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Génesis de la trata de personas en el Chaco y la Argentina

Por Eduardo Barreto - La trata de persona es “ la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o el uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra con fines de explotación, que incluiráà.los trabajos forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos”, según la Convención de las Naciones Unidas.

Conforme a este instrumento internacional, se puede incluir en esta figura a la esclavitud y a la prostitución, como dos flagelos humanos sufridos por mujeres y hombres en este territorio chaqueño y en Argentina toda. Estas nefastas prácticas comenzaron a ponerse en práctica apenas Cristóbal Colón piso tierra americana. Para mostrar los “trofeos” obtenidos en “las Indias”, llevó a España un grupo de indígenas para exhibirlos ante su Majestad: Los Reyes Católicos. Diversa suerte corrieron estos hombres en el viejo continente. La mayoría murió ante un marco tan hostil a sus costumbres.

En muy pocos años las diversas formas de trabajos forzados a que fueron condenados los indígenas sometidos, hizo que la población quedara reducida a su cuarta parte, o bien, lisa y llanamente desapareciera. En La española, luego rebautizada Santo Domingo, las Capitulaciones o Reales Ordenanzas beneficiaron a un puñado de españoles otorgándoles las “primeras encomiendas de indios”. Esta primera forma de domesticación de los nativos consumió la vida de 300 mil habitantes en medio siglo de esta vil explotación.

“Mejor negros que indios”

Ante tan desmesurada disminución de “mano de obra”, la Corona, con la bendición del Papa, autorizó la importación de negros cazados en África. Santo Domingo fue transferida a los franceses que la convirtieron en un verdadero emporio de ventas de “piezas de indias” La Compañía de Indias Occidentales, estableció en esa isla las plantaciones de azúcar, café, tabaco y algodón. Contaban para ello con luz verde de las autoridades políticas y pontificias, para importar mano de obra de África.

Eric Wolf citado por F. Pigna - sostiene que entre 1701 y 1810 salieron de ese continente, por la fuerza, seis millones de personas, rumbo a Haití y Jamaica.

Pero tanta avaricia tenía su fundamento. Uno de los teóricos más importantes de la revolución francesa (1789) Montesquieu, citado por el mismo autor, tenía esta visión de los negros: “Una vez que los pueblos de Europa hubieron exterminado a los de América, tuvieron que someter a esclavitud los de África, para utilizarlos en el trabajo de tanta tierra. El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Los esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro” Esa era la justificación que después se trasmitió a América en la etapa del colonialismo cultural.

Hasta que los negros reaccionaron. Cansados de tanta explotación lograron luego de cruentos enfrentamientos armados ser el primer estado latinoamericano en lograr su independencia. En 1804 los revolucionaros haitianos cambiaron el nombre de Saint- Domingue, por el antiguo nombre indígena de Haití.

En el Chaco la esclavitud y trata de personas adquirió matices particulares : Los indígenas apresados eran enviados a los ingenios y obrajes del NOA, como semiesclavos, o se los incorporaba forzadamente como soldados para luchar contra sus hermanos de sangre. Las mujeres eran separadas de sus hijos y enviadas como servidumbre de las familias aristocráticas de Buenos Aires, y a los niños se los destinó a distintos trabajos forzados en la misma ciudad. Las empresas pagaban al Estado una suma establecida por la mercadería humana. En 1880 el gobernador interino del Chaco envió al jefe de la Isla Martín García una carta donde informaba que: “se envían a la isla a bordo del vapor Guaraní, 20 indios, 25 chinas y 9 menores procedentes del Chaco “.

La Sociedad de Beneficencia entrega indios

Los indígenas patagónicos, derrotados en la “Campaña del Desierto” ejecutada por Julio A. Roca, fueron trasladados al campo de concentración (Isla M. García) y de allí al Hotel de Inmigrantes, donde fueron exhibidos para que la clase dirigente de Buenos Aires pudiera apreciar la “calidad de la mercadería” El Diario El Nacional del 31 de diciembre de 1878 informaba que “los miércoles y los viernes se efectuará entrega de indios y chinas por medio de la Sociedad de Beneficencia”. En ese marco, años después (1912) un grupo de hombres, mujeres y niños prisioneros fue obligado a desfilar encadenados por las calles de Buenos Aires, rumbo al puerto.

Cuenta el historiador Osvaldo Bayer que el mismo diario informaba: “Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para que en su presencia, regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas, que hincadas y con los brazo al cielo dirigen las mujeres indias”.

Pero el negocio de compra-venta de “indios” no terminaba allí. Luego de la campaña del General Victorica al Chaco (1884), este proceso se repetirá con los “prisioneros” traídos desde este Territorio. El senador provincial Ambrosio Nogués, recibió en 1885 ciento treinta “indios con su familia” quienes luego de caminar durante catorce días hasta Rosario, fueron embarcados en el tren “a culatazos” según testimonios del Diario La Razón para que el señor Zabaleta los entregara al ingenio.

El zoológico humano

Mezcla de espectáculo, negocio y ciencia, grupos de indígenas de las costas del Uruguay y de la Patagonia, fueron llevados a Francia, en la segunda mitad del siglo XIX, para ser exhibidos, junto a otros animales, como especies exóticas, traídas de América. Los Human Zoos o Faune Humaine, fueron exhibidos en las afueras de París y en otras ciudades de Europa, para que quede demostrada su inferioridad.

En 1833, el presidente de Uruguay, Fructuoso Rivera, autorizó el viaje de cuatro indígenas charrúas, que habían sobrevivido a una matanza en la Banda Oriental. Fueron trasladados en el vapor Phatean, encadenados junto a algunos avestruces “como una muestra curiosa de la fauna autóctona”. Al llegar a París comenzaron a morir. (Sosa, N. 2007)

En 1854, la ciudad de París, donó al Museo de Historia Natural un terreno de 19 has para la construcción del Jardín de Aclimatación, donde serían exhibidas las “nuevas especies “que se trajeran de América.

Hasta allí llegaron un grupo de indígenas fueguinos que fueron llevados “un poco a golpes, otro poco con engaños” por un buscador de oro de apellido Popper, siguiendo el contenido de su trabajo “Consejo para Cazar Fueguinos “. Con una profusa propaganda, se invitó a la comunidad científica y al “público en general” a ver a estos “exóticos ejemplares patagónicos”. “Los franceses intentaban acercarse a los ocho adultos y dos niños a través de las rejas, ofreciéndoles pulseritas y collares”

Este grupo había sido sacado de la Isla de Hornos, mediante un acuerdo “firmado” por las partes, en una población indígena que no sabía leer ni escribir.