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La violencia de género persiste y se agudiza

Las cifras del último informe anual de femicidios 2014 de la asociación civil La Casa del Encuentro no sólo contextualizan el drama de la violencia de género en nuestro país, sino que le agrega nombre y apellido a cientos de historias de vida de mujeres que perdieron su vida ante la ferocidad de un femicidio.

 Un marco de precisión necesario que invita a profundizar el debate de las cuestiones pendientes que aún tiene el tema en el mes internacional de la mujer.

El informe actual establece que durante el año 2014 en todo el país hubo 277 femicidios en la Argentina a causa de la violencia de género más extrema y 330 niños involucrados quedaron huérfanos de madre. Si bien estas cifras son relativamente inferiores a las del año 2013, cuando se registraron 295 casos.

La explicación que encontraron las mujeres que elaboraron el informe es pasmosa: “El año pasado hubo un mundial de fútbol. Durante ese mes los femicidios bajaron, lo que llama poderosamente la atención. Había pasado lo mismo con la epidemia de la Gripe A”, dijo Túñez.

Y si ahondamos en las cifras de los últimos siete años, Argentina acumuló 1.808 casos, desde que en el 2008 “La Casa del Encuentro” comenzó con los relevamientos sistematizados sobre violencia de género y creó el observatorio de femicidios. Del total de hijos que se quedaron sin madre, 200 son menores de edad y además, de los datos recolectados, se indica que después de la provincia de Buenos Aires, Salta y Córdoba ocupan el segundo lugar con más víctimas fatales.

Murieron baleadas, apuñaladas, golpeadas, estranguladas, ahorcadas, incineradas, asfixiadas, degolladas, ahogadas, descuartizadas. La más chica era una beba de sólo unos meses, la mayor, tenía 98 años, cuatro estaban embarazadas. Más de la mitad murió en su propia casa, a manos de su pareja o su ex.

Estos hombres son, en general, los padres de los 330 chicos a los que les mataron a su mamá. Sí, sólo en el 2014, cada 26 horas un hijo se quedó sin madre. La Casa del Encuentro es una asociación civil que se dedica no sólo a proteger a las víctimas de la violencia de género sino que además se toma el arduo trabajo de recopilar los casos para armar la única estadística de femicidios del país, ya que no hay ningún organismo oficial que lo haga relevando a toda la Argentina.

Se llama Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, en homenaje a una mujer asesinada en 2008 por su pareja, que no sólo ya está libre sino que además, puede seguir viendo a su hija, la misma que se quedó sin mamá por su culpa. Por eso, la asociación civil presentó nuevamente el Proyecto de Ley “Privación de Patria Potestad del padre condenado por Femicidio de los hijos en común con la víctima”.

“En este año que es tan especial porque elegiremos nuevas autoridades, queremos hacer un llamamiento para que la violencia de género sea tema de agenda. No debe ser algo partidario. La lucha contra el patriarcado y el machismo es de todos. A esto lo enfrentamos entre todos o la violencia de género se va a seguir llevando montones de vidas de mujeres”, dijo Fabiana Túñez, directora de la Casa del Encuentro.

Ada Rico, otra de las directoras de la Casa del Encuentro, dio más detalles: El 80% de las mujeres asesinadas tenía vínculo con el asesino. El 56% eran sus propias parejas o ex parejas. Si bien las mujeres asesinadas son todas las edades, la mayoría tenía entre 31 y 50 años. Igual que sus victimarios. La Casa del Encuentro hace este informe desde 2008.

En estos siete años la suma de los femicidios llega a 1.808 mujeres. ¿Por cuánto multiplicamos a las víctimas colaterales? ¿Por cinco? ¿Por seis? Estas mujeres eran madres, tenían hijos, además de hermanos y padres. Son millones las víctimas.

La violencia de género no es un tema solo de mujeres. Como sociedad debemos hacernos cargo del grave problema que enfrentamos y de los dramáticos daños colaterales que conlleva. Y se trata, sobre todo, de entender que no es el excepcional producto de la psicopatía individual, sino la más trágica consecuencia del patriarcado.

El extremo último de la vulnerabilidad a la que la violencia machista somete a la mujer en el día a día, silenciosamente. La muerte violenta como última arma del varón que oprime a la mujer para impedir su libertad.