar mucho, porque hay mucha competencia. Las zapatillas vienen de afuera, de Estados Unidos, de Australia, de China; se hacía muy difícil competir. Entonces fui a diferentes encuentros de danza, a escuelas, mostrando mi producto y así se fueron haciendo conocidas mis zapatillas. Hasta comercios locales me ofrecieron que les fabrique su propia marca. Eso lo tenemos en conversación.

Y ahora, ¿qué demanda tienen? -Hoy por hoy, no puedo salir del taller, lo único que hago es fabricar, fabricar, fabricar. Somos dos personas para zapatillas y una para mallas, porque también estamos haciendo mallas para bailarinas y para gimnasia. Estamos mañana y tarde, producimos 25 pares de zapatillas por día, de las cuales vendemos 15 y 10 tenemos en stock para pedidos grandes. Al principio me costó el tema de los talles, porque no sabía la demanda, ahora ya sé cuál es la edad en que comienzan a estudiar danzas. Por ejemplo, un adulto puede utilizar una zapatilla por un año, pero a una niña le crece el pie así que le dura menos. Los talles 32 a 36 son los que más fabrico.

¿Cuáles son tus expectativas para el futuro? Dos historias personales reflejan cómo con un crédito bancario lograron satisfacer una necesidad y a la vez crear una actividad laboral sustentable. Bailarinas: zapatillas de baile con espíritu -Parece que soy loca, pero cada día que pasa pienso en generar nuevas cosas, en qué puedo incorporar al emprendimiento. Al principio eran sólo zapatillas, ahora ya tengo mallas y redecillas, todos los meses pienso en qué puedo agregar, estoy pensando en incorporar polleras para bailar. Voy dando pasos, pero pasos grandes, porque la demanda viene de todos lados, constantemente te piden cosas que tengo que pensar para producir.

Los productos

Paola confecciona zapatillas de media punta en cuero, lycra de algodón y suela cosida y pegada para una mayor resistencia.

También hace zapatillas metatarsianas, para gimnastas y baile clásico. Par ese tipo de calzado, el pie se sostiene con un elástico desde el tobillo. A las zapatillas personalizadas las hace en gabardina y lycra de algodón, pueden ser estampadas o de colores, a gusto del cliente. Y las redecillas son blancas, negras, rosas o naturales.

Bailarinas funciona en Ameghino 2.360, de Resistencia, Teléfono (0362) 154661702, en Facebook: Bailarina Zapatillas y por correo electrónico: paosole3029@ gmail.com

El acompañamiento

El emprendimiento de Paola se dio con apoyo del Estado Provincial, a través del Ministerio de Industria, Trabajo y Empleo y del Nuevo Banco del Chaco. A través de la Agencia de Empleo, del programa Emprendedores y la Incubadora Empresa Joven, adquirió la primera máquina de coser y recibió asesoramiento para poner en marcha su emprendimiento. “Gracias a su apoyo me disparé, porque estaba en una burbuja, diciendo voy a hacer dos o tres zapatillas, las que me pidan. Ahora, me alientan a dar pasos más grandes”. Con el programa de microcréditos DesarrollaRSE, incorporó dos máquinas de coser e insumos “para poder proyectar y hacer stock de zapatillas”.

Balanzas electrónicas fabricadas en el Chaco 

Pablo Famea puso su conocimiento como técnico en electrónica y su experiencia en reparación de balanzas, para comenzar un emprendimiento ambicioso: fabricar balanzas electrónicas a medida en el Chaco. Así se inició Famea Balanzas Electrónicas, que enero de este año entregó el primer equipo y siete mes después, ya alcanzó la décima balanza fabricada. 

“Este emprendimiento lo inicié después de varios años de experiencia en reparación de balanzas electrónicas. Escuchando la demanda de los clientes, que no conseguían equipos que se pudieran adaptar a la necesidad requerida, fui armando equipos a medida”, explica Pablo en su taller del barrio Monseñor de Carlo de Resistencia. Hace un año, tomó la iniciativa de comenzar su propio emprendimiento.

“Fui haciendo trabajos chicos y ahora estoy entregando el décimo equipo fabricado desde enero en que entregamos el primero”, cuenta orgulloso. De apariencia calma, con cierto nerviosismo propio de quien no está acostumbrado al contacto con los medios, el emprendedor tiene su pequeño taller rodeado de balanzas de todos los tiempos. Electrónicas y de básculas, remontan a nuevas y viejas épocas, almacenes de barrio y despensas. “Mis clientes son empresas que necesitan controlar o verificar algún proceso productivo. En este momento trabajamos con clientes locales, de Resistencia y del interior del Chaco, que es el mercado que podemos abarcar, tratando de darle una respuesta lo más inmediata inmediata posible. Por eso es importante contar con los elementos en stock”, explica.

Un producto de precisión

Para fabricar una balanza, el primer paso es conocer al cliente. “Se hace una entrevista, acordamos medidas y capacidades de la balanza. Se realiza un croquis para que la parte de herrería arme la plataforma, para luego ensamblar la parte electrónica junto con la celda de carga, y se calibra con las pesas patrones”. En el proceso intervienen otros actores, generando un círculo de intercambio. “Tenemos dos componentes críticos: la parte electrónica y sensores de carga, que vienen de Buenos Aires.

Pero, contamos con un profesional local para la herrería y la parte de empaque que realiza una diseñadora chaqueña, con quien desarrollamos un sistema de packaging para la entrega del producto”. “Lo principal es lograr la precisión, que sea un equipo confiable.

Las plataformas las realizamos a medida, al punto que prácticamente no hay equipos iguales porque se adaptan a la necesidad del cliente”, indica Pablo Famea. “Por ejemplo, un equipo para un productor agropecuario, que será utilizado en el campo, se armó para que tenga alimentación desde una batería de auto y también, de energía eléctrica, para que lo pueda utilizar en cualquier parte sin riesgo de quedarse sin alimentación”. “Otra etapa del proyecto, para lo cual ya hicimos trabajos, es adaptar los verificadores de pesos a máquinas que puedan además de pesar el producto, envasarlos en el mismo proceso. Es todo un desafío en el cual estamos trabajando”, anticipa.

Apoyo institucional

Para consolidar y ampliar su emprendimiento, Famea contó con financiamiento del programa de microcréditos del Nuevo Banco del Chaco y la Incubadora Empresa Joven, del Ministerio de Industria, Trabajo y Empleo de la provincia. “Me he sentido muy apoyado por Empresa Joven, del Ministerio de Industria, a través del que pude gestionar un microcrédito para incorporar herramientas que me hacían falta y capital de trabajo para tener partes en stock y entregar los equipos en menor tiempo”, dice Famea. La firma puede contactarse a través de la página web: fameabalanzas. com.ar o en Facebook, como: Famea Balanzas, y el celular es (0362) 154255847. 

El programa

DesarrollaRSE es parte del programa de Responsabilidad Social Empresaria del Nuevo Banco del Chaco. Se implementa a través de la Incubadora Empresa Joven, para promover la inversión en ideas proyectos o microemprendimientos. Contempla financiamiento de hasta $ 40.000 por emprendimiento, con tasa fija anual del 8% y plazo de hasta 36 meses, tanto para proyectos en marcha como aquellos que recién se inician. Los interesados pueden acercarse las oficinas de Empresa Joven (Frondizi 174, 4º Piso Resistencia) o en las delegaciones de la Agencia de Empleo en Resistencia (Moreno 77), Sáenz Peña (Calle 11 entre 6 y 8) y Juan José Castelli (Av. San Martín 580). Para realizar consultas, también pueden contactarse con la incubadora, escribiendo a empresajovenchaco@gmail.com o a través de la página de Facebook Empresa Joven.