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Tras el portazo del presidente estadounidense

El Talibán promete: “EEUU va a sufrir”

Trump canceló una reunión secreta con los guerrilleros afganos en Camp David y aseguró que “las conversaciones están muertas”

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Un soldado de la OTAN inspecciona el sitio de uno de los últimos atentados del Talibán. A 18 años de la invasión de las tropas estadounidenses y sus aliados, la guerrilla sigue dominando gran parte del país y volvió a atacar en la capital, Kabul.

   Dubái, 9 (AFP y Reuters) - “América va a sufrir más que nadie”, respondió Zabihullah Mujahid, portavoz talibán, ante la abrupta decisión del gobierno estadounidense. Aunque analistas calculan que las partes deberán sentarse nuevamente a negociar, Ashraf Ghani, presidente afgano, calificó de “imposible” el diálogo sin el cese del fuego de los rebeldes.

“La actitud de EEUU contraria a la paz va a ser más visible a la luz del mundo, y sus pérdidas humanas y financieras aumentarán. Continuaremos la yihad hasta que termine la ocupación”.

   Al anunciar su repentina decisión, Trump reveló que estaba previsto reunirse el domingo con representantes del Talibán y con el presidente afgano en Camp David. El enviado especial de EEUU para Afganistán, Zalmay Khalilzad, llevaba un año reuniéndose con talibanes en Doha (Qatar), y el lunes pasado presentó un borrador de acuerdo. Según trascendidos, contemplaba la retirada de 5.000 de los 14.000 soldados que EEUU mantiene en Afganistán.

   Los talibanes no reconocen al Gobierno afgano, que por lo tanto recela de cualquier acuerdo. Y no sin razón: cuando Khalilzad hablaba con la prensa sobre la abrupta decisión de Trump, la guerrilla voló un camión en Kabul y dejó treinta muertos. “Preparamos las condiciones para la paz, pero el Talibán se equivoca. Este país no se rendirá ante la extorsión”, aseguró Ghani.

Una de las principales críticas de los afganos a las conversaciones de Doha es que los talibanes no renunciaron nunca a las armas, ni antes ni después de la negociación.

Su posición es de fuerza, ya que controlan gran parte de Afganistán y demostraron que no pueden ser derrotados, mientras los estadounidenses y el gobierno afgano pagan un enorme costo de tropas. A 18 años del inicio del conflicto, Trump no sabe cómo salir de Afganistán sin que parezca una derrota.

   Por eso es sorprendente su decisión de cortar las negociaciones tan bruscamente. En sus tuits alegó el atentado del martes pasado en Kabul, en el que murieron 12 personas, entre ellas un soldado estadounidense. Los analistas creen que Trump se tomó de este “pretexto” para reiniciar el proceso ante las dudas sobre lo que se venía negociando. 

Actualmente, lo único seguro es que la violencia aumentará hasta las presidenciales del 28 de septiembre.

   Mujahid continúa difundiendo por redes sociales las proezas del Talibán y denuncia a “los invasores estadounidenses”, responsables de la muerte de 9 civiles en un bombardeo en Wardak. No obstante, también se dijo convencido de que “los enemigos volverán a negociar” con ellos.

   Mike Pompeo, secretario de Estado estadounidense, tampoco lo descarta: “No soy pesimista”, declara, aunque advierte que EEUU no va a reducir su presión mientras la milicia no cumpla los “compromisos adquiridos”. El principal de ellos, que no permitan que Estado Islámico, Al Qaeda u otro por el estilo entren en territorio afgano. Luego, que reduzcan la violencia y abran negociaciones de paz con el Gobierno afgano, esto último siempre rechazado por el Talibán.

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Ante el intento de EEUU de obtener un rápido acuerdo para poder retirar a sus tropas, la guerrilla Talibán aparece negociando desde posiciones de fuerza.