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Eduardo López
Por: Eduardo López

Los derechos de los unos y de los otros

El lunes 6 de mayo, dos meses después de que el calendario escolar marcara el inicio de las clases en el nivel primario, se firmó el acuerdo entre el gobierno de la provincia y los gremios docentes que posibilitó el inicio de la actividad. No se puede dejar de reconocer como un hecho positivo el que se haya logrado el consenso. Pero es algo que llegó tarde. Se pudo haber evitado todo el conflicto y el desgaste de unos y otros.

Por un lado, está el derecho del docente a una paga justa y que le permita vivir con decoro a él y su familia. Por el otro, el derecho humano indeclinable de miles de niños de recibir una educación de calidad, en ambientes saludables y con maestros preparados y con vocación en las aulas. Esto, que parece tan sencillo y tan indiscutible, tardó dos meses en lograrse.

Desde hace muchos años se viene escuchando a gremialistas y autoridades, en los últimos meses del período lectivo, que para que no suceda lo de año anterior hay que fijar un calendario para discutir sueldos, fechas y todo lo relacionado con el año escolar, antes de marzo. Y todos los años, indefectiblemente, se llega al momento de empezar el año, sin nada concreto. Y cada vez más tarde. Y sin llegar a un consenso racional, sin la imprescindible y civilizada discusión y sin tener en cuenta el derecho de los alumnos.

Los unos y los otros

El poeta y cantor popular argentino, hoy octogenario, José Larralde, tiene entre sus muchos dichos uno que expresa que “Decir el derecho mío termina donde empieza el tuyo es una idea pijotera. Mi derecho tiene que unirse al tuyo y generar uno que nos haga felices a todos”, marca un camino que hoy está muy lejos de ser el que decide cuando no existen los acuerdos.

En este muy grave conflicto, al que se ha puesto fin, debió de entrada haberse encontrado el camino que solucionara los derechos de ambas partes, para eso está el Estado que se considera el moderador y que debe serlo. Los representantes de los maestros gremialistas y docentes deben también poner lo suyo y, además, de defender sus intereses, hacerlo con los de sus alumnos, la razón de ser de su existencia ya que sin ellos no tendrían trabajo.

¿...Y los dos meses perdidos?

Hoy, la presión de la sociedad, la de muchos docentes agremiados o no, pero conscientes de su vocación, hizo que el ciclo escolar se iniciara a cuatro días de concluir el cierre del primer bimestre (según lo señala el calendario escolar, el 10 de mayo). Pero se advirtió que, si no se cumple con alguna de las cláusulas, el acuerdo caerá. Sin embargo, nada se dijo desde ninguna de las partes sobre qué se hará con los dos meses de clases perdidos para los alumnos, ya que lo maestros cobrarán por esos dos meses no trabajados, al no descontarles los días de paros como parte del acuerdo. Ese es un buen punto para poner en práctica eso de que los derechos de unos y otros se conjuguen en otro que haga felices a todos.

En todos los ámbitos

Y estos conflictos de derechos de unos y de otros que se junten en uno que respete el de todos, se los vive a diario en todos los ámbitos. En el tan trillado de cortes de rutas y de calles céntricas que produce tantos inconvenientes para el simple hecho de andar por la ciudad, ir al trabajo, a la escuela, a las oficinas públicas. Sin que se haya intentado seriamente por parte de autoridades o de quienes deben fijar normas (leyes, ordenanzas) que los derechos de unos y otros se integren y no se opongan.

Los empleados de la poblada administración pública, muchos de ellos privilegiados por el sólo hecho de tener un trabajo en tiempos de alta desocupación, aunque hayan llegado a ese lugar por ser parientes, amigos, punteros de funcionarios de turno, deben comprender que si tienen derecho a hacer medidas de fuerza, los demás ciudadanos también lo tienen de ser atendidos para realizar trámites de todo tipo, certificados, reconocimientos de servicio, diligencias jubilatorias que se demoran indefinidamente por diez que miran y uno sólo trabaja, y porque nunca está el encargado, como sucede con harta frecuencia en dependencias del Ministerio de Educación. Y las faltas de atención se agravan cuando se trata de temas de salud y son ellos los que determinan qué es urgente y que no. ¿Nunca se pensó en cómo integrar el derecho al paro con la necesidad de ser atendido?

La sabiduría del cantautor sureño que afirma que el concepto “mi derecho termina donde empieza el de los demás es mezquino” y que hay que integrar ambos derechos, está a años luz de cumplirse en esta Argentina y en este Chaco de hoy, y hay que proponerse alcanzarlo porque de otra manera nos seguiremos degradando como sociedad, como lo venimos haciendo en picada desde hace décadas.