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Disparen contra los salarios

El escenario económico surgido luego de la corrida contra el peso centra ahora expectativas en las paritarias salariales. A pesar de que las discusiones están programadas a partir de marzo, la definición salarial docente y la devaluación del peso aceleran la discusión.

Sectores como el automotriz adelantan sumas fijas a cuenta de la recomposición y el futuro de variable salarial divide las opiniones de los economistas. Desde la ortodoxia liberal se insiste en la necesidad de controlar la inflación vía el ajuste en los ingresos, reducción del poder adquisitivo y consecuente disminución de la demanda agregada.

El declarado objetivo de “relanzar el modelo” que se plantea desde el gobierno nacional se afirma, por el contrario, en seguir promoviendo la inversión productiva financiándola a tasas negativas respecto de la inflación, mantener el control de precios y avanzar en discutir la rentabilidad de los sectores de mayor concentración económica.

Más regulación estatal en la economía para asegurar que el consumo no siga recalentando precios parece ser la respuesta frente al reclamo de bajar salarios para mejorar competitividad que enmarca la discusión paritaria de 2014.

Analistas cercanos a una visión de política correctiva en el nivel de consumo interpretan que sólo con una caída del poder adquisitivo -sobre todo en el sector de trabajadores estatales- se hace factible sostener al `modelo’.

Un informe de la fundación Idesa interpreta que la existencia de salarios deprimidos en 2003 fue lo que permitió sustituir importaciones y crear las bases para luego poder crecer a `tasas chinas’. “La intención ahora sería reeditar ese modelo”. Entre diciembre y enero el tipo de cambio oficial subió un 30% y se pide enfáticamente que haya `moderación’ en las paritarias.

Esto último implica, más allá de los discursos oficiales, que los salarios crezcan menos que los precios y el dólar, aventura. En la misma línea, el economista Federico Muñoz agrega que la actual política `ruborizaría hasta al FMI’ por su dureza: `Se apuesta a un ajuste fiscal de mala calidad, a que los sueldos de estatales no superen el 25% y a una inflación de más del 30% que licúe el gasto en términos reales’.

Rentabilidad cuidada

El esquema de los Precios Cuidados es hoy el aspecto más visible de una serie de medidas de política económica como el financiamiento a la inversión productiva (ver página 4) que, en complemento con iniciativas legislativas en tratamiento como los proyectos para limitar la rentabilidad de las empresas, procuran contener la inflación sin bajar el nivel de consumo.

Se busca evitar que los aumentos salariales que se definan en las paritarias se trasladen directamente a los precios y que estos aumentos a su vez generen una movilidad proporcional de los precios finales. El “riesgo indexatorio” con negociaciones y actualizaciones salariales automáticas es la principal cuestión a evitar debido al efecto de la espiral descendente que puede generar.

El seguimiento de las negociaciones paritarias, la operación de “contención” de las subas salariales acordadas en el orden del 30 % se complementa necesariamente con un refuerzo de la legislación para evitar abusos en la formación de precios, donde los aumentos salariales sean trasladados íntegramente, cuando sólo son uno de los costos representan solo el 15 % promedio.

En una reciente entrevista al diario Página 12, el diputado del Frente para la Victoria Carlos Heller definió a la regulación de la rentabilidad como un elemento clave en el combate de la inflación. “Lo primero es tomar medidas ante una economía concentrada.

Suponer que sin regulaciones el tema se puede resolver es poco consistente. ... Creo que habría que trabajar en un marco impositivo. Un método es sentarse a discutir cómo hace el gobierno y el otro es establecer mecanismos punitivos. No para que las empresas no ganen, sino para que la rentabilidad sea razonable.

Hay un dato fuerte: la Cepal presentó un informe que dice que las utilidades remitidas por las multinacionales de América latina y el Caribe se multiplicó por cinco veces y media entre 2002 y 2011” anotó.

Los pronósticos opositores señalan que la estabilidad cambiaria será temporal y que la economía volverá a sufrir con estancamiento la falta de una mayor devaluación del peso, por lo que justifican un ajuste del consumo vía reducción salarial y marcan la “paradoja” de esta demanda técnica para mantener el actual modelo de desarrollo económico y social con mayor redistribución de la renta y consumo internos.

“Existen caminos alternativos socialmente menos costosos. Se trata de construir, como lo vienen haciendo otros país de la región, mejores instituciones económicas, políticas y sociales”, admite por contraste el Instituto para el Desarrollo Social Argentino, una de las usinas más críticas a la política económica.

Medidas como la promoción de la inversión con financiamiento blando, de contención de precios y de estabilidad monetaria, parecen ir en ese sentido. Todas las medidas, planteos y opiniones sobre alternativas técnicas para recuperar los niveles perdidos de actividad económica reflejan a su turno a la puja por la distribución del ingreso como la discusión central de la economía argentina. Una cuestión en la que la regulación de la rentabilidad de los sectores críticos y concentrados de la economía promete dar un batalla fundamental.