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Sebastián Latashen
Por: Sebastián Latashen

Escaleras y dragones: el desafío de liderar una pyme

El mundo de las pymes en crecimiento se asemeja mucho al juego de mesa que da título a este artículo. Es que tanto en el tablero como en la vida de las pequeñas empresas, generalmente, uno avanza casilleros en un ritmo moderado.

A veces te encontrás con atajos y te podés adelantar algunos pasos hacia la meta. Sin embargo, otras veces se debe enfrentar a dragones que convierte tus escaleras y rampas en verdaderos toboganes que te deslizan en pendiente, perdiendo así el terreno ganado y volviendo a comenzar desde varias posiciones más atrás. 

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En mi rol de asesoría de pymes me he visto varias veces ante situaciones que me recuerdan al mencionado juego de Escaleras y Dragones. En esta oportunidad, compartiré con usted una de ellas. La anécdota comienza con la siguiente demanda por parte de el propietario de una reconocida empresa del NEA: “Sebastián, necesito que desarrolles un programa de capacitación a medida para los gerentes de mi empresa. No proponen nada nuevo, no se animan a tomar decisiones sin consultarme y no logran resolver los problemas operativos de sus sectores en tiempo y forma. Tienen serios problemas de liderazgo.”

Fue así que a las pocas semanas realicé la presentación de mi propuesta ante toda la cúpula gerencial de esta compañía.  Tras exponer algunos puntos de ella, un gerente levantó la mano y se dispuso a preguntar con cierto recelo un aspecto del proyecto pero, de modo inmediato, el dueño de la pyme lo interrumpió, haciéndolo callar en malos modos y diciéndole que deje hablar al consultor, la persona que, a sus ojos, era quien sabía. 

Fue en ese preciso momento donde me di cuenta del verdadero problema, asumiendo que  el proyecto no sería viable en el corto plazo, pues la persona que más necesitaba del curso no tenía previsto asistir.  La trayectoria y el éxito del empresario de este ejemplo legitimaba su autoridad, sobre todo en virtud del puesto que ocupaba en la estructura de esa organización, más no así su liderazgo y, eso, era arrastrado hacia su equipo que no contaba con ningun elemento de poder, pues este era acaparado en modo total por el jefe. 

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Lamentablemente, situaciones como esta son muy comunes en pymes de todo tipo, pero mucho más en aquellas que en un principio tuvieron un rápido ascenso, un éxito repentino o que tomaron algún atajo. Es que en estos casos, los laureles de glorias pasadas se pueden tornar piedras pesadas, obstáculos difíciles de sortear.

Pero, ¿cómo se hace para ser líder? 

En primer lugar, es importante que el empresario pyme tenga en claro que liderazgo es sinónimo de servicio y no de mando. Es decir, un verdadero líder, tiene que poner todo su conocimiento, habilidades, contactos y experiencia a disposición de su equipo. A su vez, debe dar lugar a la formación de líderes subalternos, de tareas, procesos, sectores, etc., con capacidad de obrar autónomamente pero siempre teniendo como norte el cumplimiento de las metas empresariales. Esto implica darles elementos de poder para que puedan ejercerlo. Siendo estos: la legitimidad, la experiencia, la referencia, la capacidad de dar recompensas y positivas o de marcar errores a su equipo. 

Otro factor que favorece es la renovación. Si bien la sabiduría se acumula en años, la sangre nueva amplifica las competencias y capacidades de los colaboradores, amplia perspectivas y previene contra la profundización de una cultura viciada o tóxica, no proclive al desarrollo de las personas.  

Finalmente, un líder debe buscar armarse de distintos poderes. A saber, conocimiento experto, empatía, confianza, legitimidad, capacidad de delegar, capacidad de aceptar y aprender de los errores, habilidades comunicativas y actitud positiva hacia los logros de los demás. 

Sin algunos de estos elementos, el cargo más que una responsabilidad será una real carga para la persona y para la organización misma, y el peso de esta se llevará puesta a la empresa por el mismo camino por el cual ascendió en un principio, volviéndose así, como en el juego de escaleras y dragones,  en un tobogán que lleve a la Pyme hacia una gran pendiente.

 

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