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La estación científica que desarrolla la fundación CLT en El Impenetrable

La acción de la organización CLT (The Conservation Land Trust) en la estación biológica próxima al río Teuco e imágenes inéditas.

La acción de la organización CLT (The Conservation Land Trust) en la estación biológica próxima al río Teuco e imágenes inéditas. Se abrieron las puertas del parque nacional El Impenetrable a un contingente de periodistas y fotógrafos del Chaco para mostrar avances en obras de accesibilidad e infraestructura destinadas al turismo. Hasta allí llegamos el 27 de agosto invitados por autoridades del parque y del Instituto de Turismo, para llegar a un lugar paradisíaco en medio del monte en las costas de la laguna El Breal.

Allí, la CLT hace dos años lleva adelante investigación científica con biólogos e investigadores en pleno contacto con la naturaleza. Para emplazar una estación biológica se realizó una gran inversión, con comodidades para las personas que residen allí y para invitados o investigadores que arriben.

La estación no tiene fines turísticos, su único objetivo es la preservación de la naturaleza y el aporte a la investigación científica en el parque. Allí hay unas seis a ocho personas en forma permanente, entre ellas dos biólogos y asistentes para trabajos de mantenimiento y colaboración en la investigación.

 

EL RECORRIDO

El acceso principal está en el paraje La Armonía sobre el río Bermejito. Por la mañana con el saludo del intendente Leonardo Júber, recorrimos un camino interno de unos 40 kilómetros hasta llegar a la estación. Nos recibieron el biólogo Gerardo Cerón y la directora del proyecto Iberá, Marisi López. En el camino nos detuvimos en los miradores Los Corrales y de la laguna El Breal, que ya están habilitados para la visita de turistas. La estación El Teuco está cerca del casco histórico de la estancia La Fidelidad, frente a la laguna que en época de crecidas se conecta con el río Teuco.

CONFORT Y SEGURIDAD

Hace poco más de un mes se inauguraron las instalaciones para albergar al equipo de investigadores y a visitantes que solamente podrán ingresar con autorización de Parques Nacionales. Las seis carpas tienen vista a la laguna, cada una cuenta con una habitación, baño instalado con agua caliente y luz eléctrica que se genera a través de paneles solares con convertidores a 220kw. La infraestructura fue adquirida, en su mayoría, en África con diseño especial para ese tipo de emprendimientos.

 

Cada sector contiene camas sommier, muebles artesanales de Fontana y decoración con artesanías aborígenes. Además de las carpas para residentes, en una funciona el laboratorio; en otro sector, la cocina y el comedor principal de la estación. Todas las dependencias se conectan a través de pasarelas de madera construidas a un metro del suelo y permiten recorrer un predio de más de 500 metros sin pisarlo.

La construcción se realizó pensando en la seguridad de los habitantes ante la presencia de víboras en medio de la masa boscosa. Primer registro de un yaguareté En relación con el video de un yaguareté que se viralizó hace poco, el biólogo Gerardo Cerón explicó que las imágenes no fueron tomadas en la zona sino en otra con características similares a las de Paraguay. Sin embargo confirmó la presencia del ejemplar a partir de rastros ya analizados.

 

El avistaje de huellas, medidas y fotografiadas para su análisis, aportó información que se correspondía con la especie en base a mediciones de otras de puma y yaguareté de origen conocido. El último dato sobre la especie en el área protegida corresponde a 2013, por lo que es la primera vez que se la registra desde la creación del parque, sumándose así a otros registros recientes en la región.

A partir del hallazgo, agentes de Parques Nacionales trabajan en la colocación de cámaras trampa que se suman a las ya instaladas para reforzar el monitoreo y para ampliar datos. El yaguareté fue declarado monumento natural nacional en 2001, máxima categoría de protección para una especie, y provincial en varios distritos del norte argentino.

La directora del proyecto Iberá Marisi López explicó el rol que cumple la organización CLT: ‘Es una fundación que trabaja por la conservación de la biodiversidad y nuestro objetivo es conservar áreas, tierras y paisajes representativos de Argentina para futuras generaciones’.

López agregó que en la estación biológica El Teuco se buscó mejorar la calidad de vida del equipo y a partir de ahora se puede alojar a invitados de prensa, investigadores, biólogos y conservacionistas. La directora recalcó que ‘no es turístico sino un espacio para el equipo de CLT y para quienes lleguen al lugar’.

RIQUEZA NATURAL

Radicado en El Impenetrable hace dos años, el biólogo Gerardo Cerón trabaja con CLT en el estudio de animales que habitan la región. Con más de 30 cámaras trampas se analizan sus desplazamientos y hasta el momento se determinó que existen al menos 300 especies y de ellas unas 60 son de peces en ríos, lo que refleja la gran diversidad de la reserva natural de 130.000 hectáreas. Cerón compartió su sorpresa por la riqueza natural que tiene el parque y destacó la importancia de las nuevas instalaciones: ‘Tenemos un lugar más cómodo y seguro para vivir; hace dos años estábamos en carpas en medio del monte para realizar nuestro trabajo’.

Tierra fértil para el turismo de naturaleza Las obras en el predio prevén que una porción pueda ser visitada como parte de la oferta regional, nacional e internacional. ‘Captar turistas para generar actividad económica y desarrollo es uno de los lineamientos de nuestro gobierno’, destaca el presidente del Instituto de Turismo Mauro Flores.

De cumplirse las metas propuestas, además de generar empleos directos, fomenta el consumo en sectores asociados como el gastronómico, el comercio y el de prestadores de servicios. En la Fundación Tompkins estiman que el turismo en la Argentina genera 15.000 millones de dólares anuales, lo que equivale a toda la producción de petróleo y gas.

 

Y en los próximos diez años, podría generar 750.000 nuevos empleos. Casi la mitad serían de turismo de naturaleza. En una reciente entrevista publicada por La Nación, Kristine McDivitt Tompkins añadió el valor por lo natural: ‘Los argentinos deben entender que su futuro está atado a los parques nacionales y defenderlos. El gobierno no es suficiente, el futuro de ellos está en manos de los ciudadanos’.

Hace más de 25 años que con su marido Douglas Tompkins, falleció en 2015, trabaja en la expansión de áreas protegidas y en la restauración de ecosistemas. Su fundación ya compró y donó más de un millón de hectáreas en la Argentina y Chile.

Si se tiene en cuenta la colaboración con los gobiernos de ambos países, la cifra asciende a cinco millones. Parques Nacionales administra el 1,53% (4.295.411 hectáreas) y el 6,50% de superficie marina (10.423.010 ha); en total son 48 áreas protegidas. Tan solo un 16% (3.284.146) de los visitantes son residentes locales y provinciales, mientras que los extranjeros representan el 30%. El foco se concentra cada año en los mismos: Iguazú, Los Glaciares y Nahuel Huapi. Mientras que quedan relegados el de San Guillermo, Copo, El Impenetrable con menos de 1.000 visitantes en los últimos seis años. Al hablar de los beneficios, Kristine insiste en que son la garantía más sólida de una conservación a largo plazo y que su mayor logro en la Argentina es el parque Iberá, en Corrientes. ‘Es la historia más emblemática de nuestro trabajo, las tierras no tenían ningún reconocimiento legal, social ni cultural.

En tres años la provincia cedió la jurisdicción a la Nación y hoy cuenta con protección legal y la mayor jerarquía de un destino turístico de naturaleza a nivel mundial’. Con más de 700.000 hectáreas, Iberá es uno de los parques más extensos del país y también es reconocido por el proceso de reinserción de especies extintas y aumentar la población de aquellas que se encuentran en riesgo. Desde el equipo de Kristine, trabajan en proyectos de manejo de 18 especies, de las cuales siete estaban extintas y fueron reintroducidas.

A partir de un largo y cuidadoso proceso, el año pasado nacieron allí los primeros dos cachorros de yaguareté asilvestrados. Tras 70 años de extinción en esa provincia, son los primeros felinos de esa especie en nacer en su ecosistema original. También, arribó desde el Budapest Zoo de Hungría, el primer ejemplar de lobo gargantilla o nutria gigante que va a ser introducido después de medio siglo de extinción en el país.

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José María Cuellar
José María Cuellar