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El calentamiento global exige urgentes cambios

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático plantea la necesidad de impulsar nuevos hábitos en el consumo de alimentos de la población mundial y de impulsar urgentes medidas para detener la degradación de los suelos y la desertificación que sufren amplias regiones del planeta. De lo contrario, advierten, no se podrá cumplir con la meta fijada por el Acuerdo de París de mantener el calentamiento global muy por debajo de dos grados centígrados.

El equipo de expertos que desarrollan su labor bajo la órbita de la ONU observa, a través de un informe hecho público hace pocos días, que la degradación del suelo y la desertización tienen una directa relación con el fenómeno del cambio climático. También remarcan que será necesario lograr una reducción del desperdicio de alimentos y promover el consumo de dietas balanceadas para atenuar el efecto invernadero. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (más conocido por las siglas IPCC, en inglés) es una entidad científica creada en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Su tarea consiste en realizar evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas y posibles repercusiones. También trabaja para delinear estrategias de respuesta a los enormes desafíos que plantea el calentamiento global. En ese sentido, su último informe advierte que un tercio de la comida que se genera en el mundo se pierde o se desperdicia y observa, a la vez, que las principales causas de este despropósito difieren entre países desarrollados y en desarrollo.

Los especialistas sostienen que el mundo debe avanzar con prácticas que permitan reducir la enorme cantidad de desperdicios ya que de esa manera se estaría dando un paso clave en la lucha contra el cambio climático. En el documento elaborado por los expertos, además, se pone énfasis en señalar que una mejor gestión del suelo puede contribuir a frenar el cambio climático, aunque reconocen que esa no es la única solución.

Los científicos explican que, si bien el clima de la Tierra ha experimentado cambios en varios períodos de la historia, esas transformaciones se debieron a factores naturales que se han producido en el equilibrio entre la energía solar entrante y la que sale desde nuestro planeta hacia el espacio. Pero advierten que desde los días de la Revolución Industrial hasta el presente se han multiplicado en forma alarmante las actividades humanas vinculadas con el uso de combustibles fósiles, los procesos industriales y la generación de residuos urbanos. Pero eso no es todo: ese proceso fue acompañado por otros factores como la expansión de la frontera agrícola, el incremento de la ganadería y la deforestación. Debe señalarse que esto último —la tala indiscriminada de árboles— sigue siendo en la actualidad uno de los problemas ambientales más graves del planeta, y la Argentina no es la excepción. Junto con Brasil y Paraguay, nuestro país integra el grupo de naciones de Sudamérica que más perdieron superficie boscosa en los últimos años, como producto del avance de las actividades agropecuarias y las explotaciones mineras.

El documento del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático revela que la agricultura, la silvicultura (disciplina sobre gestión de bosques) y otros tipos de uso representan el 23 por ciento de las emisiones de efecto invernadero. Por otra parte, indica que estos procesos naturales de la tierra absorben dióxido de carbono equivalente a casi un tercio del emitido por los combustibles fósiles y las industrias.

Algunos de los especialistas que participaron en la redacción del informe hicieron notar la importancia de promover dietas balanceadas que contengan más alimentos a base de granos, legumbres, frutas y verduras y con carnes animales producidas de manera sostenible. Es que, según los expertos, aquellas dietas que requieren más agua y más tierra causan más emisiones de gases que aumentan el calentamiento global. Una de las conclusiones a las que llega el informe indica que las dietas basadas en alimentos de origen vegetal (cereales, legumbres, frutas y verduras) y animal, producidos de forma sostenible, se adaptan mejor al cambio climático y limitan sus efectos.

Los científicos encuentran cada día mayores evidencias que confirman que los fenómenos del cambio climático y de los gases de efecto invernadero no distinguen fronteras; de manera que será fundamental que los ciudadanos exijan a los gobiernos que adopten medidas para evitar que siga aumentando el calentamiento de la atmósfera.