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Eduardo López
Por: Eduardo López
La página del lunes

La democracia en decadencia

La teoría dice que la Política es la más noble de las actividades humanas, con la que se busca estar al servicio de los demás para hacerles más llevadera la vida superando los obstáculos, potenciando las virtudes y desechando los actos de corrupción y, en consecuencia, construyendo futuro mejor. Es decir que “político” y “servidor” resultan dos sinónimos y hacen a la esencia del ejercicio de esa actividad.

Para llevar adelante este quehacer del ser humano han aparecido las diversas formas de gobierno, y sobre esto se ha dicho que la Democracia es el mejor de los sistemas con que se puede ejercer ese servicio a los semejantes. Para ello su misma etimología señala que es “el gobierno del pueblo”, en el entendimiento de que los que lo ejercen son de ese pueblo y actúan en representación de todos. Se da por supuesto que quienes asumen ese cometido son nada más representantes.

Para ejercer aún con más eficiencia la democracia, está dividida en tres poderes, uno que administra Justicia, otro que dicta las leyes que se necesitan para una convivencia civilizada y un tercero que ejecuta lo que disponen los otros dos, y por propia, iniciativa toma decisiones que favorecen el bien común.

Como no todos piensan igual y tienen diferentes enfoques para luchar por el bien común nacieron los partidos que deben llevar adelante los ideales de la Política con su particular enfoque. Su mismo nombre “partidos” dice que no son el todo, sino una “parte” y que, aunque sea preferido su enfoque por el electorado, deben estar atentos para incorporar las propuestas de los otros que buscan lo mismo, el bien común.

De la teoría a la práctica

Esto que se acaba de enunciar es la pura teoría. Porque lo que hoy se ve es muy otra cosa. Muy distinta. El paso del tiempo y las prácticas desleales han desvirtuado a la democracia. Lo estamos viviendo en estos días del armado de las listas, de las fechas de votación, de las postulaciones de los candidatos para las cercanas elecciones en todos los ámbitos: nacional, provincia, municipal. Lo que se ha vivido hasta ahora y que seguirá pasando hasta que se completen las grillas es más que bochornoso. Los pases de un sector a otro han sido como en el fútbol profesional: al mejor postor y, además, poco interesa la ideología y lo que se pueda hacer por el bien de todos. Los intereses partidarios son más importantes que el bien de todos. Pareciera una competencia en la que vale todo para llegar a una situación de poder, no de servicio.

Los que están en el poder en cualquiera de los ámbitos- y algunos hace ya muchos años, hacen todo lo posible, y hasta lo imposible, para reciclarse y no irse a sus casas. Se quieren quedar para siempre “porque todavía queda mucho por hacer”. Y esto en los cargos nacionales, provinciales y municipales. Todos traen como argumento que “hicieron mucho” pero que “son tantas las necesidades y problemas que necesitan más tiempo”. Con argumentos parecidos aparecen otros que se postulan por primera vez, pero que ni idea tienen de a lo que se comprometen y sólo quieren salvarse a sí mismos, a sus familiares, a sus amigos.

Cada vez peor...

De otro modo no se explicaría cómo, después de 36 años continuados del ejercicio de la Democracia en la Nación, en la provincia y en los municipios estemos cada vez peor, con más necesidades insatisfechas, con los peores índices de todos los sectores: nivel salarial, desocupación, desnutrición, deserción escolar, insumos hospitalarios y déficit del personal de salud, seguridad y eso que, según cuentan, “hemos seguido construyendo e inaugurando obras y lo seguiremos haciendo”

Sólo en este contexto se entiende que todos, o la mayoría quieran quedarse en los cargos o reciclarse, pero no irse de la “política” (chica) para tener asegurado un buen pasar sin trabajar. Y en las listas que han aparecido hasta ahora, son casi todos viejos conocidos: de gobernador al Congreso, de la legislatura al Ejecutivo, de los municipios a la gobernación, de los concejos municipales a la intendencia o a los gabinetes. Y en algunos pueblos del interior el reparto está entre padres, hijos, abuelos, nietos, amigos desde hace décadas. Todo muy democrático y en la búsqueda de que todos estén mejor.

Bochornoso

Este bochorno lo estamos viviendo hoy: el partido que ejerce el Poder en la provincia no ha podido ponerse de acuerdo ni siquiera entre sus miembros, ni en las fechas para acudir a las urnas. No ha habido templanza ni búsqueda del bien de todos. Los dos contendientes llamaron a la unidad, es cierto, pero con una condición: que el otro se encolumnara detrás de él. Y como no hubo forma de superar las diferencias, van divididos. Muchos viejos militantes advierten, al menos en privado, que esa división podría llevar a perder el poder y que, esa situación sería irremediable y que los tendría a ambos como culpables.

Esto y mucho más pone de manifiesto que el ejercicio de la Política a través del sistema democrático está en total decadencia. Esto explica que un intendente haya, días atrás dicho, tras tres períodos de ejercicio del poder, que “la política no debe ser vitalicia” y que “hay que saber retirarse a tiempo para dar paso a las nuevas generaciones” y, ahora, aparezca en una boleta con otro cargo. Es urgente, es una emergencia, que se recuperen los valores democráticos, de lo contrario se seguirá cayendo. Y estamos muy cerca del precipicio.

 

Copla de Aledo

 

Como rodados en llanta

hoy vamos, y cada cual

hace lo que se le canta:

Lo mismo da el bien o el mal.

 

(Aledo Luis Meloni, La copla del lunes, 2001)