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Santa Fe le pone al cascabel al polarizado

Llegan los primeros calores y los automovilistas que no lo hicieron aún comienzan las consultas sobre polarizar los vidrios del vehículo pero a la hora de averiguar si está permitido no existe ninguna norma clara al respecto y han sucedido casos de arbitrariedades en las policías camineras capaces de arruinar un viaje sin ningún instrumento legal que respalde su accionar. 

Si se analizan las leyes de tránsito más elaboradas vigentes en nuestro país (la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449, el Código de Tránsito de la Provincia de Buenos Aires, decreto 40/07, la ley N° 2148 de la Ciudad de Buenos Aires, la ley de la provincia de Mendoza N° 6082/94 y la ley provincial de Córdoba N° 8560/96) se puede apreciar que no se explica adecuadamente o no se hace de forma explícita ninguna referencia al tema y quedan puntos oscuros.

En México debido a la cantidad de episodios de inseguridad, la policía está autorizada a intervenir en autos particulares y quitarles los polarizados si los dueños acceden, de otra manera se les confecciona una multa que puede ser anulada si en los próximos 15 días lleva el vehículo a que lo verifiquen sin polarizados.

Apenas se dice que “los vidrios deben ser transparentes con grado de tonalidad adecuado”. Y en algunos casos, tampoco se establece cuál debe ser el grado de tonalidad máximo para la utilización de las láminas en los vidrios.

La reglamentación de esta ley fija la polarización de los vidrios hasta un 25% de la transmisión luminosa en los parabrisas y hasta un 30% en los demás. Algo bastante difícil de comprobar a simple vista en la calle por cualquier efectivo policial.

En el decreto 779/95 de la Ley Nacional se expresa que “la transmitancia de luz no debe ser menor al 75% para los parabrisas ni inferior al 70% para el resto de los vidrios”. Pero los órganos de control no cuentan con los elementos necesarios para poder medir la transparencia de las láminas.

Sólo la ley de Tránsito de la Ciudad de Buenos Aires es más sencilla y específica: dice que “a los fines de control de los grados de tonalidad, se deben distinguir a los ocupantes del vehículo a corta distancia”.

EL PROYECTO SANTAFESINO

El senador provincial santafesino Ricardo Kaufmann propuso el mes pasado la reforma del artículo 49º de la Ley Provincial Nº 13.133 y sus modificatorias, referido a las láminas polarizadas, con el fin de “autorizar la utilización de láminas de oscurecimiento que reduzcan el traspaso de luz hasta un 30%, como máximo, en los vidrios laterales y trasero de los vehículos automotores, incluso los afectados al transporte público de pasajeros en cualquiera de sus modalidades”.

La norma aprobada en la Cámara Alta por unanimidad está para su tratamiento en Diputados y aunque aquí también nos encontramos con el problema del control la ley se muestra más coherente que otras al admitir que para nuestra región el polarizado de vidrios es un tema de confort y necesidad teniendo en cuenta el efecto del calor sobre las habilidades y la concentración a la hora de conducir.

La norma nacional hace la salvedad que por razones de clima y temperaturas, las autoridades de la jurisdicción provincial pueden legislar por ley sobre la excepción, teniendo en cuenta las particularidades climáticas de la región. Santa Fe -dice la ley- “está ubicada en una región de elevadas temperaturas, producto de la acción de los rayos solares, que hacen imprescindible la adecuación de los vehículos para su comodidad en cuanto a la temperatura interior.” Santa Fe busca con esta ley unificar la gran disparidad de criterios que existen a lo largo de la jurisdicción provincial relativos a la materia.

Polarizar el parabrisas está prohibido por la Ley Nacional de Tránsito. Se tolera una franja de 15 centímetros en la parte superior como protección contra el sol.

PELIGROSIDAD

Desde el punto de vista normativo el instrumento santafesino no contradice las leyes vigentes que regulan la materia. Así la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449, a la que la Provincia de Santa Fe adhirió, no sólo no lo prohíbe sino que entre los dispositivos mínimos de seguridad que exige de los automotores se hallan los “vidrios de seguridad o elementos transparentes similares, normalizados y con el grado de tonalidad adecuados”.

Durante seis meses la norma estuvo en estudio de las Comisiones de Economía, Agricultura, Ganadería, Industria, Comercio y Turismo y de Asuntos Constitucionales y Legislación General sobre todo analizando el tema de la seguridad concluyéndose que estadísticamente los accidentes de tránsito responden a causas como exceso de velocidad, violaciones de semáforo, impericia, cansancio, alcoholismo, fallas mecánicas y no están comprobado casos por el uso de láminas de seguridad y protección solar.