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El cine tiene payé

Producción: Mila Dosso - Nació en la ciudad de Corrientes, en 1979. Es licenciado en Realización de Cine y TV egresado de la Universidad Nacional de La Plata, donde también ejerció como docente en la cátedra de Producción entre 2002 y 2008.

Como realizador trabajó tanto en cine como en televisión alternando entre el documental, la ficción y el reality, en productoras como “Cuatro Cabezas”, “Pacífico” y “Nippur Media” y para diversos canales locales e internacionales. 

Camilo Gómez Montero.

Entre sus trabajos como autor se cuentan el cortometraje “El Señor de los Pájaros”, (“Historias Breves IV”), nominado al Cóndor de Plata del Cine Argentino en 2004. 

En 2011 estrena el docudrama “Isidro Velázquez, la leyenda del último sapucay”. Ese mismo año, escribe y dirige la serie de TV “Payé” para la nueva Televisión Digital Argentina (premiada  luego por el Afsca “por su Construcción Ciudadana” en 2013) y produce la serie documental “Paraná, historias de un río” que se ha emitido por la pantalla de Canal Encuentro. 

Actualmente, está presentando su documental “Buscando al Comandante Andresito” trabajo que ha sido recomendado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a través de su cuenta de twitter como “maravilloso, debería ser visto en todas las escuelas del país”. Este film ha participado de 13 festivales internacionales de cine, entre ellos, los de La Habana, Cuba y el Festival de Cine de la UNASUR. Además,  ha representado al país en la Semana Cultural Argentina en Vietnam. 

Junto con un grupo de correntinos, desde el 2009 forma parte de la productora de contenidos “Payé Cine” y también es miembro activo del Nodo Audiovisual de la Provincia de Corrientes, que depende del Programa Polos y las Universidades Nacionales. 

Rodaje de Paraná, historias de un río.

 -En tus anteriores trabajos abordaste historias populares, mitos de fuerte raigambre cultural de toda la región nordeste. ¿Tus próximas producciones apuntan a ese universo?

-Inevitablemente irán en la dirección popular, no necesariamente abordando lo mitológico, puede ser también lo histórico, o la ficción lisa y llana. Si repasás mis trabajos  van desde el Pombero a Isidro Velázquez o desde el San La Muerte y las Poras hasta una figura histórica olvidada como es la de Andresito Guacurarí.

-Historia y mitología

Rodaje de Payé en Laguna de La Verde

- Sí, lo histórico y lo mitológico pero siempre, siempre presente y detrás de todo lo popular, el relato de nuestra gente, sus temas, sus imaginarios, su música. Mi modo de ver el cine es ese: el origen y el destinatario final, debe ser el pueblo. En realidad es mi única brújula cuando arranco un proyecto. 

-¿Se nota, en el interior, la falta de escuelas que formen técnicos para cine, actores para cine, iluminadores, escenógrafos, especialistas en efectos?

-Bueno, siempre faltó capacitación en el interior porque la Argentina ha sido un país unitario a los largo de estos 200 años de historia. Entonces, lo que tiene que ver con los medios de comunicación, sobre todo el cine, ha carecido de capacitación en el interior, porque básicamente no se producían esos contenidos desde las provincias que solamente se limitaban a consumir una tele o un cine que venían enlatados desde Buenos Aires; y  cuando digo Buenos Aires, digo sobre todo Capital Federal.

-¿Ha cambiado en algo esa situación?

Con Victor Heredia en rodaje de Buscando al Comandante Andresito.

-Hoy, por suerte existe una idea de federalizar los contenidos en el país, que ya no se generen solo desde Capital Federal hacia el resto y que por ejemplo, un jujeño realice cine, o un neuquino, o un chaqueño. Lo mismo está pasando con la TV. Es allí donde surge el problema: queremos filmar y producir desde el interior pero todavía nos falta una  capacitación mayor y que esa capacitación, a su vez,   llegue hasta sectores más vastos que quieren dedicarse también a esto. Es mi modo de ver el asunto, desde luego respeto otros puntos de vista, pero desde mi óptica falta una mayor capacitación en muchas áreas, pero sobre todo en algunas que son imprescindibles como la de guion y dirección de fotografía.

-Hace algunos años se pensaba que hacer cine en el interior era una misión imposible. ¿Persiste esa idea?

-Estamos luchando contra ese prejuicio. Muchos realizadores y productores del interior de la Argentina estamos generando productos, filmando y tratando de demostrar que sí, que podemos realizar. Nos toca una ardua tarea que es la de empezar casi desde cero. Y es ardua porque no hay capacitaciones masivas previas, porque hay que hacer mover una maquinaria que no se ha activado nunca, porque generalmente faltan los equipos (los fierros, las cámaras, luces, entre otras cosas básicas) y entonces eso complejiza las cosas porque debemos alquilarlos en Buenos Aires. En fin, está todo por hacerse, pero a la vez es un desafío maravilloso.  

-¿Cuál es la reacción de la gente al ver sus trabajos?

Presentación de Payé en Chaco.

A mí me gusta mucho ver la reacción de nuestra gente cuando ve los trabajos generados acá y ve su paisaje, o a un actor que resulta que es su vecino,  y mucho más cuando viene un comentario que tomo como un halago, cuando te dicen: “esto parece hecho en Buenos Aires”. Ese comentario esconde dentro de sí un reconocimiento, porque lo que se consume hecho en Buenos Aires generalmente está técnicamente bien hecho. Y al mismo tiempo  es el comentario que alguna vez tenemos que hacer que no exista más y que pase a ser normal un laburo bien resuelto y hecho acá en casa. Por eso es que los que realizamos tenemos que dar todo lo mejor que podamos dar. Insisto: es mi visión del asunto.

-¿Cómo pensás que recibe Buenos Aires un contenido audiovisual de excelente factura técnica pero una mirada diferente del relato, los tiempos y la cultura al etnocentrismo porteño?

-Mirá, yo creo que cuando algo está bien hecho, el cine o la TV lo entendemos todos. Pasa con el cine Iraní, o con el europeo que, por ejemplo, no tienen el ritmo del cine norteamericano. Sin embargo encuentra un público y se exporta y triunfa, pero porque la factura es buena y porque tiene lo esencial: una historia para contar. Eso resuelve siempre el problema: si hay una historia y se la cuenta bien y técnicamente está bien resuelta, el espectador “compra”.

- ¿se “exportan” sus trabajos a otras provincias?

- A nosotros nos pasa que nos piden nuestros trabajos desde Buenos Aires. Este año el documental de Andresito Guacurarí se proyectó en la Ex Esma, en Balbanera, varias veces en Capital Federal, en escuelas y en universidades de allá, en el Congreso de la Nación y por ejemplo en La Casa de Entre Ríos, y la película funcionó, y nos la vuelven a pedir siempre cuando ven lo que genera en público. Esa mirada federal que aborda un documental como es “Buscando al Comandante Andresito”, incluso en bienvenida en Buenos Aires, porque el pueblo de esa ciudad también entiende que este modelo centralista no se sostiene más. Creo que ese público está abierto a recibir nuestros trabajos, en lo que tiene que ver con la temática y también en lo que tiene que ver con una manera de narrar, porque además les proponen algo distinto desde lo discursivo. Para ir más allá: este año, varios trabajos generados en el interior de argentina se han vendido incluso a canales de los Estados Unidos, o también son invitados a festivales de lugares bien lejanos. 

-Los gobiernos provinciales –tanto de Corrientes, como del resto del país- no apoyan financieramente al cine sino a través de la Nación. ¿Te parece correcto? Si hubiera aportes provinciales ¿se deberían suplantar o complementar con los del INCAA? 

Isidro Velázquez en la ficción interpretado por su nieto.

-En Corrientes, desde el Instituto de Cultura provincial, no existe ningún tipo de interés en apoyar proyectos audiovisuales como estos. Puedo enumerarte varios ejemplos a lo largo de estos años donde no solamente no apoyaron la filmación de series o películas locales sino que además han prometido ayuda para posteriormente incumplir. Tengo la experiencia, incluso,  de que trayendo una película terminada tampoco demostraron interés en exhibirla y eso que se las ofrecí de manera completamente gratuita. Es la verdad. El último Subsecretario del Cultura en Corrientes que tuvo un interés real en apoyar este tipo de trabajos (inclusive con una visión que se adelantó desde Corrientes a mucho de lo que hoy pregona la Ley de Medios) ha sido Norberto Lischinsky, un gestor innato, además. Él entendía la importancia de apoyar trabajos como éstos, porque también  generaban laburo concreto para técnicos y actores. Por suerte le alcancé a mandar un mail agradeciéndole todo eso. Le llegó ese mail y me alegra haberle expresado eso en su momento.

-¿Sólo la Nación apoya estas iniciativas

- Sí; es más,  si no fuera por el Estado Nacional, trabajos como “Payé” o “Isidro Velázquez” o  “Paraná Historias de un Río”  y muchos otros de diversas productoras litoraleñas, no existirían.

-Los costos deben ser importantes

-Te cuento; solo entre las series “Payé” y “Paraná Historias de un Río”, nosotros invertimos cerca de un millón de pesos el año pasado para filmar. Todo ese dinero se invirtió en trabajo para cerca de 25 técnicos y 70 actores del Chaco y de Corrientes. El capital lo ganamos en concursos públicos que abrió el gobierno nacional, ni siquiera así, a  lo largo de tres meses de trabajo en la zona, conseguimos apoyo del Instituto de Cultura de Corrientes.

¿Del Chaco los apoyan?

Premio AFSCA 2013. A la derecha, Matías Pisera Fuster, uno de los actores chaqueños

- Nos apoyan cada vez que filmamos y cuando hablo de apoyo no me refiero solo a lo económico, puede ser de un apoyo logístico, por ejemplo. Ustedes además han creado un departamento de cine que depende del Instituto de Cultura del Chaco (el Decea) y donde además tienen algo elemental que Corrientes sigue sin tener: una sala del INCAA. Hay 36 salas de cine INCAA en el país y en Corrientes no hay ninguna que permita tener en cartelera, al menos una semana, a films nacionales. Esto ya habla por sí solo de la situación. 

El trabajo cultural audiovisual se hace mucho más viable en Chaco que en Corrientes, porque hay y se respira otro aire institucional. Como correntino agradeceré siempre al Chaco que nos haya abierto sus puertas cada vez que precisamos filmar o exhibir: A la municipalidad de La Verde, a Francisco “Teté” Romero, Silvia Robles, Analía Liba, a José Brest Palacio, al Decea, al propio Guido Miranda y el Canal 9. Amo a Corrientes y ojalá llegue el día en que pueda decir lo mismo de las instituciones de mi provincia. Me encantaría poder decir algo parecido, alguna vez, de verdad.

-¿Es posible un estilo cinematográfico del litoral argentino? ¿O del interior?

Maquilladora de Payé con el actor chaqueño Chato Schanton.

-Habrá que ir encontrándolo. Un estilo no nace de una reunión en un café donde se sientan a hablar dos, cuatro, o seis cineastas, y dicen: “vamos a filmar de este modo”. A su vez, cada cineasta tiene distintas referencias, estilos, modos, tiempos, estéticas. Es probable que si seguimos filmando en los años venideros, quizá se puedan encontrar ciertas cuestiones que den una identidad en común. Ojalá, sería lindo que en el litoral se lograra un estilo que nos identifique. Pero antes, vuelvo sobre lo anterior, es necesario lograr enamorar con la calidad de los productos a nuestros espectadores, conmoverlos, hacerlos reír, emocionarlos. Luis Buñuel lo decía claramente: de una película se puede discutir su ideología, su estética, su guion, sus actuaciones, pero lo que una película no puede hacer nunca es aburrir a los espectadores. 

-¿Es posible una alianza estratégica entre realizadores correntinos y chaqueños?

-Debería ser posible, aunque salvo casos aislados, a mi manera de ver, no se ha concretado algo estratégico. Creo que en general a los realizadores nos cuesta juntarnos. No es un tema del litoral, sino más general. No estaría mal generar acercamientos que nos permitan posicionarnos con mayores ventajas. Creo que ahí tenemos una cuenta pendiente.Los intentos de acercamiento que han habido, a mi manera de ver, no lograron impactar concretamente sobre las producciones.

-¿El público local valora las producciones locales o filtra su mirada desde una óptica urbana y porteña?

Parte del Equipo de la serie Payé.

-Sin dudas lo valora enormemente. Te decía: Isidro Velázquez permaneció seis meses en cartelera llenando sala. En el Guido en dos semanas ya pactadas de exhibición la serie Payé llenaba noche tras noche, incluso en días incómodos. En Corrientes, el  Teatro Vera explotó de público con las exhibiciones de Payé y “Buscando al Comandante Andresito”. En Canal 9 la serie se siguió con mucho interés. Ando por la calle y escucho los comentarios, o los leo en el Facebook, o llaman al Canal. Lo valora. Le gusta ver lo propio en la pantalla.  Se identifica a sí mismo, se reafirma en su identidad. A veces cuando terminan las proyecciones hasta les he escuchado pegar los sapucay. Eso es maravilloso.  Ningún festival de cine iguala lo que uno siente en ese momento. Ahí tenés la certeza de que tocaste el corazón de ese público que es tu pueblo y pensás que todo ha valido la pena.

-¿Apoya el empresariado correntino las iniciativas para el área?

-Mira, nosotros no hemos contado con el empresariado como apoyo, pero si no lo tenemos del Instituto de Cultura, imaginate que la etapa empresarial sería ya un tema más complejo. Creo que también se podría articular en este sentido entre un Instituto de Cultura, los empresarios y los productores audiovisuales para aceitar alguna inversión o esponsoreo en el sector, pero  no creo que haya una voluntad política hoy en esa dirección, y el sector empresarial está ajeno a todo esto. Allí deberíamos también hacer los realizadores y productores una autocrítica, me parece. No hemos sabido acercarnos nosotros tampoco a ese sector. Es una cuenta pendiente y tiene mucho que ver con nosotros mismos. 

-¿Qué hacer entonces?

Parte del Equipo de la serie Payé.

-Debemos contestar haciendo, y haciendo y haciendo. Tenemos que defender nuestra identidad regional desde el audiovisual: crear fuentes de trabajo en nuestra zona para técnicos, músicos y actores, esa es nuestra tarea. Ese trabajo con un oficio a su vez capacita a gente que tiene interés en formarse en todo esto, si no hay universidades con la cerrera de cine, debemos capacitar trabajando. Hoy existe una voluntad gigante del Estado nacional y podemos contar con eso, el resto lo tenemos que poner nosotros dando lo mejor aunque el contexto sea hostil. No hay nada más lindo que filmar en nuestra tierra y dejando un testimonio sobre sus historias… Eso y una sala llena, reconfortan como ninguna otra cosa y también nos hace triunfar por sobre la burocracia.