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Mariana Alegre
Por: Mariana Alegre

El campeón mundial cuyo sueño primordial se hizo realidad

Ricard Rubio (Ricky), es un jugador de básquet de la NBA (Phoenix Suns) y recientemente se consagró campeón con la selección española de básquet en el Mundial de China. Debutó a los 14 años en Liga ACB, y a los 17 jugó su primera final mundial, pero hace tres años su vida cambió drásticamente, con la muerte de su madre Tona. 

La inauguración de una sala para los pacientes oncológicos y sus familiares en el Hospital Universitario Dexeus de Barcelona, es hoy el logro más importante para Ricky Rubio. La sala lleva el nombre "Javier Claver", el padre de otro de los campeones mundiales, Víctor Claver (jugador del Barcelona), que al igual que la madre de Ricky, Tona, falleció de cáncer. 

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Ricky Rubio junto a Víctor Claver en la inauguración del nuevo espacio oncológico en el Hospital Universitario de BarcelonaFoto: Eurpa Press

Rubio fue reconocido mundialmente al debutar en el Barcelona a sus apenas 14 años, y lograr llegar a la NBA en el 2011, con 21 años. Días atrás se consagró campeón mundial y fue elegido el jugador más valioso del torneo, con apenas 27 años. Pero, todo esto no tiene para Ricky la importancia de lo que ha logrado tres días después, el objetivo que pretendía con su fundación "Ricky Fundation", de crear esta sala oncológica especial.

Ricky perdió a su madre, Tona, por cáncer de pulmón, cuando ella tenía solo 56 años. La acompañó a su mamá, en sus últimas cinco semanas de vida en las quimioterapias, y quedó marcado por el lugar (la sala) donde se realizaban las mismas. En sus últimos momentos de vida, de su madre, Ricky le hizo una promesa “que ningún niño con cáncer sufra por falta de medios”. 

Así nació su fundación, que además de la lucha contra el cáncer, trabaja en diferentes objetivos, pero siempre con esta misión, que finalmente hizo realidad, y en la que no se encaminó solo. Sumó a sus amigos, a su compañero en la selección, Víctor Claver, cuyo padre Paco, conocido exjugador y entrenador de handball falleció en 2011, a los 52 años, también de cáncer, Teresa Alonso, especialista en ensayos clínicos, Jordi Ivorra de la Fundación de la Federación catalana de Basket,  Enric Blesa, presidente de Special Olympics, y el doctor Santiago Viteri, del Instituto Oncológico del Dr. Rosell. Y el día llegó el 18 de septiembre de 2019. “Esto es un sueño hecho realidad y mucho más grande que ganar una Copa del Mundo”, expresó el catalán.

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La muerte de su mamá Tona, cambió drásticamente la vida de Ricky Rubio, quien transformó su dolor en un gran aporte solidario y lucha contra el cáncerFoto: As

"Nunca hay que dejar de creer"

En la conferencia de prensa ante la prensa española tras la inauguración de la sala, la estrella NBA dijo “ella estaría más orgullosa de verme inaugurar esta sala que de haber ganado el Mundial”, agregó Rubio, y agregó "hay recuerdos que me marcaron mucho. Tocaba una campana cuando me necesitaba y la rompió. Hay pequeñas cosas que puede hacer un hospital para ayudar a la felicidad de los pacientes".

"Yo pasé muchas horas en esta sala con mi madre y hoy no la reconocía, y es que no parece una sala de hospital. No todo deben ser malas noticias para los pacientes, y en malos espacios. Estas salas deben servirles para desconectar. Si puedes disfrutar un poco y recortar los minutos con un poco de distracción, mucho mejor”, indicó el base

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Siempre después de cada partido, y antes de la premiación, Ricky y su dedicatoria al cieloFoto: FIBA

La sala, llamada también Urban Oasis, está dividida en varias zonas, una de relajación, otra de bienestar y lectura, otra en la que se pueden mantener conversaciones entre pacientes y médicos y otra para ponencias. 

“Cada uno lo afronta a su manera, pero sí que me atrevo a aconsejar que, sobre todo, nunca se debe dejar de creer. No somos conscientes de la fuerza que tiene la mente, tanto para lo bueno como para lo malo. En momentos complicados te puede jugar malas pasadas, pero si tuviera que decir algo es: primero preparaos, pero afrontarlo como mucho positivismo", concluyó.

 

Concienciar y cambiar

Quienes hemos visto a un familiar recorrer este camino, por el que cáncer hace transitar (o cualquier enfermedad destructiva) un camino muy oscuro, sabemos que nadie debe estar solo, y aun así se siente mucha impotencia.

Perdí a mi bisabuela paterna, por cáncer de mama, a mi abuela materna (recuerdo el olor a remedio, y la oscuridad de la sala de quimio, y aunque ella solo quería tomar mate y conversar, eso no estaba permitido), y gracias a Dios mi mamá le ganó la batalla a esta cruel enfermedad, pero poco recuerdo de aquello, tenía seis años. Vi a mi mejor amiga  acompañar en la lucha a su papá, que también la perdió.

El cáncer nos tocó de cerca, de lejos, y a algunos, quizás en carne propia. Como dice Ricky, nunca hay que dejar de creer, pero en este mes tan particular, además se sembrar conciencia sobre la prevención el cáncer de mama, o cualquier cáncer, también deberíamos trabajar en generar mejor calidad de vida en los pacientes y sus familiares. 

Sobre todo en aquellos que no cuentan con los recursos, para afrontar un diagnóstico, un tratamiento o ese camino hacia un final inevitable, que no necesariamente tiene que ser más duro. Seguramente, hay muchas historias como la de Ricky, y hasta probablemente haya médicos, enfermeras y enfermeros, clínicas, fundaciones que están en la misma pelea. Compartan su historia.  Como las mágicas asistencias de Ricky en el Mundial, pasemos la pelota para conseguirlo.

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