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El legado de las manos indígenas

Hace dos años la producción de artesanías comenzó a transitar un nuevo camino en la provincia: el de construir trabajo con inclusión, construido en base a una alianza entre tradición e innovación. Un programa nacional asignó fondos y recursos para que cada uno haga lo que sabe, perfeccione técnicas y responda mejor a las demandas del mercado. Hoy más de 600 chaqueños se organizaron para producir con nuevos estándares, materiales y estrategias. A la experiencia se sumó conocimiento técnico para hacer posible el crecimiento económico de más familias rurales.

Texto de Claudia Araujo – Fotos de Prodear Chaco

El trabajo es complejo. Implica conciliar respeto a la identidad de los pueblos originarios y perspectivas de crecimiento comercial para una actividad en la que el 90% son mujeres y muchas de ellas tienen hijos.

La producción artesanal de los pueblos wichí, qom y moqoit reúne particularidades únicas que el programa de desarrollo de áreas rurales (Prodear) busca potenciar y desarrollar.

Prodear se diseñó en base a experiencias anteriores de trabajo en el territorio con artesanas indígenas de la región del Gran Chaco.

Con una mirada integral se hace hincapié en el saber cultural y la identidad de los pueblos indígenas como elementos movilizadores y generadores de cambio que permitan una mayor equidad y participación social.

El programa busca respaldar a los pequeños productores rurales y en el Chaco propone siete líneas o cadenas: foresto-ganadera, apícola, caprina, artesanal, frutihortícola, porcina y láctea. Además las acciones se encuadran en

Como la mayoría de las políticas focalizadas que se impulsaron en los últimos años, las acciones del Prodear se ejecutan desde la perspectiva de los derechos humanos. Y por tratarse de una actividad eminentemente femenina, conlleva acciones con perspectiva de género.

Aunque el proyecto es reciente, en los dos años de compartir capacitaciones e intercambiar experiencias, los artesanos se asociaron para encarar nuevos emprendimientos y ya se pueden ver cambios y algunos resultados.

Una de las particularidades del programa es la permanente intención de conciliar conocimiento tradicional con innovación. “Todo lo que se diseñó fue en base a experiencias anteriores de trabajo en el territorio con artesanas indígenas de la región del Gran Chaco”, explica Myriam Perret, a cargo de la coordinación con los artesanos. Para asegurar que esa complementariedad se dé, el énfasis está en el seguimiento. Las tareas son monitoreadas en forma continua por técnicos locales y provinciales.

El camino

Para comprender cómo funciona el Prodear, sirve describir que en lo que hace al desarrollo del producto, primero fue necesario mejorar la calidad de los objetos e incorporar innovaciones, como nuevas formas y nuevos insumos. Con el trabajo de las hojas de palma, por ejemplo, además de los típicos canastos se empezaron a hacer otros elementos como hueveras con forma de gallina y paneras estándar.

Y en relación con las nuevas formas, a partir del estímulo del programa, la producción se incrementó. Para ejemplificar el caso, una de las asistentes a los talleres mencionó: “Al principio hacíamos solo canasto común y como el mercado quería variedad se hicieron otras artesanías que antes no estaban.

La tortuguita siempre estuvo, pero los otros animales fueron surgiendo. Algunas hacían tres veces para que le salga la forma del animalito. Las mujeres más ancianas continúan haciendo canastos comunes”, describió la mujer entre las observaciones que en forma anónima dieron a los técnicos al final de un encuentro.

La etapa de desarrollo de procesos incluye analizar y documentar prácticas locales para ponerlas en sintonía con la demanda, debatir devoluciones del mercado, promover innovaciones como la homogeneización y el mantenimiento de un stock de objetos.

Para alentar la comercialización es necesario relevar, analizar, documentar y apoyar prácticas locales; promover alianzas con instituciones como el Cecual y museos (Ertivio Acosta, por ejemplo), entre otras. También se alienta la especialización de un intermediario -preferentemente privado-, y que cuando se determine un precio se contemple el valor de mercado. Todas las acciones apuntan a que los artesanos puedan autogestionar su emprendimiento y a que, a partir de un financiamiento inicial –estatal-, se organice un acopio de artesanías que se regenere luego con las ventas.

Los artesanos no trabajan aisladamente, su fortaleza reside en la capacidad de encarar un emprendimiento colectivo. Por ello en simultáneo al trabajo sobre los procesos de producción, el Prodear impulsa la asociatividad, para que se constituyan entidades estables y con reconocimiento formal. Cuanto mayor sea la diversidad, mejor; cuantas más personas de diferentes grupos domésticos, de parentesco y de edad haya, mayores serán las posibilidades de intercambio y aportes.

Entre los valores que apuntan a lo mismo, se considera ideal la toma de decisiones en conjunto, compartir los encargos, planificar el uso de fondos en el corto plazo y que la venta sea asociativa también. Referentes del programa aseguran que en el reconocimiento de las organizaciones, sus formas de ordenamiento y liderazgo, y que se fomenta una mejora del vínculo entre agrupaciones.

 

Cómo lo hacen

Un financiamiento inicial permitió reunir cierta cantidad de artesanías y desarrollar capacitaciones, además de solventar gastos de traslado (que faciliten la provisión de materia prima y asistencias técnicas), la compra de herramientas (máquinas de coser, hornos, palas, machetes, lona) y organizar operaciones, y la logística interna y externa. Como los artesanos necesitan infraestructura donde resguardar sus productos, entre los proyectos de mayor envergadura se prevé la construcción de centros.

La capacitación

En los talleres de desarrollo de calidad se aborda la mejora de terminaciones y desarrollo de nuevos productos, y en el de fondo rotatorio, la instalación de fondos que las organizaciones puedan administrar para el acopio de mercadería y su posterior comercialización.

Hubo otros encuentros sobre formalización de organizaciones, para difundir las características, requisitos e incompatibilidades del monotributo social agropecuario.

 

El programa

Desde su presentación el Programa de Desarrollo de Áreas Rurales (Prodear) se propone apoyar, con equidad de género, la efectiva integración de las familias rurales a la vida social y económica del país.

Entre los medios para lograrlo están el desarrollo de capacidades que les permitan incrementar los ingresos de la población rural y mejorar sus condiciones de vida, con participación en los procesos de desarrollo, con uso sustentable de los recursos naturales y especial atención a comunidades indígenas y a los jóvenes.

Las actividades se ejecutan a través de organizaciones representativas y para todas las cadenas de producción se propician estrategias de negocios rurales rentables orientados a los mercados, que contemplen mejoras en la gestión de la participación dentro de las cadenas de valor.

En cuanto al financiamiento se establece una distinción entre préstamos y subsidios, involucrando a instituciones públicas solamente en la provisión de subvenciones a través de enfoques participativos y dejando la colocación y administración de préstamos en el sector privado.

El problema del aislamiento y la pobreza de la población aborigen se enfocan desde un enfoque integral, en tanto la equidad de género constituye un eje de acción transversal a todas las actividades del programa.

 

Tres componentes

A través de tres ejes se contemplan instrumentos específicos:

1. Fortalecimiento del capital humano y social. Capacitación y acompañamiento técnico para consolidación de organizaciones económicas. Formación de jóvenes promotores/as y emprendedores/as. Financiamiento no reembolsable para proyectos comunitarios. Financiamiento no reembolsable para proyectos económicos y de infraestructura comunitaria para comunidades aborígenes

2. Desarrollo de negocios rurales. Asistencia técnica comercial, de gestión y productiva. Acceso a los mercados y apoyo a la gestión comercial. Fondos financieros para el desarrollo de negocios.

3. Desarrollo institucional. Fortalecimiento de instancias gubernamentales

Apoyo a la generación y participación en Instancias de diálogo público-privadas.

 

Enfoque de género

En un acto reciente la coordinadora provincial del Prodear Marta Soneira explicó que el programa es amplio, mira varias perspectivas: el crecimiento organizacional, la participación de los productores en la toma de decisiones como de la mujeres también, conceptos que tienen que ver desde la violencia familiar a capacitaciones específicamente productivas.

Una muestra de esa impronta se dio en diciembre cuando se dictó un taller sobre violencia de género en el paraje El Pastoril de Villa Ángela. El Prodear

Organizó esos espacios en áreas rurales del interior a través de su área de Género y en forma conjunta con la Dirección de la Mujer de la provincia.

En los encuentros se trabaja información para preservar el cuidado de todos, especialmente de los adolescentes y mujeres, para ofrecerles herramientas de protección ante un caso de violencia.

Además de las mujeres de la cadena artesanal, asistieron jóvenes y niños de la comunidad de El Pastoril. Al término del encuentro la responsable del área Lucía Scaglione anticipó que para 2015 se tiene previsto continuar con estas actividades en los parajes conocidos como Lote 20 y El Peuriel.

 

Hacia el desarrollo de las artesanías indígenas

Con el fin de fortalecer el desarrollo de las artesanías indígenas, técnicos de producción organizan talleres en varios puntos de la provincia. La idea es perfeccionar lo que ya se venía haciendo en la provincia, sumándole características que permitan posicionarlas como productos de mercado. 

Para el Ministerio de Producción la ejecución del Prodear y la inclusión de pueblos originarios a la cadena de producción artesanal es uno de los mayores logros registrados, fundamentalmente, en la zona de El Impenetrable.

El proyecto para el desarrollo de las artesanías indígenas del Chaco pretende facilitar el acceso al conocimiento en manejo de requisitos formales para el mantenimiento de la organización y mejorar lo hecho hasta el momento.

Con referentes de El Sauzalito, Misión Nueva Pompeya, Lavalle, El Espinillo, Juan José Castelli y Miraflores en un reciente encuentro se priorizaron temas y en base a las propuestas de las productoras se adaptaron nuevos contenidos. Como desde el principio de la puesta en práctica del programa, la dinámica de trabajo consiste en alternar actividades de transmisión de contenidos, ejercicios prácticos, socialización, discusión y análisis.