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Reserva Natural Educativa Colonia Benítez: una joya de la naturaleza

La reserva natural educativa de Colonia Benítez, creada mediante decretos 2148/90, 2149/90 y 1798/02, se caracteriza por proteger una muestra representativa del Chaco húmedo u oriental donde sobresalen el monte fuerte chaqueño de madera dura, selva en galería y un sector bajo de estero.

Su categoría de manejo como reserva educativa, sumado a su escasa superficie de siete hectáreas, que constituye el área protegida más pequeña de Argentina dependiente de la Administración de Parques Nacionales, la distinguen de otras del sistema nacional de áreas protegidas por una actividad casi exclusiva de educación ambiental e interpretación de la naturaleza, con los visitantes que arriban al lugar, mayormente un público escolar, relatan a NORTE sus Guardaparques Andrés Lanfiuti y Fernando González

Andrés Lanfiutti y Fernando González, guardaparques de la Reserva Natural Educativa Colonia Benítez,

Esta reserva se encuentra dentro del departamento 1º de Mayo, en la localidad de Colonia Benítez, y a unos 15 kilómetros aproximados de Resistencia.

Su superficie es de siete hectáreas y se accede ingresando al predio de la Estación Experimental Agropecuaria Colonia Benítez del Instituto Nacional de tecnología Agropecuaria (INTA).

La herencia de Schulz

El actual predio de la reserva surge gracias a la iniciativa del notable botánico chaqueño doctor honoris causa Augusto Gustavo Schulz, quien siendo investigador y personal del INTA propuso realizar una clausura de un sector de ambientes naturales típicos del Chaco húmedo con el objetivo de proteger una muestra representativa de ese ambiente.

Así, el 13 de Agosto de 1965 y mediante resolución 437 del consejo directivo del INTA se creó la Reserva Biológica Colonia Benítez, designándose al mismo Schulz como “custodio de la reserva”.

En 1990, mediante decretos del Poder Ejecutivo Nacional 2148 y 2149 pasó a depender de la Administración de Parques Nacionales, con la figura de reserva natural estricta, modificándose años más tarde mediante decreto 1798/02 como reserva natural educativa por sus condiciones inmejorables para desarrollar actividades educativas e interpretativas, acordes con su buen estado de conservación, excelente muestra del elenco vegetal chaqueño y cercanía a grandes ciudades, acota Lanfiutti

No puede dejar de mencionarse la labor ejemplar realizada por el doctor Augusto Gustavo Schulz (1899-1992), quien se desempeñó más de treinta años como empleado e investigador del INTA, donde fue un fecundo investigador botánico autodidacta, que confeccionó un herbario de más de 30.000 ejemplares (hoy conservado en el Instituto de Botánica del Nordeste, Ibone). También fue maestro y director de la única escuela primaria de Colonia Benítez, hoy EGB 10 Bernardino Rivadavia.

“Se especializó en el estudio de las malváceas, bignoniáceas, asclepiadáceas, verbenáceas y pontederiáceas, y fue un gran conocedor de los usos medicinales de plantas de la región, tema del cual prácticamente no dejó muchos escritos. Entre sus trabajos más conocidos se mencionan Nombres comunes de las plantas (1976), Catálogo de flora de la selva de la reserva biológica de Colonia Benítez (1967) y Plantas forrajeras indígenas del Chaco (1962), por solo citar algunos”, especifica Fernando González

La casa de Colonia Benítez donde habitó prácticamente toda su vida es en la actualidad un museo y monumento provincial. También el museo de ciencias naturales de la ciudad de Resistencia lleva su nombre, la Universidad Nacional del Nordeste lo honró como doctor honoris causa por su destacada labor científica y la localidad de Colonia Benítez recibió en honor a él la distinción de Capital Botánica del Chaco, lugar donde además Schulz es considerado un verdadero ejemplo para imitar.

Recursos culturales

En el predio de la reserva no se han encontrado al momento yacimientos paleontológicos ni arqueológicos. Sin embargo, se sabe que toda la región cercana al área protegida estuvo habitada hasta hace unos doscientos años por etnias chaquenses toba-pilagá.

Como recursos culturales de la reserva puede mencionarse la existencia de algunas marcas y chapas identificatorias en algunos árboles, dejadas por el botánico Augusto Schulz, quien realizó un minucioso inventario botánico del área a mediados de la década de 1960.

También se ha detectado un caño de hierro calzado de importantes dimensiones, que hasta 1998 poseía un cartel de chapa, hoy ausente, realizado por el mismo doctor Schulz que rezaba: “Prospección petrolífera realizada a principios de siglo”, coincidiendo con algunos relatos de vecinos habitantes de Colonia Benítez, lo cual correspondería a búsquedas de petróleo realizadas en la década de 1930 por yacimientos petrolíferos fiscales ignorándose a qué resultados se arribaron por carecer de mayor información escrita, tanto en fuentes locales como de Augusto Schulz.