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Sembrando alumnos lectores

El Programa Sembrador de Ayuda a Escuelas Rurales, creado en 1974 por la Fundación Bunge y Born y apoyado por la Fundación Pérez Companc para respaldar la tarea docente en escuelas primarias rurales, está trabajando fuertemente en el Chaco.

Tradicionalmente, el Programa consistió en un envío anual de materiales para 750

escuelas, pero a partir del 2008, ambas fundaciones se propusieron reformularlo con el objetivo de colaborar en la mejora de la calidad de la oferta educativa que brindan las escuelas rurales.

De esa forma se cambió la estrategia de trabajo a través de un nuevo esquema de interacción con los destinatarios. Se han incorporado nuevas líneas de acción para brindar a sus maestros la posibilidad de adquirir herramientas que les permitan enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus alumnos.

En abril de 2015 se concretó el primero de seis viajes planificados para este año, con la participación de más de 100 docentes de nivel primario y profesores del Instituto Superior de Formación Docente (ISFD).

Este mes se realizó el segundo viaje de 2015, con jornadas de capacitación tanto en la localidad de La Clotilde como en Las Garcitas con todos los docentes de escuelas rurales de esas zonas, y la participación de los supervisores. Ya pasaron más de 100 docentes de nivel primario y profesores del Instituto Superior de Formación Docente.

Durante la primera semana de junio, el Programa Sembrador llevó adelante una jornada de capacitación con docentes y supervisores de escuelas en el campo, ubicadas también en la zona de La Clotilde y Las Garcitas.

El objetivo es mejorar la enseñanza de la lectura y la escritura de los niños en aulas plurigrado, aquellas donde confluyen alumnos de edades muy diversas, algo muy habitual en las escuelas rurales-, generar un buen ambiente alfabetizador, incluir nuevas situaciones de enseñanza, y ofrecer estrategias de promoción de la lectura.

En Las Garcitas y La Clotilde el trabajo comenzó en 2014 con el proyecto Leer y Escribir, en el que participaron docentes de escuelas primarias rurales, supervisores y, en el caso de La Clotilde, los profesores del Instituto Superior de Formación Docente (ISFD). Con ellos se trabaja además sobre la complejidad del trabajo en plurigrado. Según Jorge Dilchoff, supervisor de La Clotilde, “una de las mayores dificultades en este tipo de aula es determinar y encontrar las actividades convenientes, de acuerdo con el nivel y la capacidad de resolución para cada grado”.

Y Claudia González, Directora de la Escuela 766, si bien cuentan con material variado, a veces surgen inconvenientes con estudiantes que tienen cierta dificultad con el aprendizaje y necesitan asistencia personalizada. “Con esos alumnos las tareas están adecuadas a su nivel cognitivo, el cual muchas veces no se condice con el año que están cursando.

Por eso el docente tiene que dedicarle un tiempo dentro de la clase, para su asistencia”, explica. Seis viajes semanales En 2014 los especialistas de Sembrador realizaron seis viajes semanales, que incluyeron jornadas de capacitación en cada localidad, reuniones con los profesores del ISFD de La Clotilde y visitas a 15 escuelas.

Participaron 34 instituciones, con el apoyo de los Supervisores y la Rectora del ISFD. Hilda Sosa, rectora IFD de La Clotilde, opina que esta capacitación es altamente positiva porque posee varios enfoques. “Por un lado nos ayuda a construir y reconstruir líneas de aplicación entre las escuelas asociadas y el Instituto, y manejar el mismo discurso de formación y de acción.

Y por otro, como los encuentros se hacen una vez por mes y hay continuidad, en cada ocasión nos fortalecemos, exponemos dudas y nos vamos enriqueciendo con los aportes de todos”, dice. Este año el programa Sembrador continúa, con la planificación de otros seis viajes con la misma dinámica con la que se han venido realizando.

En La Clotilde se visitaron dos escuelas, para trabajar en profundidad con sus docentes, y además se lleva adelante una reunión con los profesores del IFD para seguir trabajando sobre la enseñanza en plurigrado. En Las Garcitas se trabaja en cuatro escuelas diferentes, para facilitar la puesta en práctica de la propuesta. Dilchoff señala que a partir de la introducción de proyecto Leer y Escribir, ya se han implementado algunos cambios, principalmente en las tareas de los alumnos.

“La propuesta los ha movilizado en actividades novedosas. Por ejemplo encuentros de

lectoescritura, biblioteca móvil, actividades fuera del aula, y otras. Hay un notable mejoramiento en la participación de los chicos”, dice. González opina que los cambios se vieron tanto en la forma de trabajar del docente como en la incorporación de los saberes por parte de los alumnos.

Se agilizaron las tareas en el aula, se enriquecieron contenidos con nuevas formas de apropiación de los mismos. Y algo de fundamental importancia: la participación de los padres en las muestras y recolección del material con el que los niños trabajan. Hilda Sosa agrega que desde esta capacitación, leer y escribir ya no es una cuestión prioritaria del profesor en lengua o para el que tiene la cátedra a cargo de la alfabetización inicial.

“Todos los profesores que poseen una incidencia directa en la formación de educación primaria, se involucran en cómo enseñar a aprender”. En ambas localidades de la provincia se evalúan permanentemente las propuestas, para hacer un seguimiento y ajuste según las necesidades y particularidades de cada lugar.