Temas de hoy: Alberto Fernández asunción presidencial Transporte público Jorge Capitanich Roxette
Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.diarionorte.com/a/186366
Eduardo López
Por: Eduardo López
La página del Lunes

Otra oportunidad

En días más se producirá en la provincia el recambio de autoridades de acuerdo con el veredicto popular de las últimas elecciones de octubre para gobernador y 60 intendencias y de noviembre para otros nueve municipios. Todo cambio implica renovación, no solo en las personas, sino también en los propósitos y en los programas.

Esto es lo que sucede en la mayoría de los casos, ya que si hay un signo que caracterizó a estos comicios fueron la continuidad del signo político en el gobierno provincial y en más de la mitad de los municipios y, en el caso de los legisladores, la reelección de más del 25 por ciento de los dieciséis que terminaron su mandato.

En el Chaco se da, en esta oportunidad, el regreso de un gobernador que ya tuvo dos mandatos y que fue ungido por amplia mayoría en primera vuelta. Eso, a pesar de que la democracia tiene como uno de sus pilares el recambio tanto personal como institucional. Y esto para sortear esa casi fatal inclinación del ser humano a superar las barreras de la ética, para no dejarse seducir por la tentación del poder, para evitar el nacimiento de nidos de corrupción.

Los gobernantes suelen decir que les falta tiempo para cumplir con sus objetivos y que por eso apelan a las reelecciones y seguramente tienen razón, pero si reciben un nuevo mandato del pueblo deben estar atentos, porque los votantes serán más exigentes y no tendrán la paciencia esgrimida en intentos anteriores. Si uno repasa los períodos vividos desde 1983 para acá, tanto en la provincia como en municipios, puede observar que ha sido así. Y vale recordar lo dicho por una presidente el día de su victoria electoral: “los votos no tienen dueño”.

ACIERTOS Y ERRORES

Jorge Capitanich ha recibido en octubre un espaldarazo popular al imponerse claramente sobre su rival. A partir del 10 de diciembre tendrá un doble cometido, profundizar lo hecho en sus primeros ocho años y los cuatro de su antecesor (del mismo signo político) y desechar los errores cometidos.

En su haber cuenta con aciertos y obras que están a la vista y no se pueden negar. Aunque no todo lo que reluce sea oro, se puede afirmar que está en marcha, pero muy demorada, la superación de una proverbial negligencia de los gobernantes de todos los tiempos: la provisión de agua potable para todos los chaqueños. Hace casi una década empezó la construcción del segundo acueducto que permitirá superar la vergüenza de vivir en la región de los grandes ríos y tomar agua de charcos. La demora es tan proverbial que ahora se anuncia que se terminará en el 2021.También se ha avanzado, en algunos casos a cuentagotas, en la construcción de rutas y caminos, en nuevos edificios escolares y hospitales, en la lucha contra la indocumentación, en la facilitación del techo propio. Es claro que no todas las metas están logradas, ni mucho menos. Hay baches por todos lados y, a pesar de los esfuerzos, en las estadísticas oficiales, el Chaco sigue siendo una de las provincias con indicadores más altos en la falta de cobertura de las necesidades básicas. A pesar del crecimiento se ha profundizado la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen. Ni siquiera se ha dejado atrás la lacra de ser la provincia con más analfabetos y se está lejos de llegar a analfabetismo cero, una meta posible no bien se lo proponga con acciones enérgicas.

TERCERA OPORTUNIDAD

Por todo esto está bueno que el pueblo del Chaco y sus más diversos sectores le dé a este equipo de gobierno una tercera oportunidad, que no es lo mismo que un cheque en blanco.

Esto se ha puesto de manifiesto en los últimos días de la actual gestión con problemas que piden una urgente atención so pena de crecer y alcanzar dimensiones imprevisibles. Un empecinamiento parecido al de novios despechados que van y vienen, es el que reflejan la relación con gremios estatales y con varios movimientos sociales. Las exigencias serán cada vez mayores, porque las promesas han sido también cada vez mayores. Pero todos deberán poner lo mejor de sí para lograr la paz.

La caída de una resolución judicial, que paralizó cuatro decretos de pase a planta de cerca de un millar de empleados públicos afines a la gestión que cesa, sin cumplir los requisitos existentes e incrementando el costo salarial, parece no haber empañado la fiesta que se vive en estos días, a pesar de que es un secreto a voces que se trata de una carga pesadísima y que se repite fatalmente en todos los cambios de gobierno.

CAOS VIGENTE

Y está vigente un caos diario por las calles de Resistencia, sobre todo en inmediaciones de la Casa de Gobierno y de la Municipalidad que hace imposible el tránsito y que pone de manifiesto el alto grado de desocupación, la precariedad de vida de muchos ciudadanos y, seguramente, el incumplimiento de muchas promesas. Hay una infinita gama de modalidades que va desde los empleados de planta, pasa por los contratados, los mil y un becarios, los beneficiarios de planes sociales, de tarjetas alimentarias, de cooperativas de trabajo, de promociones industriales y tantos más. Pero todo deberá volver a la normalidad en poco tiempo, con el cometido de simplificar esa maraña de obligaciones que termina por convertirse en una alquimia de números muy difícil de mantener.

Los ciudadanos debemos dar una nueva oportunidad a este gobierno que inicia su tercera gestión por el mandato del voto popular. Pero se debe velar para que no se desvíe del objetivo final que es el bienestar de una provincia con muchas necesidades, pero también con muchas potencialidades. Con los pies bien puestos sobre la tierra, y en este sentido con la necesidad de repensar si realmente son necesarias reformas que aumenten la burocracia, o más funcionarios que trabajen en equipo y con la visión clara de lo qué es la actividad política.