Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/109960

Géneros e identidades (Re)construcciones desde el arte

Reflexiones sobre la exposición Cosas nuestras. Sobre la diversidad en el imaginario de lo femenino, coordinada por la curadora Rosana Toledo.

Desde hace algunos años se ha hecho frecuente la presencia del debate sobre temas referidos a género, identidad y sexualidad en el ámbito público y el arte no ha sido la excepción. En efecto, son discusiones que en el espacio artístico tienen ya un recorrido de algunas décadas. La propuesta curatorial Cosas Nuestras de Rosana Toledo, ofrece a los espectadores, una mirada reflexiva sobre algunos procesos respectivos a estas cuestiones.

Desapego, de Celeste Massin (objetos, instalación).

Quienes de algún modo estamos vinculados a este campo, sabemos que al arte no se le pide corrección política ni coherencia ideológica, y mucho menos una visión de la realidad como proyección de futuro. Somos conscientes también, de que el arte contemporáneo visibiliza y problematiza debates que están presentes en la sociedad y por tanto debemos acercarnos a las obras despojados/as de prejuicios, atentos/as, lúcidos/as, debido a que su producción es una invitación a la reflexión y a la movilización de los individuos. Tratar sobre cuestiones de identidad sexual y de género en el arte no es un ejercicio menor. Algunas voces consideran que asistimos a una superación del feminismo, debido a que muchos de los reclamos provenientes de esta corriente han sido absorbidos por el imaginario social.

Sin embargo, en Cosas Nuestras, encontramos elementos a través de los cuales podemos percibir una intención que marca la postura opuesta. La muestra presenta una visión contrahegemónica respecto a grandes problemáticas actuales: sexualidades; estética; étnica; religiosa. Entre las propuestas artísticas se percibe por sobre todo, versiones no-canónicas de producción en las que la cuestión de la identidad subyace en la mayoría de ellas.

Desde los años 70, los movimientos feministas alentaron a las revisiones de la historia del arte tradicional, cuando notaron que el discurso historiográfico solo registraba artistas varones.

Los revisionismos comenzaron por “enmendar el error” de la omisión de mujeres productoras pero también lograron visibilizar particularidades de las producciones, en tanto obras de autoría femenina. Las producciones en esta línea pretendían desarticular el vínculo entre feminidad y maternidad. Las alusiones al cuerpo y a lo biológico no se realizaban desde el erotismo, sino que contemplaban propósitos diferentes. Se rechazaba el desnudo para consumo masculino  heterosexual y se promovía la idea de una sexualidad femenina no-pasiva. La pastilla anticonceptiva aparecida en esta época, posibilitó el control de la natalidad y separó al sexo de la procreación. En este contexto, se reivindicó el orgasmo clitoriano y en las artes apareció una iconografía vaginal y clitórica sin precedentes en las artes de los artistas varones.

En un orden coherente con estas reivindicaciones, se promovió también la (re)valoración de las prácticas hasta entonces consideradas artesanales, conocidas como “labores femeninas”.

La costura, el tejido y el bordado ocuparon un rol protagónico, así como también la cerámica, la cestería, la producción textil. Estas prácticas ingresaron al campo artístico a modos de nuevos lenguajes e instalaron el debate en torno a la disgregación del binomio arte-artesanía.

Algunas artistas, tomaron del movimiento feminista el lema “lo personal es político”, y la experiencia, lo social y el arte comenzaron a operar como estratos asociados.

La Cautiva, de Victoria Díaz (performance, video-instalación).

La exposición Cosas Nuestras es legataria de algunas de estas cuestiones. Las identidades sexuales se problematizan en algunas obras, en relación con las expectativas sociales sobre lo femenino.

La referencia al vello, o al cabello femenino en la obra “Desapego” de Celeste Massin manifiesta las prácticas a las que se exponen las mujeres en las técnicas de depilación o en las cuestiones relativas al peinado.

Su asociación con la idea de “modelos de belleza” en la sociedad actual es ineludible. Una referencia a otros “modelos de mujer” podemos encontrar en la obra de Maia Navas, quien a través de una cita de la obra paradigmática del arte occidental, La última cena de Leonardo, pone en evidencia la exclusión de la figura protagónica femenina en los “grandes relatos”. En el discurso religioso, las tipologías de mujer se enclaustran en María o Eva: santa o promiscua, sumisa o pecadora y un largo número de etcéteras. La alusión religiosa también aparece en “La Cautiva” de Victoria Díaz, que también a modo de cita de una obra paradigmática del arte nacional, expone un conjunto de ideas sobre la religión, el control de los cuerpos, la violencia y algunos tipos de “cautiverios”.

La imaginería vaginal de la obra de Elizabeth Bernal, propone visiones sobre una sexualidad femenina no falocéntrica. A través de una macro-escala y de referencias en primer plano de representaciones genitales, despliega ideas sobre la(s) sexualidad(es) femenina(s) asociadas al placer y al dolor.

Estas prescripciones de modelos de belleza, de mujer, de deseos también se exponen a través de la problematización de las presiones sociales y “la belleza” de las mujeres, pueden percibirse en las obras de Vero Madrid Mariana Alarcón. En  esta misma línea, la obra de Rosana Toledo realizada con la colaboración de Patricia Hakim, adiciona un plus al respecto de conflictos en torno a la obra de arte como mercancía, las condiciones institucionales y de profesionalización artística.

Las referencias a las labores femeninas se manifiestan en la obra de Claudia Contreras “máquina de caos” y en la del Colectivo de Artistas de Resistencia. En ambas convergen ideas respecto de la acción de reparo, de amor e introspección presentes en las prácticas tradicionales.

Sin título, de Vero Madrid (fotografía).

Que el arte de nuestra región exponga obras que discuten las identidades de género, que desarticulan mandatos sociales que traemos desde la antigüedad, quiere decir que el arte está cumpliendo su función. Está haciendo “pensar” al gran público que hay opciones más allá de las imposiciones. No está dictando un programa de lo que debiera ser, sino, de lo que debemos liberarnos.

Cosas Nuestras constituye una propuesta inaugural sobre estas cuestiones en el arte de la región. Es una muestra amigable, sobre temas que tal vez no lo son tanto. Es una exposición que invita a reflexionar y que no busca “espantar” a los espectadores/as sino ofrecer. Brinda una mirada múltiple, sin centro, donde los/as artistas, emergentes y consagrad@s comparten y dialogan sobre las representaciones femeninas en nuestra cultura. Revelando e interpretando “lugares” comunes, pero sin dejar de comprometer aspectos subjetivos.

Pone en evidencia el giro que dio el arte de la Región en la última década. La apertura a temas que posibilitan la expresión  de corrientes de pensamiento contrahegemónicas, alternativas, subalternas. Producciones que contienen profundas reflexiones y que demandan atención y  erudición por parte de las/os espectadores/ as. Es positivo que el arte se corra del lugar del “arte bello”; que no dé lugar al debate “me gusta o no me gusta” y que plantee objetivos menos personales y más colectivos, ya que esta postura, correrá del centro de la escena al/a la artista como centro para la búsqueda solidaria.

Andrea Geat

Licenciada Unne-Conicet

Cosas nuestras: acciones e intervenciones

Motivada por el índice de violencia hacia las mujeres que se puede notar en la provincia, son 15 femicidios en nuestra provincia en lo que va del año, situación de la que no escapa la realidad nacional y regional, propuse esta muestra que trata en torno a las creencias, modos de ser y hacer en relación a la conformación de nuestro imaginario.

Cosas Nuestras es una exposición interdisciplinaria de mujeres, transexuales y varones que con sus obras ponen en cuestión algún aspecto del patriarcado, o de los modelos de arte heredados, en relación al mundo de lo femenino. Son artistas de nuestra región: Chaco, Corrientes (Argentina), Asunción (Paraguay) están representados, y artistas amigas de Buenos Aires: Mariana Alarcón (Chaco, Argentina), Elizabeth Bernal (Chaco, Argentina), Sofía Victoria Díaz (Chaco, Argentina),Sergio Falcón (Chaco, Argentina), Vero Madrid (Chaco, Argentina), Celeste Massin (Chaco, Argentina), Maia Navas (Corrientes, Argentina) Bashe Nuhem. Chaco, Argentina, Paula Souilhé (Chaco, Argentina), Colectivo Artistas de Resistencia (Chaco, Argentina), Rosana Toledo y Patricia Hakim (Chaco, Argentina y Buenos Aires), Haylly Zamora (Chaco, Argentina), Mónica Van Asperen (Buenos Aires, Argentina), Claudia Contreras (Buenos Aires, Argentina), Claudia Casarino (Asunción, Paraguay) y Erika Javier (Asunción, Paraguay).

Cosas Nuestras es una exposición interdisciplinaria de mujeres, transexuales y varones que con sus obras ponen en cuestión algún aspecto del patriarcado, o de los modelos de arte heredados, en relación al mundo de lo femenino

En el marco de Cosas Nuestras, se presentaron acciones y perfomances de contenido social.

Caricia- Cicatriz es una intervención urbana que realizó Sergio Falcón en compañía de su hermana y vecinas del Cecuba, como una reflexión en torno a las relaciones entre las personas, proponiendo hacer hincapié en lo que nos une.

Erika Javier, colectivo conformado por una pareja de artistas, presentan videoperfomances en las que se encuentran referencias a identidad, estado, lo contemporáneo en el arte y el poder.

Sofía Victoria Díaz, con la obra La Cautiva, evidencia el maltrato y la violencia sobre el cuerpo, generado desde los principios religiosos.

II Acción textil por la memoria, propuesta del Colectivo de Artistas de Resistencia en adhesión a las conmemoraciones por la Masacre de Napalpí en la que emplean el bordado y la costura como metáfora de reparación del tejido social, a la vez que proponen una reunión de personas en un gesto colaborativo en lugar de creación de monumentos.

Diseño de afiches Línea 137, una propuesta del diseñador gráfico José Tejeda (T&T comunicación visual) con la adhesión de los diseñadores gráficos Daniela Pasquet (diseñadora independiente), Karina Gómez (estudio Spacio Gráfico) y Pilar Polo (Be3 Group).

Con la intervención del Grupo de Danza Identidad, que intervino la muestra amorosamente actuando como interfaz entre las obras y el público, se realizó el cierre de la muestra.

Por Rosana Toledo