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No sólo flores y bombones

Están bien los saludos en las redes sociales, las menciones conmemorativas y todas las acciones que se
puedan emprender para resaltar el Día Internacional de la Mujer, pero en su coincidencia trascendieron un par de informaciones que inducen más a la perplejidad que al festejo.

Nota: Por Mila Dosso, Foto: Germán Pomar 

En primera instancia, mencionemos que a 20 años de la Plataforma de Acción de Beijing, no se alcanzaron sus objetivos en ningún país. En segunda, digamos que al ritmo del presente, todavía faltan siete décadas para alcanzar la igualdad salarial.

Correspondió a la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) presentar el informe “A 20 años de la Plataforma de Acción de Beijing, objetivos estratégicos y esferas de preocupación”.

El documento se dio a conocer días atrás en Buenos Aires, en el marco de una actividad propuesta por el Fondo de Población de las Naciones Unidas cuya intención fue llamar la atención sobre la persistencia del embarazo adolescente.

Las cifras ubican a América Latina y El Caribe como la segunda región mundial con mayor proporción de embarazos adolescentes. En ese contexto, se dio a conocer que en la Argentina se registran 700.000 nacimientos por año y que el 16 por ciento tiene como madres a chicas de entre 15 y 19 años. Pero además, unos tres mil alumbramientos se registran en niñas que tienen entre 10 y 13. De los datos que figuran en el informe se puede concluir que el 69 por ciento de las adolescentes en cuestión no planearon su embarazo.

Según el relevamiento, el 75 por ciento se embarazó por no utilizar métodos anticonceptivos. Por otro lado, hay que resaltar que 6 de cada 10 futuras mamás abandonaron la escuela. El promedio indica que cada día, nacen niños y niñas de 300 madres adolescentes en la Argentina.

En el informe del FEIM trabajaron 20 mujeres de otras tantas redes regionales, con el aporte de 142 grupos de América Latina. Durante el acto de presentación, se lamentó que no se alcanzaran las metas de la Plataforma de Acción de Beijing en ningún lado.

Si bien en términos regionales, América Latina y el Caribe se apuntaron varios logros, se denunció que en la práctica, las leyes no se cumplen. Los derechos de las niñas aparecen como una de las áreas más descuidadas, una auténtica perversión porque las niñas de hoy serán las mujeres de la próxima década.

Las presentadoras del informe cuestionaron que se hable de niñez sin diferenciación sexual y reclamaron que se asuma el género como identidad para procurar un tránsito hacia la igualdad. En otro orden, por el lado de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se advirtió que si no se toman cartas decididas en el asunto, la igualdad salarial entre los sexos demorará 71 años en alcanzarse.

Según la entidad, las mujeres ganan en promedio un 77 por ciento menos que los hombres. Pero además, la maternidad funciona como una penalización de la mujer, según el informe “La brecha salarial relacionada con la maternidad”.

El documento apunta que la brecha salarial en función de la maternidad aumenta con el número de hijos. En los países europeos, por ejemplo, un solo hijo provoca un pequeño efecto negativo, pero las mujeres con dos y sobre todo con tres, sufren una suerte de “sanción salarial”.

En Gran Bretaña, las madres pueden llegar a ganar hasta un 25 por ciento menos que las mujeres que no tienen hijos, un 15 por ciento en Alemania, un 10 por ciento en Portugal y un 5 por ciento en España. Sin embargo, hay países como Francia, Italia y Dinamarca donde funciona una “penalización positiva”, es decir, mujeres con hijos ganan hasta un 5 por ciento más.

Por el lado de los países eternamente en vías de desarrollo, los datos muestran que el sexo de los descendientes también es importante. “Importa el número de hijos, si son niñas, si hay cónyuge presente y si éste trabaja, y el tiempo que la mujer tarda en volver al mercado laboral después de la maternidad”, señaló Rosalía Vázquez, experta en salarios de la OIT.

Si bien el acceso a la protección de la maternidad mejoró en los últimos años, muchas mujeres todavía permanecen al margen. A escala global, el porcentaje de países que ofrecen 14 semanas o más de permiso por maternidad aumentó de un 38 por ciento a un 51 por ciento. Sin embargo, un 41por ciento de todas las mujeres aún no tiene cobertura adecuada.

En Europa, ellas perciben en promedio un 19 por ciento menos que los hombres, porcentaje que en Estados Unidos aumenta hasta el 36 por ciento. En la actualidad, 171 países miembros de la OIT ratificaron el Convenio sobre Igualdad de Remuneración y 172 el que combate la discriminación.

Sin embargo, según la entidad, las mujeres todavía soportan discriminación y desigualdad generalizadas en los lugares de trabajo. De modo que están bien los homenajes, los mensajes alusivos, los pronunciamientos de legisladores y legisladoras, pero hacen falta políticas públicas para que los derechos de la mujer se hagan efectivos.

Esa sociedad más justa con la que soñamos millones de personas solo es posible si caben todas nuestras diferencias y los mismos derechos y oportunidades para todas y todos.

Los gobiernos gastan algunos centavos para organizar foros, invitar a mujeres destacadas a dar charlas, preparar cenas y mandar cartas de felicitaciones. Los funcionarios públicos preparan discursos para vanagloriarse de los logros alcanzados en “materia de equidad”, de “la lucha contra el machismo” y a “favor de la mujer”.

Eso pasa todos los 8 de marzo. El resto del año, la equidad de género se olvida. Y también se borran las palabras pronunciadas el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, las palabras no erradicarán ni las vejaciones ni las humillaciones hacia las mujeres.

A los funcionarios públicos se les olvidarán las promesas dichas. Habrá el próximo año otro Día Internacional de la Mujer y volverán las grandilocuencias y las frases que pugnen por la equidad de género y la erradicación de la violencia hacia las mujeres. Los “logros” se alardearán. Pero la realidad no cambiará.