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Misión Nueva Pompeya, el corazón de El Impenetrable

Desde Miraflores, a través de caminos de tierra, llegamos a Misión Nueva Pompeya, uniendo los 139 kilómetros que separan ambas comunas. Allí, está el edificio más antiguo de la arquitectura misionera que aún persiste en el Chaco: la misión.

Esta comuna está ubicada a 487 kilómetros de Resistencia, la capital provincial. “Estamos muy lejos, pero acá la gente es muy hospitalaria, sencilla, enamorada de la vida misma”, cuenta Natalia Flores, una vecina oriunda de Barranqueras, que se casó hace diez años con un docente wichí y vive en esta localidad.

Se puede llegar a Misión Nueva Pompeya por la ruta provincial 9, de tierra, que se conecta al sur con Miraflores y Castelli. La gran cantidad de caminos como la ruta provincial 61, la comunica hacia el oeste con Fuerte Esperanza y por la ruta provincial (todas de tierra), con Nueva Población.

Al mirar el edificio de la misión, inevitablemente uno piensa en lo que significó la evangelización de las etnias indígenas. Pero es muy difícil que los pobladores cuenten alguna enseñanza o anécdota dejadas por sus antecesores a través del lenguaje oral.

“La misión ahí esta, mucho no sabemos”, manifestó Hilaria Supaz cuando le pedimos algún testimonio dejado por sus abuelos. Hilaria, una vecina indígena de Nueva Pompeya prefiere hablar del presente. “Más apoyo, mas ayuda para los chicosàeso queremos”, dice.

Esta comunidad, fue fundada por una misión franciscana que llegó a la región hacia el año 1900. El sacerdote Salvador Mazza (de la congregación de los franciscanos) le pidió al gobierno nacional de ese entonces parcelas de tierras en El Impenetrable para fundar una misión.

Según los escritos, el gobierno le concedió 20.000 hectáreas. Se produjo el primer y gran asentamiento de aborígenes que con el tiempo tuvo un gran florecimiento, siendo el año 1935 el de mayor apogeo cultural y religioso.

Construyeron un templo, un convento y un colegio con mano de obra aborigen. “Los materiales que se utilizaron fueron los que tenían disponibles en la región, es por eso que las tejas y ladrillos tienen el color de los suelos chaqueños”, dice una crónica.

Con la sequía que azotó a la zona en 1941 la población de la Misión mermó y en el año 1949 fue abandonada definitivamente. En 1979 los Hermanos Maristas, instados por Monseñor Italo Severino Distefano, obispo de Sáenz Peña, se instalaron en la localidad con el objeto de realizar promoción social y evangelización.

En El Sauzalito hay una realidad por pocos conocida, dice Croxatto

A 427 kilómetros de Sáenz Peña, y a 607 de Resistencia, casi sobre el límite con la provincia de Formosa -en la margen derecha del río Teuco-, está El Sauzalito. De esta comuna dependen parajes cercanos como El Sauzal, Wichi, Tartagal, Fortín Belgrano y Tres Pozos.

Es la localidad más poblada del Chaco en función de su superficie: tiene 20 mil kilómetros cuadrados y más de 2.700 habitantes. Sus habitantes originarios son los wichís. El Sauzalito está ubicado a 87 kilómetros al noroeste de Nueva Pompeya, donde hicimos base para esta recorrida.

Allí, no hablar con el sacerdote Fernando Croxatto para que nos cuente su experiencia sería una oportunidad desaprovechada por nosotros. Croxatto se encuentra al frente de una de las parroquias más alejadas que tiene esta diócesis, como lo es la de San Francisco Solano, considerada una de las más abarcativas teniendo en cuenta la extensión con la que cuenta, unos 245 kilómetros de diámetro, por lo que ocupa una vasta zona de El Impenetrable chaqueño.

La mayoría de los habitantes son aborígenes wichí, criollos y algunos pocos blancos, estos últimos provenientes desde otros países. Esta importante congregación religiosa de la grey católica, dio inicio a esta importante misión en El Impenetrable a principios de 1994.

Antes solo se atendía a la gente del lugar cada tanto, desde la parroquia de Juan José Castelli, comenta el presbítero.