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Los coches perdidos del Titanic

La tragedia del Titanic cumplió 102 años la semana pasada, y muchos especulan aún con la posibilidad de que en su interior hubiera decenas de coches de lujo. En la tragedia murieron oficialmente 1.514 personas y solo se salvaron 710, que llegaron a Nueva York tres días después a bordo del buque Carpathia. Aunque a lo largo del siglo XX se produjeron varios desastres marítimos con un mayor número de víctimas -en su mayor parte, causados por las dos guerras mundiales-, el recuerdo de la tragedia del Titanic ha permanecido como el de recuerdo más vivo en la humanidad.

Evidentemente, las decenas de documentales, libros y, sobre todo, la película que dirigió James Cameron en 1997 con el mismo nombre del barco han tenido mucho que ver en ello. Sin embargo, como muchas veces sucede con los acontecimientos históricos más conocidos a través de la ficción, el relato de los hechos reales termina distorsionándose irremediablemente.
Otro vehículo que lleva casi 90 años en el océano este Willys de 1930 y permite tener una idea de la acción del tiempo y el óxido sobre los naufragios.
Estos restos de Fiats yacen en el fondo del mar desde el inicio de la Segunda Guerra en la bodega del Umbria buque hundido en el Mar Rojo, frente a las costas de Sudán. Su estado a 70 años de estar bajo el agua da una idea del deterioro que deben haber sufrido restos que yacen hace más de un siglo.

Lo malo para la investigación es que el Titanic ha pasado a ser Patrimonio de la Humanidad según la Convención Internacional de la UNESCO para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático y eso significa que ya no se podrá corroborar si había realmente coches del Titanic y cuál su estado actual de conservación; además, los restos ya no podrán ser explotados ni expoliados, como venía sucediendo desde los años 90.

REALIDAD Y FICCION

“James Cameron me dijo que era su dinero, había invertido todo lo que tenía en la superproducción y eso le daba al menos derecho a tomarse algunas licencias”, afirmò Jesús Ferreiro -presidente de la Fundación Titanic- a la versión en español de la revista Auto Bild. La aparición de un Renault BK de 1911 en la pelìcula seguramente solo lo fue en parte, aunque quizá su repercusión sea un hecho tanto de estudio como curioso de por sí.

“No creo que hubiera ningún coche en el barco, salvo unas cajas de repuestos de Renault recogidas en el manifiesto de carga, lo que, quizá, podría tratarse incluso de un automóvil desmontado…”, asegura Ferreiro, que también basa esta afirmación en las 39 entrevistas a supervivientes del Titanic que ha hecho a lo largo de años. “Ninguno de ellos vio un automóvil a bordo, ni tampoco siendo subido al barco”, concluye.
Este Brush Runabout Model BC de 1911 -subastada en 22.000 dólares en 2010- fue donado a la Fundación Titanic. Este coche debía haber viajado en la segunda travesía del Titanic y nunca llegó a ser embarcado.
Un Renault BK Limousine de 1911 similar a este que fue recreado en una de las escenas de la película fue reclamado a la compañía aseguradora por el millonario William Carter que sobrevivió a la tragedia. No pudo comprobar su historia y alegó que el auto estaba desarmado dentro de un cajón.

El auto más relacionado al Titanic cuya historia se puede comprobar es un Brush Runabout Model BC de 1911 -subastado en 22.000 dólares en 2010. Este coche, que debía haber viajado en el buque pero que nunca llegó a subir a bordo, se encuentra en España. Pero también hay otros expertos e investigadores en la materia que afirman lo contrario.

Sobre todo, y de vuelta casualmente al oscarizado largometraje de Cameron, respecto al Renault BK Limousine de 1911, en el que se desarrolla una de las escenas entre Jack y Rose -interpretados por Leonardo di Caprio y Kate Winsleten la película. Según muchos afirman, en la vida real, el automóvil en cuestión existió y fue propiedad de Mr. William E. Carter.

Esto se debe a que el señor Carter tuvo la suerte de sobrevivir al hundimiento junto a su familia para poder reclamar a la aseguradora los dos perros que perdió en el naufragio, y también su coche, por la colosal fortuna de 5.000 dólares. En su reclamación, este millonario de Philadelphia aseguró que el automóvil quedó “registrado en el manifiesto de carga como una caja, por no estar completamente ensamblado”, lo que confirma en parte la opinión de Ferreiro sobre las cajas con repuestos pero ningún automóvil ensamblado.

Como si de la conocida “viveza criolla” se tratase, William Carter no fue el único que reclamó un vehículo tras la tragedia. Esto ha llevado a más de uno a conjeturar sobre los coches del Titanic, ya que había 125 hombres cabeza de familia entre los 350 pasajeros de primera clase, donde cada billete costaba aproximadamente el doble que cualquiera de los modelos más lujosos de la época.

Es algo casi imposible de comprobar. Primero, porque el barco se partió y la parte más grande está en un estado de conservación muy malo, por el enorme impacto que sufrió al colisionar contra el fondo marino. De existir automóviles en su interior, estos habrían sufrido la misma suerte. Además, antes de pensar en recuperar los restos de estos coches, convendría recordar que se encontrarían a nada menos que 3.800 metros de profundidad. Así que se trataría de una tarea, en el mejor de los casos, titánica...

 

LO QUE QUEDA

Auto Bild realió la consulta a un expero sobre las posibilidades de que algún auto haya sobrevivido a la tragedia y aún esté en el fondo del mar. A continuación se indica cómo podrían estar las diferentes partes de un coche de 1912, de llevar 102 años sumergidas entre los restos del Titanic.
La recreación por computadora muestra la parte más grande del Titanic tal como se encuentra en el fondo del océano. En sus bodegas estarían los restos de los discutidos automóviles que nunca serán encontrados tras la declaración de Patrimonio de la Humanidad.
La escena protagonizada por Leonardo di Caprio y Kate Winslet a bordo del Renault BK Limousine de 1911, sería tan solo una licencia que se tomó Cameron por cuestiones estéticas y de guion.

Los materiales orgánicos como la madera y tapizados es probable que se hayan preservado muy bien, porque a esa profundidad la temperatura del agua es muy baja -entre -1ºC y 4ºC- y no hay organismos xilófagos -que se alimentan de madera. Los cueros de esa época eran crudos y tratados con tanino puro lo que les da cierta posibilidad de continuar sin disgregarse.

Los neumáticos habrán desaparecido al reventar por la presión ya durante el descenso. Las llantas se destruirían durante los impactos, pero si no, estarían intactas. Los pasos de rueda de algunos modelos eran de goma, así que se conservarían. La carrocería y los demás componentes metálicos -en su mayoría de hierropresentarán estalactitas de óxido -’rusticles’-. Todos los vidrios y cristales sobrevivirían a la perfección. Los motores estarían convertidos en un bloque macizo de hierro soldado por el óxido.