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La muerte de un río

Es esta una fecha muy significativa que renueva sentimientos de gratitud  y admiración por aquellas familias que el 2 de febrero de 1878 desembarcaron en el Puerto San Fernando, trayendo la colonización al Chaco. Con el correr del tiempo  se levantaron colonias, que constituyeron pueblos, se abrieron caminos y a su vera surgieron ciudades.

Por Carlos López Piacentini 

Todo ello fue posible merced a que un día, desde Udine, un grupo de friulanos puso proa rumbo a América del Sur, lejana e infinita, y después al Chaco; ese tan temido y misterioso Chaco, lanzándose  temerariamente  a la gran aventura a la que los llevó, precisamente, el río Negro. Un río que hoy agoniza. Ya en 1960 Carlos López Piacentini  advertía sobre esta penosa realidad en un texto que ofrecemos a continuación.

Así el río Negro se vinculó estrechamente a la historia de Resistencia, desde sus orígenes. Pero la ciudad creció y sus hijos se fueron olvidando de este curso de agua que, en su momento fuera un cordón umbilical para su nacimiento ya que por él se nutrió, pero con el correr del tiempo fue muriendo lenta pero inexorablemente.

La ciudad y sus habitantes comenzaron a vivir de espaldas al río, aun cuando muchos de sus pobladores buscan a diario en sus costas un paliativo para las altas temperaturas veraniegas que sólo el olvidado río les puede ofrecer. Pero ese mismo poblador contribuye a la destrucción de sus elementos naturales y nada se hace por su conservación. Además de limo de arrastre natural y de las ramas que obstruyen su curso, se arrojan objetos, se eliminan residuos, etcétera.

Así el río se va achicando con un destino de muerte, mientras los añosos árboles caen sobre su curso inclinando sus copas, mientras las ramas y troncos van creando nuevos y tortuosos meandros y su agonía se prolonga ante la indiferencia de un pueblo que nació de él, creció y afianzó su desarrollo como ciudad pujante a través de sus negras aguas.

El problema de la lenta muerte de este río, debe tener inmediata solución. Primeramente los habitantes de Resistencia y su zona de influencia  deben comenzar a verlo con otros ojos, a conservarlo, así como está, aunque lo ideal sería efectuar su dragado o represarlo con mejores técnicas, lógicamente, al intento de 1948, que se llevó a cabo próximo a la confluencia con el río Tragadero.  Ellos fue solo un ensayo, bien inspirado por cierto, por mantener un constante nivel de las aguas del río Negro, aprovechando las crecientes.

Se hace necesario regular estas aguas, ya que además de  contar así este curso con un nivel adecuado, se asegurará el líquido a las quintas ubicadas en sus proximidades, en ambas márgenes, a más de servir de lugar de esparcimiento y dar vida permanente a las zonas adyacentes.

El río Negro se va reduciendo. La característica vegetación costera va ganado terreno al lecho. Este problema está latente en todo el curso del río, desde su nacimiento en el centro norte del Chaco. En nuestra provincia no sólo mueren los ríos, sino también la floresta, convirtiéndose en zonas áridas con vegetación rala y espinosa, tal ocurrirá en la región oeste, donde los ríos o cauces muertos son innumerables.

Aquí, muy cerca, a nuestra vista, tenemos un ejemplo de lo que puede ser el río Negro en un futuro no muy lejano: otro curso de agua que ha sufrido un proceso sino parecido, algo similar: el riacho Arazá. Hace muchos años este curso de agua era de alguna importancia para la región. Así lo entendieron los viajeros y exploradores, haciéndolo figurar en los mapas como el más importante de los ríos que penetraba en el interior del Chaco. Hoy no pasa de ser un zanjón.

 

Estado actual: Calidad de sus aguas

Por Hugo Rohrmann

Periódicamente se detallan actividades que se realizan en el río Negro sobre el tema de calidad y recuperación del mismo, indicándose la escasa acción de los distintos organismos provinciales y municipales para frenar la agresión que sufre dicho curso a lo largo de su paso por las áreas urbanizadas de La Escondida, La Verde, Laguna Blanca, Colonia Popular, Puerto Tirol, Fontana, Resistencia y Barranqueras, que totalizan en su cuenca aproximadamente 250.000 habitantes.

La actualidad brinda detalles de contaminación del río con residuos y efluentes cloacales, ataque y avance sobre su ribera con construcciones y rellenos de distinta índole, falta de limpieza de la vegetación acuática, imposibilidad de navegación por obstáculos y ausencia de dragado

La historia recuerda la llegada de los inmigrantes como primeros pasos en la ocupación efectiva del territorio, a través de sus aguas que eran navegadas y utilizadas para la recreación de los vecinos, tanto en el río como en las lagunas de su sistema hídrico.

En cambio la actualidad brinda detalles de contaminación con residuos y efluentes cloacales, ataque y avance sobre su ribera con construcciones y rellenos de distinta índole, falta de limpieza de la vegetación acuática, imposibilidad de navegación por obstáculos y ausencia de dragado, que lleva a la conclusión de que la responsabilidad se encuentra en la inactividad de control por parte del Estado, y la falta de conciencia de la sociedad ribereña en preservar la calidad, las márgenes y sus riberas.

Debe destacarse que el río Negro desemboca en el río Paraná por el riacho Barranqueras, y que las periódicas inundaciones obligaron a definir un esquema de defensa para tratar de disminuir los daños que provocan, con lo que automáticamente se distorsionó su comportamiento natural, ya que en caso de crecidas del río Paraná se cierran las compuertas en Barranqueras y el río no tiene una descarga directa, agravando su calidad por la descarga directa o indirecta de efluentes cloacales, industriales, domiciliarios.

A su vez la contaminación o no depende de la cantidad de agua que lleve el río. Si como ocurrió en la última década signada por la sequía, el río no trae escurrimiento, la calidad del agua disminuye automáticamente. En épocas de mucha lluvia el escurrimiento genera su limpieza y mejora la calidad. Hay una directa relación entre cantidad y calidad del agua, y en épocas de poco escurrimiento, la calidad del agua del río Negro mejora solamente con el flujo y reflujo de entrada del río Paraná con influencia hasta Puerto Tirol.

De lo expuesto queda claro que si se quiere preservar la calidad del recurso hídrico del río Negro y hacer un uso racional de su espacio, se necesita la voluntad y esfuerzo de todos los sectores involucrados en pos de ese objetivo, con un fuerte rol del Estado en controlar y monitorear el avance y la descarga de contaminantes a niveles compatibles con el medio natural, una fuerte tarea de publicidad y difusión de toma de conciencia de los habitantes en la necesidad de preservar esos ambientes compatibles con la calidad de vida adecuada para el hombre, donde los medios periodísticos tienen una obligada y necesaria tarea.

La decisión de vivir en condiciones adecuadas para cualquier ser humano requiere de la suma de voluntades, de la conciencia de que ello es posible, de dejar de lado intereses sectoriales, de la posibilidad concreta que alcanzar el bien y la salud pública se realiza con el aporte de todos los sectores involucrados. 

(El autor es ingeniero, Director Estudios Básicos Administración Provincial del Agua)

 

Comisión de Recuperación del Río Negro

El 16 de febrero de 1979 se constituye la Comisión de Recuperación del Río Negro. Se trata de un grupo de profesionales y vecinos empeñado en la recuperación del curso de agua que cruza la ciudad y que se encuentra contaminado por desechos industriales, residuos cloacales y todo tipo de efluentes. De esta manera se ha convertido en un camino fluvial lleno de basura que impide su uso a la población.

Desde entonces el trabajo de esa comisión trató de concientizar a autoridades y a vecinos para su recuperación. El accionar tuvo y tiene altibajos, lográndose algunos adelantos como su limpieza, dragado parcial, utilización para la navegación deportiva, pero que al poco tiempo se desvirtúan por el abandono. Tampoco es constante el trabajo de la Administración Provincial del Agua (APA), que muchas veces sin recursos y otras por razones políticas no lograron plasmar el objetivo.

Muy pronto la Comisión cumplirá 36 años y la encuentra en uno de los momentos de mayor ostracismo. De todos modos Resistencia, toda la comunidad con las autoridades a la cabeza deberán recuperar el río Negro, el símbolo de su historia.