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Obra pública: unos 3.500 obreros perdieron su trabajo este año, mientras las empresas esperan una reactivación

Contrastando la mejor época del año pasado y estos últimos meses de 2014, unos 3.500 obreros de la construcción perdieron su trabajo en la provincia, según el cálculo que hace la delegación chaqueña de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra). 

Mientras tanto, uno de los principales grupos de empresas constructoras con asignación de obras de viviendas sociales, admite la paralización durante este año por falta de fondos, lo que impidió terminar unidades que estaban cerca del final en distintos puntos del Chaco. 
El secretario general de la Uocra local, Tiburcio Fernández, y el vicepresidente del Centro de Empresas Constructoras de la provincia, Mateo Aleman, trazaron ante NORTE el panorama local de la obra pública y de la construcción en general, tras conocerse el informe de la Consultora Noanomics publicado ayer, que indicaba una caída en la obra pública del Chaco de un 27,3% interanual entre junio de 2013 y de 2014. Allí también se indicaba un 14% de caída en la cantidad de obreros empleados, entre 2011 y julio de este año; y un leve repunte en el consumo de cemento. 
“Con respecto al 2013, hubo un retroceso importante. Pasamos de alrededor de 10 mil empleos en la construcción a 7.000 o menos, un número que varía constantemente en este último tiempo. O sea que se perdieron alrededor de 3.500 puestos de trabajo”, analizó el líder local de la Uocra. 

En distintas localidades fueron paralizadas las obras de varios grupos de viviendas. El motivo es la falta de fondos, que se tornó irregular desde fines de 2013.

Al dar los motivos de esa sensible baja, Fernández explicó que “hay licitaciones que cayeron, porque la inflación les comió los costos”. De igual forma, sostuvo que el descenso más importante en cuanto a la obra pública se produjo en la construcción de viviendas. Aunque marcó también que es factor de pérdida de puestos de trabajo la paralización de obras por cuestiones políticas, cuando la municipalidad las paraliza por alguna situación irregular o por una simple disputa con el gobierno de la provincia. 
Para Fernández, no es menor el daño que las cooperativas constructoras le ocasionan al empleo en el sector. “Las cooperativas están todas en negro y nos generan achicamiento en la cantidad de obreros, porque las obras se asignan a ellas por la acción de los intendentes que van a gestionar a Buenos Aires”, sostuvo el dirigente. 
En ese orden, marcó que los trabajadores de esas organizaciones “no tienen obra social ni cobertura alguna”; al tiempo que marcó que esa modalidad en el sector de la construcción fue “creada por el gobierno nacional”, como una forma de hacer política. Con ese panorama, Fernández planteó la inconsistencia de argumentos: “Así, cómo vamos a hacer una reactivación productiva para que la provincia tenga trabajo”. En tanto, si bien destacó los beneficios del programa Procrear para las familias adjudicatarias, resaltó la necesidad de ejecutar esas obras a través de empresas constructoras. 
Ante el creciente número de cooperativas, el dirigente de la Uocra pidió controles más efectivos y sanciones ejemplificadoras para las que trabajen en forma irregular. 
“La obra privada siempre nos da una mano, pero el gran problema está cuando vivienda cae por certificaciones y mayores costos”, contrastó. Finalmente, se mostró esperanzado con un cambio de panorama desde enero de 2015.

Golpeados pero optimistas 
Pese al panorama que, desde fines de 2013, atraviesa el grupo de firmas nucleado en el Centro de Empresas Constructoras de la provincia de Chaco (CEC), su vicepresidente expuso una mirada optimista. Mateo Aleman admitió unos 400 o 500 despidos que produjo el sector en los últimos nueve meses, producto de la falta de fondos para continuar con las obras en marcha. 
“Hemos tenido una caída”, trazó el empresario al dar cuenta del nivel de actividad y empleo en el sector. Explicó luego que existen dos grandes grupos de obras en los que las empresas de la entidad tienen injerencia: el Programa Más Cerca y el plan que sucedió al denominado “Sueños Compartidos”. En ambos, las obras fueron paralizadas a poco de terminarse. 
Sin tener muchas certezas sobre las razones de la falta de fondos, y sin atribuir la cuestión a la órbita provincial o nacional, Aleman marcó el gran esfuerzo de las empresas por sostenerse durante todo este año casi sin actividad. “Muchas empresas aguantaron siete u ocho meses de certificaciones. Hemos dejado de cobrar, pero hay promesas de reactivar los pagos”, destacó, al dar cuenta de las gestiones de autoridades de la provincia. 
De todas formas, el empresario reconoció los graves trastornos que la paralización genera, no sólo en la pérdida de puestos de trabajo sino también a los proveedores que forman parte de la cadena constructora. “Acá hubo una transición (en la provincia) y se reconoce que, como todas, son traumáticas”, analizó. 
Al dar más precisiones, Aleman valoró que una situación distinta se dio con el programa Techo Digno, uno de los pocos que logró mantener actividad de la mano del Instituto de Vivienda. En tanto, con respecto a las obras en manos de las empresas del CEC, precisó que resta completar entre un 8 y 12% de las viviendas del explan Sueños Compartidos, en las que trabajan unas diez empresas; y un 20% de las casas del plan Más Cerca. En conjunto se trata de un número importante de viviendas distribuidas en ocho o nueve localidades de la provincia. 
“Los fondos se cortaron en diciembre de 2013, pero somos optimistas porque nos dijeron que nos van a pagar. Hablamos del tema todas las semanas y sabemos que existen gestiones”, ponderó finalmente.