Temas de hoy: LAB Secheep Bono de fin de año Actividad industrial La Final del Siglo
Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/106962

En La Tigra, la iglesia ortodoxa San Jorge recupera el esplendor

En el último año de la década del 1940, donde se originó La Tigra, un grupo de atrevidos ucranianos llegó a tierras desconocidas escapando de la guerra y buscando la paz. Esos inmigrantes traían de su tierra la religión ortodoxa, necesitaban un edificio que albergara su religiosidad y los amparara en la fe para sobrellevar tiempos difíciles en un territorio que recién comenzaba a poblarse.

Por Agencia de Sáenz Peña

A mediados de 1949, con la idea de construir una iglesia ortodoxa, la comunidad comenzó a reunirse para concretarlo. De las reuniones surgió la primera comisión integrada por Nikifor Korda, Atanasio Kolinski, Alexis Romaniuk, Vacilio Dasiuk, Juan Bardiuk, Juan Suchobinski y Pedro Skopiuk.
Las obras permitieron recuperar el brillo de la iglesia. Adrián Pinatti acompañó el proyecto y la fundación Chaco Solidario puso el dinero.
La estructura se deterioró con el paso del tiempo y la falta de mantenimiento. Hoy es uno de los pocos templos ortodoxos en la provincia.

El 19 de agosto de 1949 se colocó la piedra fundamental. Los descendientes de aquellos colonos narran que en la roca se colocó una astilla muy pequeña que pertenecía a “la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo”.

El mismo día se celebró la primera misa en el lugar y a continuación comenzó la construcción del edificio, que se levantó en 18 meses, colocándose un tiempo después “sus hermosas cúpulas que todavía sobresalen en el pueblo”. El primer sacerdote fue Iván Jaroslavski, quien además colaboró y asesoró a la comisión en la construcción del “primer templo religioso construido en La Tigra”.

La iglesia San Jorge fue además el primer edificio religioso del departamento O´Higgins, y hoy es una de las cuatro únicas ortodoxas en el Chaco. Las demás están en Machagai, San Bernardo y Las Breñas, todas con sus característicos templos coronados con cúpulas celestes. En Machagai y San Bernardo los edificios también fueron recuperados como el de La Tigra. 
En pleno proceso de refacción, el padre Branko mantuvo las celebraciones religiosas.
Ceremonias en el histórico edificio. La comunidad comenzó con los apellidos Korda, Kolinski, Romaniuk, Dasiuk, Bardiuk, Suchobinski y Skopiuk.

La reparación del daño

Después de décadas de casamientos, bautizos, rezos de agradecimiento, celebraciones patronales y pedidos por buenas cosechas, la comunidad se quedó sin sacerdote y el templo sólo albergó silencios. El cierre deterioró y deslució el tradicional edificio. Los daños parecían irreversibles, hasta que hace un par de años una visita del arzobispo de Cetinje y Metropolita de Montenegro, Amfilohije Radovic y el sacerdote Bosko Stojanovic hizo posible la reapertura y la posibilidad de una restauración.

El rescate de una tradición

La iglesia ortodoxa serbia solicitó a su par ucraniana autorización para celebrar en La Tigra. Ante la falta de sacerdotes y con la llegada al Chaco del religioso ortodoxo serbio Branko Stanisik, puede celebrar en las capillas ucranianas “porque en definitiva la fe es la misma, somos todos ortodoxos”. La comunidad lo recibió con satisfacción después de varios años y sin olvidar que, de la misma iglesia, fue el padre Bosko quien reinició las celebraciones litúrgicas, luego llegó Branko ya como sacerdote estable en la provincia.

Las cúpulas características habían perdido el brillo pero no el espíritu ortodoxo.

El proyecto de refacción fue impulsado por concejal Adrián Pinatti. Se creó una comisión con descendientes de los primeros inmigrantes y el gobernador Jorge Capitanich otorgó a la Fundación Chaco Solidario la responsabilidad de financiar las obras hasta lograr que hoy la iglesia esté restaurada y próxima a reinaugurarse.

La mayoría de quienes trabajaron en la edificación del templo San Jorge ya no está, pero sí sus descendientes y toda La Tigra que ya no ve ruinas. La iglesia ortodoxa recuperó su esplendor y se destaca con sus cúpulas de furioso celeste en la principal avenida, en el corazón del pueblo que alberga a hijos y nietos de los ucranianos que la construyeron en la primera parte del siglo pasado. Los lugares hacen a la identidad de los pueblos y es necesario recuperarlos.